8 mar. 2020

Rafael Cancel Miranda


¨NO ES PATRIA EL LUGAR DONDE NACEMOS,
SI NOS QUITAN EL DERECHO A SERVIRLA;
SI ENTREGAN SU FELICIDAD A LOS QUE LA DESDEÑAN,
SI NOS NIEGAN LA POSESIÓN DE LO QUE ES NUESTRO¨
EUGENIO MARÍA DE HOSTOS

Por Wilma E. Reverón Collazo
Copresidenta del MINH

Para Rafael Cancel Miranda la patria no era un mero lugar donde se nace. Cómo dijo otro gran mayagüezano, Eugenio María de Hostos, Rafaelito dedicó su vida y reclamó su derecho a servirla y a luchar contra quienes la desdeñan y contra los que nos niegan la posesión de lo que es nuestro.


Quien mejor para hablar de Rafaelito que Oscar Collazo, quien nos describe en sus memorias, el momento en que conoció a ¨ese joven¨:

    ¨No fue hasta el año 1960, al cerrarse la prisión de Alcatraz, que llegó un nuevo compañero: Rafael Cancel Miranda. Del grupo de tres jóvenes que en compañía de Lolita Lebrón abrieron fuego desde las graderías de la Cámara de Representantes en Washington en 1954, a Rafael, por su largo historial de militancia, resistencia al régimen y previos encarcelamientos por negarse a servir en ejército yanqui, desde antes de comenzar a cumplir su sentencia se le tenía ya seleccionado para hacerle sus días todo lo más pesado posible. Mientras permanecía en una cárcel del Bronx en espera de comparecer ante la Corte Federal de Distrito de Manhattan, los guardias penales provocaron una riña con él y lo estropearon malamente. A la hora de enviarlo a prisión escogieron para él la más estricta, rigurosa e inhumana de todas. Los criminales más empecinados sentían terror de ser enviados a ¨La Roca¨, como ellos la llamaban. Varios de los presos que regresaban de allá, después de algunos años de estadía en aquel infierno, venían hechos escombros humanos, con sus nervios destrozados.
    El haber podido resistir seis años de encierro en Alcatraz sin ningún daño mayor a su salud ni a su moral, es prueba del espíritu patriótico de Rafael. Su fe en la causa que defendía le permitía sobrevivir donde otros sucumbían.¨

Juan Mari Brás, otro mayagüezano, que compartió una vida de amistad con la familia de Rafaelito, nos dice que, para los yanquis y los colonialistas, ¨es difícil entender que haya gente en este mundo con unos principios tan firmes que estén dispuesto a pasarse la vida en prisión antes de doblegarse. Ellos, que no comparten con nuestros compatriotas… ese plano de dignidad, creen que todo el mundo es como ellos: capaces de cualquier chanchullo, cualquier genuflexión y cualquier traición. Aprendan de una vez por todas que Oscar Collazo, Lolita Lebrón, Rafael Cancel Miranda, Andrés Figueroa Cordero e Irvin Flores son de una especie diferente a la suya, son de esos seres que levantan a sus más altos niveles de dignidad la condición humana.¨

La fe inquebrantable en la causa que defendía, su servicio a la patria, su lucha contra quienes la desdeñan y contra los que nos niegan la posesión de lo que es nuestro, formó a aquel gigante de la patria que erguía su copa de valor y dignidad sobre todos y todas como un árbol centenario. Al igual que una Ceiba, cuando caen no mueren, sino que alimentan con sus hojas y ramas la tierra donde se irguieron alimentándola para futuras generaciones, evaporándose y transformándose en lluvia que ha de regar mil y una veces más nuevamente la tierra de donde salió, posibilitando nuevos retoños que han de crear los nuevos bosques frondosos de la patria.

Termino con estos versos de Rafaelito de Sembrando Patria y Verdades:

Se nos quema el alma de tanto amar, 
Pero visíteme la muerte en llamas,
Pájaros de fuegos trinen en mi ventana,
Feroces volcanes abrasen mis mañanas.
Todo menos morir abrazado en la nada,
Menos morir sin ese fuego que arrebata,
Sin ese fuego que descongela el alma,
Encendiendo poemas, sueños y esperanzas.

RAFAEL CANCEL MIRANDA, 
¡VIVE EN SU GENTE, EN CADA UNO DE NOSOTROS!
¡QUE VIVA PUERTO RICO LIBRE!