20 dic. 2019

La Biblia estratégica de los EEUU (I - II)

eeuu
Por Antonio Maira
  
“Con la zanahoria y el palo por todos los confines del mundo”

1.- El “destino manifiesto”


La historia imperial de los Estados Unidos comenzó muy pronto. Con la llamada “Conquista del Oeste”, los colonos comenzaron a ocupar tierras ajenas como si fuesen propias o, mejor dicho, tierras cuya expropiación era una decisión personal. grupal, o del VII de Caballería. El despojo estaba avalado por la providencia divina bajo la fórmula popularizada del “destino manifiesto”.

La apología de la conquista y el exterminio fue realizada indirectamente. La cultura puritana arraigada en la población blanca y su exigencia de tierras lo exigía. William Prescott en dos de sus dos obras principales: “Historia de la conquista de México” e “Historia de la conquista del Perú”, justificó la conquista española de estos dos imperios. Lo hizo con un tratamiento demoledor de estas dos culturas: mesoamericana y andina. Para el minucioso historiador Prescott eran culturas terminales, destinadas a desaparecer. Bajo esas premisas hizo un falseamiento total de la historia de su conquista.

Los indígenas no tenían más que dos caminos: o adaptarse a los nuevos conquistadores, o resistirse y terminar en el exterminio con la utilización por sus enemigos de todos los medios posibles: la guerra con el empleo de armas más poderosas, el engaño, la tortura, el aperreamiento, los trabajos forzados y la encomienda; y la hoguera cuando se negaban a aceptar a los nuevos dioses. La práctica venía ya de las Antillas. Tanto los aztecas como los incas fueron traicionados por los españoles, masacrados sin piedad y rápidamente esclavizados.

“Estaban fuera de su tiempo histórico”, como, explicaría Prescott. Con el mismo argumento, pero con más razones aún, diría lo mismo de los “indios” abatidos, echados de sus tierras; y encarcelados en sus “reservas” a cielo abierto por el gobierno de los Estados Unidos.

En uno y otro caso aparecía el desprecio, aún encubierto por una retórica renacentista y cruel o una denuncia cristiana del exterminio (visible en el debate entre Fray Bartolomé Las Casas y Juan Ginés Sepúlveda); y un sentimiento romántico y novelero como el de Prescott.

En México fueron exterminados en las minas de plata de Guanajuato, y en el Perú en la búsqueda temporal de oro y más tarde en la minería de plata y de mercurio (azogue), mediante la mita minera –una forma de trabajo esclavo, con frecuencia colectiva, periódica y que se ajustaba a la etapa productiva de un trabajador indígena.

En Estados Unidos, la práctica generalizada del saqueo, la ocupación de tierras y el “pago de cabelleras” a los cazadores de indios, surgió de este periodo de expansión puramente colonial en la que los “indios” fueron tratados como salvajes irracionales y empujados hacia el oeste y el sur. La consideración de los aborígenes como bestias sin cultura, la quema de poblados y el asesinato de los pobladores de América siguieron esa tónica.

2.- El ADN imperial de los EEUU. El derecho de los árboles

“El cumplimiento de nuestro destino manifiesto es extendernos por todo el continente que nos ha sido asignado por la Providencia, para el desarrollo del gran experimento de libertad y autogobierno. Es un derecho como el que tiene un árbol de obtener el aire y la tierra necesarios para el desarrollo pleno de sus capacidades y el crecimiento que tiene como destino.” (John L. O’Sullivan 1845. Democratic Review).

La frase fue empleada por primera vez en un artículo en el que O’Sullivan apoya la incorporación de Texas, como estado, a los EEUU. Recordaré aquí que este enorme territorio pertenecía a México y había sido invadido por algunos centenares o miles de colonos procedentes de los Estados Unidos: un país en plena expansión colonialista o, si se prefiere, imperialista. Poco después, los invasores -que habían derrotado militarmente, y con un ejército de voluntarios, al ejército mexicano con ayuda en armas y dinero de Washington-, crearon un estado “independiente”, de transición, presidido por San Houston. Poco después Texas se incorporaría al grupo de estados que conformaban la Unión.

La doctrina del “destino manifiesto” fue creada para generalizar la idea de que la expansión o intervención era no solo una cuestión relacionada con un irrenunciable “mandato divino”, que justificaba la conquista de territorios por los EEUU en el continente; sino también, un medio para poner en evidencia que la injerencia en cualquiera de las formas en que se produjese (y fueron muchas a lo largo de la historia de esta nación imaginativa en estas cuestiones), tenía como pretexto el de resolver todos los conflictos hemisféricos, de una manera “razonable”, es decir, coherente con los intereses de los Estados Unidos. Todo ello para generalizar el modelo y los conceptos políticos, económicos y sociales siguiendo los criterios de Washington. El naciente imperio, introduce, bajo el pretexto de la protección o la ayuda, la “necesidad de intervenir”.

