14 dic. 2019

Reclaman que algunos países grandes y poderosos obstaculizan las conversaciones

Jimmy Fénelon, coordinador nacional en Haití de la Red Ambiental Juvenil del Caribe. Foto por Freeman Rogers | CPI

Por Freeman Rogers Freeman Rogers | CPI

Alrededor de la mitad de las islas del Caribe — incluyendo Puerto Rico, que fue catalogado como el país que más sufrió por los eventos extremos de 1999 a 2018 en el Índice Global de Riesgo Climático 2020 — ni siquiera tienen derecho a alzar sus voces como delegación oficial de un país en la COP25 porque todavía son colonias del siglo XXI o territorios de naciones desarrolladas.



MADRID – Jimmy Fénelon, coordinador nacional en Haití de la Red Ambiental Juvenil del Caribe, afirma que ha sentido los efectos del cambio climático en carne propia.

“Lo estoy viviendo”, dijo el pasado viernes durante una conferencia de prensa organizada por la Alianza de los Pequeños Estados Insulares (AOSIS en inglés) durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático en Madrid. “Estoy enfrentando la subida  [del nivel del mar]. Me enfrento a huracanes mortales. Tuve tifoidea. Tuve malaria. Y mi abuela murió de cólera. Así que sé de lo que estoy hablando”.

Fénelon fue uno de los cuatro jóvenes de las islas soberanas que subió a la tarima en un evento el viernes para exigir acción decisiva en Madrid, donde los delegados de casi 200 naciones están negociando los detalles del tan esperado lanzamiento de los compromisos climáticos de las naciones para la próxima conferencia anual bajo el Acuerdo de París de 2015.

Sin embargo, los jóvenes — quienes hablaron el mismo día en que activistas como Greta Thunberg convocaron a miles de personas a marchar por las calles de Madrid — pudieran quedar decepcionados.

“La COP25 corre el riesgo de cancelar el reclamo principal que ambiciona”, decía un comunicado de la alianza de 44 islas emitido el domingo, cuando la conferencia de la ONU se preparaba para su segunda y última semana. “Desde la primera semana algunos países muy influyentes han obstaculizado los esfuerzos para responder a la emergencia climática por medio del bloqueo de los procesos, objeciones sobre el texto y amenazas de romper el consenso simplemente para mantener posiciones retrógradas”.

AOSIS describió las protestas de Madrid como evidencia del amplio apoyo a su causa.

“Aunque la ventana de oportunidad para tomar medidas decisivas y atender varias  prioridades sobresalientes se está cerrando rápidamente, la falta de voluntad de algunas partes, que son innegablemente responsables por la actual crisis climática, amenaza los mismos cimientos de la Convención y el Acuerdo de París”, afirmó la organización.

Alrededor de la mitad de las islas del Caribe — incluyendo Puerto Rico, que fue catalogado como el país que más sufrió por los eventos extremos de 1999 a 2018 en el Índice Global de Riesgo Climático 2020 — ni siquiera tienen derecho a alzar sus voces como delegación oficial de un país en la COP25 porque todavía son colonias del siglo XXI o territorios de naciones desarrolladas.

Ramón Cruz, experto en cambio climático y relaciones internacionales y vicepresidente del Sierra Club, aseguró al Centro de Periodismo Investigativo que, hasta donde le consta, es uno de los tres puertorriqueños en esta cumbre, y que cada uno de los presentes representa entidades privadas con sede en Estados Unidos y Europa. Agregó que no hay una representación oficial del Gobierno de Puerto Rico y que cree que el Gobierno de Estados Unidos tampoco defenderá la Isla, dada la postura del presidente Donald Trump sobre el cambio climático.

“El daño que Trump ha hecho a los esfuerzos del cambio climático mundial es realmente grande. Pensé que sería menor y que otros países continuarían avanzando a un ritmo rápido pero, por el contrario, muchos han frenado sus iniciativas. No estamos viendo el mismo nivel de compromiso que vimos hace tres años”, dijo.

Cruz destacó que la falta de representación de Puerto Rico y otros territorios en la COP25 puede resultar crucial porque entre los puntos importantes que se negocian está la cláusula de pérdidas y daños del Acuerdo de París que determinará cómo los países desarrollados compensarán a las naciones más pequeñas y los territorios podrían quedar fuera del acuerdo.

