5 mar. 2020

La dimensión internacional de Rafael Cancel Miranda

Por Jesús Dávila | NCM

San Juan, 4 de marzo de 2020 (NCM) – El héroe de la lucha por la independencia de Puerto Rico Rafael Cancel Miranda, fallecido el lunes, fue también héroe de otras luchas latinoamericanas, como cuando sirvió en el frente de guerra de Matagalpa, Nicaragua, en defensa de la Revolución Sandinista frente a la contra, que era impulsada por Estados Unidos.


Varias veces condecorado en Cuba y reconocido por otros países, Cancel Miranda recibió de Nicaragua el poco usual homenaje de que se le otorgó el pasaporte nicaragüense, como si hubiera sido hijo de ese país centroamericano.

Cancel Miranda había saltado a la fama internacional en 1954 cuando apenas tenía 23 años, al tomar parte del ataque al Congreso de EEUU, operación diseñada por el nacionalista Julio Pinto Gandía y comandada por Lolita Lebrón. En el ataque, en el que resultaron heridos cinco congresistas, participaron también Irving Flores y Andrés Figueroa Cordero.

Por el ataque, cuyo objetivo era denunciar que a pesar del establecimiento de régimen autonómico denominado Estado Libre Asociado, Puerto Rico continuaba siendo una colonia de EEUU -cosa hoy reconocida por el propio gobierno estadounidense- los cuatro nacionalistas fueron condenados a muerte, pena que luego fue conmutada por cadena perpetua y Cancel Miranda fue enviado a la prisión de Alcatraz. En un canje de prisioneros con Cuba, impulsado por el presidente Cubano Fidel Castro, Cancel Miranda y los otros cuatro nacionalistas fueron liberados incondicionalmente en 1979.

Luego de su regreso a Puerto Rico, los héroes nacionalistas fueron a Cuba, donde recibieron la Orden de Playa Girón y la medalla de los veinte años de la revolución. Años después, Cancel Miranda sería condecorado de nuevo en Cuba con la Orden José Martí y con la medalla del quinto centenario de Santiago de Cuba.

En ocasión de ese último galardón, Cancel Miranda lamentó no haber podido tomar parte en el ataque al cuartel Moncada de 1953. Lo dijo porque había estado en Cuba, pero ya para esa época se encontraba en Nueva York, donde le tocaría organizar la pequeña tropa que comandaría Lebrón y que atacó el hemiciclo de la cámara en el capitolio federal de EEUU el primero de marzo de 1954.

Al salir de prisión no se conformó con las medallas y los honores, sino que puso rumbo a Nicaragua, como si emulara al Cristo de Palacagüina en eso de “mañana quiero ser guerrillero”. El viaje lo llevó a la antigua Metapa, cuyo nombre había sido cambiado a Ciudad Darío por haber sido cuna del insigne poeta Rubén Darío.

Por aquellos días, los contras -que avanzaban desde Honduras enviados por la Agencia Central de Inteligencia- habían llegado a Matagalpa y la defensa de Ciudad Darío, ubicada en la ruta de la carretera panamericana, era crucial. Cancel Miranda estaba asignado a transportar heridos desde el frente de guerra en una camioneta para llevarlos a un hospital en Managua.

En una ocasión, como vio que un soldado llevaba dos fusiles, le pidió que, si la camioneta era atacada de nuevo por los contras, le prestara uno de los rifles.

El propio Cancel Miranda contaría parte de su historia en Nicaragua durante una entrevista con la periodista puertorriqueña Millie Gil, en ocasión de cumplir sus ochenta años.

No fue sólo en la defensa de Nicaragua donde se destacó Cancel Miranda.

Fue también voz importante en la lucha contra el bloqueo de EEUU a Cuba y en el reclamo por la liberación de los cinco héroes cubanos capturados por el gobierno estadounidense, así como en la solidaridad con la revolución bolivariana de Venezuela. Su voz en la tribuna internacional anti imperialista era constante, así como su defensa apasionada de la independencia para Puerto Rico.

Entre otros lugares donde estuvo en sus luchas solidarias internacionales, además de Cuba y Nicaragua, visitó República Dominicana, México, Panamá y Ecuador.

Como periodista fue colaborador consistente de Cuba Debate y otros periódicos internacionales. Su voz era muy buscada por la cadena Telesur.

A sus 89 años seguía activo en las tribunas y en noviembre del año pasado había sido orador en la conmemoración del centenario de Lolita Lebrón, ocasión que aprovechó para defender que a EEUU había que sacarlo de Puerto Rico por el medio de lucha que fuera.

Hasta el último momento, se mantuvo firme en la defensa de Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Como escritor llegó a publicar nueve libros, principalmente de poesía. Por esa última labor, recibió el máximo galardón de la Feria del Libro de Puerto Rico.

Debido a que en las últimas semanas había estado muy enfermo y ya se esperaba el desenlace, advirtió a sus allegados que no moriría antes de conmemorarse, el primero de marzo, el 66mo aniversario del ataque al Congreso de EEUU. Al llegar la noticia de su fallecimiento, la noche del lunes 2 de marzo a la ciudad universitaria en Río Piedras, la líder estudiantil Wilmarí De Jesús comentó “el cielo se quiere caer”.

Cancel Miranda había indicado que no quería que se planteara, como ceremonia póstuma, la tradición de decretar un duelo con las banderas ondeando a media asta porque era su convicción de que a los patriotas se les honraba con las banderas en alto.

Al enterarse del fallecimiento de Cancel Miranda, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro expresó sus condolencias a “sus familiares y a todo el pueblo boricua” y decretó que “las banderas ondearán alto en su nombre, rindiéndole homenaje como un gran patriota”.