Un portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, quien participó a la conferencia y pidió hablar bajo condición de anonimato, confirmó que la delegación del país no incluye representantes de estados o territorios, sólo representantes de agencias del gobierno federal estadounidense.

“Durante años, muchas partes interesadas han utilizado conferencias como esta para promover sus puntos de vista”, dijo el funcionario.

El negociador de AOSIS, Carlos Fuller, un oficial de enlace del Centro de Cambio Climático de la Comunidad del Caribe, dijo el lunes que las frustraciones de la alianza de las islas se deben en parte a las posiciones de países desarrollados, incluyendo los Estados Unidos, la Unión Europea, Australia, Canadá y Japón.

“No ven la necesidad de establecer un mecanismo para enfrentar las pérdidas y daños, un mecanismo fiscal que es necesario”, dijo Fuller, refiriéndose a los reclamos a los países ricos para comprometer más fondos para ayudar a los más pobres a adaptarse al cambio climático.

A su vez, los países en desarrollo más grandes, incluyendo China, Brasil e India, no están tan comprometidos en sus objetivos para reducir las emisiones de carbono como AOSIS quisiera.

“Ahora se están convirtiendo en los principales emisores [de carbono], y nos mantenemos   allí para abordar eso también”, dijo Fuller. “Estamos batallando en múltiples luchas”.

La declaración del domingo fue parte de los esfuerzos de AOSIS para conseguir apoyo a su causa, al tiempo que los ministros de los países participantes llegaban a la conferencia a principios de esta semana para comenzar las sesiones de alto nivel el martes.

Pero, hubo gran frustración cuando los negociadores terminaron sus conversaciones a las 2:30 a.m. del martes sin consenso en muchas áreas, dejando a los ministros con decisiones difíciles pendientes.

Muchos ministros hablaron el martes, el mismo día en que los representantes de las islas soberanas reiteraron sus peticiones urgentes en cuanto a la acción climática.

Otros también aumentaron la presión, como Thunberg, quien ofreció una conferencia de prensa con un grupo de otros jóvenes activistas del cambio climático, y el precandidato presidencial de los Estados Unidos, Michael Bloomberg, quien hizo una aparición junto con el actor estadounidense Harrison Ford.

“Estoy aquí porque el presidente Trump no está”, dijo Bloomberg en una sala abarrotada. “Estoy aquí porque su administración se niega a liderar el cambio climático por lo que otros deben hacer el trabajo”.

Las islas se han quejado durante mucho tiempo de que se ven desproporcionadamente afectadas por el cambio climático a pesar de que contribuyen relativamente poco a las emisiones de carbono. Sin embargo, en los últimos años, sus reclamos han logrado mayor visibilidad desde el Caribe a medida que las islas, incluyendo las Bahamas, Puerto Rico y las Islas Vírgenes, han sido devastadas por huracanes que, según los científicos, son el preludio de más por venir.

“Durante muchos años se corrió la voz de que podríamos esperar más huracanes, y lo estamos viendo”, dijo Jeffrey Simmons, delegado de Bahamas en la COP25 y subdirector principal del Departamento de Meteorología de ese país.

Su delegación asiste bajo la sombra de la tragedia: el Huracán Dorian devastó las islas Ábaco a principios de septiembre, dejando al menos 70 personas muertas y cientos más desaparecidas.

“Todavía están encontrando cuerpos”, dijo Simmons y agregó que se desconoce el número de personas desaparecidas.

Ante tales desastres, las islas han pedido a los países más grandes que hagan más para cumplir las promesas del Acuerdo de París, que incluyen limitar el calentamiento global a 1.5 grados centígrado por encima de los niveles preindustriales y proveer más dinero para ayudar a los países en desarrollo a adaptarse.

También han tratado de liderar a través del ejemplo: en una cumbre previa a la COP25 iniciada por el secretario general de la ONU, António Guterres, en septiembre en la ciudad de Nueva York, algunas islas soberanas se comprometieron a lograr la neutralidad de carbono para el 2050 y a cambiar al 100% de energía renovable para el 2030.

Ahora los países más grandes tienen que decir presente, dijo la vicepresidenta de AOSIS, Janine Felson, que el viernes mientras moderaba la conferencia de prensa de los jóvenes.

“Ciertamente, se están tomando muchas acciones en las pequeñas islas soberanas en desarrollo, pero sin duda nuestra acción por sí sola no logrará los resultados ambiciosos que necesitamos ver para lograr un mundo de 1.5 grados”, dijo Felson, quien también es la representante permanente adjunta de Belice ante la ONU. “Sin lugar a dudas, necesitamos que los otros países importantes que han contribuido significativamente a lo que tenemos ahora… que aumenten su empeño de hacer más para frenar esa trayectoria y que se logre un mundo de 1.5 grados”, centígrado por encima de los niveles preindustriales.

Los ministros de los estados soberanos y funcionarios de la ONU se hicieron eco de estas preocupaciones. Omar Figueroa, ministro de estado del Ministerio de Agricultura, Pesca, Bosques, Medio Ambiente, Desarrollo Sostenible e Inmigración en Belice, habló en nombre de la AOSIS.

“Una crisis planetaria nos arropa y nadie puede encontrar consuelo en el excepcionalismo político para lo que la naturaleza nos tiene reservado”, dijo. “La desaparición de los sistemas de apoyo del planeta será indiscriminada”.

También mencionó los efectos que los “huracanes infernales” Dorian, María e Irma han tenido en países del Caribe como Bahamas, Antigua y Barbuda y Dominica como un ejemplo de las consecuencias del cambio climático.

AOSIS, que tiene 16 de sus 44 miembros en el Caribe, se formó en 1990 para ayudar a las pequeñas islas soberanas a defender colectivamente su causa. Desde entonces, ha desempeñado un papel de liderazgo para atraer la atención del mundo sobre el cambio climático.

“Fuimos los que presionamos realmente por la inclusión de 1.5 grados en el Acuerdo de París”, dijo Crispin d’Auvergne, natural de St. Lucia y quien se desempeña como coordinadora del programa para el cambio climático y la gestión del riesgo de desastres para la Organización de Estados del Caribe Oriental. “Creo que durante muchos años [las pequeñas islas soberanas en desarrollo] han sido considerados la voz moral de la Convención, porque tendemos a hablar sobre cuestiones existenciales”.

Sin embargo, los países más grandes a menudo se quedan muy por debajo de estos objetivos de las islas. Sus esfuerzos, por ejemplo, recibieron un duro golpe cuando Trump anunció en 2017 que Estados Unidos saldría del Acuerdo de París.

Además de revisar las reglas de emisión de carbono, los delegados de la COP25 también están estudiando el Mecanismo Internacional de Varsovia 2013 sobre Pérdidas y Daños, que indica cómo los países desarrollados ayudan a pagar por los daños relacionados con el cambio climático en los países en desarrollo.

Simmons, el negociador de Bahamas, dijo que estas conversaciones son cruciales para su país y otros ubicados en la ruta de los huracanes.

“Una de las cosas que tratamos de hacer es obtener financiamiento, porque cuando se miran las pérdidas y daños, va más allá de la adaptación”, dijo y agregó: “El último estimado de daños ocasionados por el Huracán Dorian fue de aproximadamente $3,500 millones. Eso es mucho dinero para cubrir lo que hemos perdido… Pero al menos podrían darnos un poco más de ayuda. No podrían reponernos todo, pero darnos un poco más de ayuda”.

Mientras tanto, incluso las islas más afectadas por tales impactos a menudo luchan por tomar las medidas necesarias. En Haití, el país más pobre del hemisferio occidental, alrededor del 40% de la población no está alfabetizada y muchas personas no entienden el cambio climático, dijo Fénelon durante el panel del viernes.

“Tienen problemas diferentes”, explicó y agregó: “Algunos dicen: ‘¿Cómo podemos hablar sobre el cambio climático cuando estamos luchando por comida, cuando estamos tratando de comer todos los días?’”.

El gobierno usualmente es inútil, aseveró.

“Tratamos de hacer una campaña de concienciación en la escuela pública pero tuvimos que detenerla porque el gobierno no la apoyó”, dijo. “Y es triste darse cuenta de que solo recibimos apoyo de organizaciones [no-gubernamentales] y organizaciones internacionales”.

Genevieve Glatsky y Omaya Sosa Pascual colaboraron con esta historia.
Centro de Periodismo Investigativo