3.- Del “destino manifiesto” a la “necesidad imperiosa de intervenir”

Como veremos más adelante, el concepto de “destino manifiesto” no es tan arcaico como pretenden algunos. Su rápida y sencilla formulación ha hecho que se emplee en todas las últimas intervenciones de los Estados Unidos. El ejemplo evidente es el de Venezuela y su revolución, tanto en la época de Chávez como en la de Maduro. En su estado más extremo el “pretexto mencionado” se convierte en un factor ideológico permanente: el de “la “creencia” en la legitimidad permanente de la intervención. Tal “creencia” es muy coherente con su origen protestante y puritano de los EEUU. Los argumentos semirreligiosos de O’Sullivan tienen su origen en los criterios y la voluntad expansionistas de John Quincy Adams, uno de los primeros presidentes y “padres fundadores” de la república y luchadores de la independencia.

El “destino manifiesto” se refería directamente a una “misión divina” que llamaba a proclamar y hacer efectivo (bajo la demanda de los EEUU), su sistema de “democracia representativa” y moderada, la importancia de los derechos y libertades individuales (excepto la de los indios, negros, mulatos y mestizos), y la existencia de un sistema federal y tres poderes contrapuestos y equilibrados a nivel estatal y estatal.

La creencia llevaba consigo, en una nación en rápido crecimiento, las bendiciones para una expansión en todo el continente americano, y la posibilidad de coacción para conseguirlo aún cuando el periodista irlandés (O’Sullivan), se empeñaba en que el proceso de expansión sería “a petición de los países interesados” y siempre bajo la mirada bobalicona u ausente del gobierno y de las fuerzas armadas de los Estados Unidos que ejercerían el papel de testigos mudos.

En realidad, el mencionado periodista, apuntaba a que esta creencia en el “destino manifiesto” representaba un auténtico “reclamo”, de naturaleza casi existencial, que garantizaba la futura dependencia política de los países latinoamericanos, la liquidación de su soberanía, y la exclusión de las demás potencias coloniales: España, Inglaterra y Francia de los asuntos continentales. Como veremos a lo largo de este artículo O’Sullivan no estaba muy descaminado en lo que se refiere a las intenciones expansionistas de la futura gran potencia.

Lo estaba –deliberadamente, por supuesto- en lo que se refiere al deseo de los pueblos que se habían independizado en Latinoamérica; y en la posibilidad de expansión pacífica. El deseo de incorporarse a la Unión no fue un deseo ardoroso de los pueblos sino de las élites.

“El cumplimiento de nuestro destino manifiesto es extendernos por todo el continente que nos ha sido asignado por la Providencia, para el desarrollo del gran experimento de libertad y autogobierno. Es un derecho como el que tiene un árbol de obtener el aire y la tierra necesarios para el desarrollo pleno de sus capacidades y el crecimiento que tiene como destino.”. Nada menos, aunque sea dicho por un periodista irlandés. El experimento no sería finalmente tan deseado como él pensaba.

Para completar el desvarío sobre la bondad y la eficacia de la “providencia divina”, incluso la transmitida por periodistas como O’Sullivan, añadía en uno de sus artículos que los que vivan en otros lugares comprenderían las ventajas de la anexión y la buscarían voluntariamente.

4.- La Doctrina Monroe

La Doctrina Monroe que se fusionó rápidamente con la anterior, intentó hacer pública la intención de los EEUU de no permitir que ninguna potencia exterior al continente frustrase su intención de expandirse por él. Era la época en la que Inglaterra y Francia se disputaban los restos coloniales que habían dejado antiguas potencias como España y Portugal.

Fue claramente formulada por el Presidente James Monroe en el mensaje anual al Congreso el 2 de diciembre de 1823. En él señaló que no admitirían la intromisión europea en el continente americano, y cualquier intento de ocupar o invadir algún país sería calificado como acto de guerra y, como tal, sería respondido por los EEUU.

5- La suma multiplica

La suma del “destino manifiesto” y la “Doctrina Monroe” sería tratada como un verdadero título de propiedad sobre los países de América Latina; que incluía la determinación del sistema económico, político e ideológico de todos los países del continente. La práctica correspondiente a esta fusión doctrinal sería la definida por Teodoro Roosevelt como la relación determinada por la “zanahoria y el palo” que culminó en la teoría del Gran Garrote o Big Stick que suponía el uso de la fuerza contra los países que se negasen a aceptar las siempre “generosas” ofertas de los EEUU.

El uso de la fuerza con la política de las cañoneras, el desembarco de los marines, o la intervención militar, acompañó, como amenaza irresistible, la política de dominio económico en América Latina.

6.- Resumen de valores y mandatos asumidos por el Imperio en desarrollo

En esa primera fase de la formación del Imperio de los EEUU la élite norteamericana y las élites locales, en el marco de un mercantilismo y de un capitalismo proteccionista asumirán un complejo sistema de valores cuyos elementos comunes pueden simplificarse de la siguiente forma:

-Saqueo y ocupación de tierra y bienes ajenos como si fuesen propios, en nombre de Dios o del “destino manifiesto”, es decir: irrefutable.

-Expulsión o marginación de los pueblos originarios; control político, económico y social de América Latina. Dominio directo o a través de una oligarquía dominante dependiente de los Estados Unidos. Para ello el gobierno de los EEUU está intentando promover golpes de estado o introducir gobiernos antipopulares con intervenciones directas en países como Venezuela, Bolivia, Nicaragua. En otros países como Honduras, Brasil, Paraguay, su esfuerzo se centra en sostener a gobiernos que se han implantado mediante distintos modelos injerencistas, que han promovido golpes utilizando rupturas institucionales, con la participación de órganos representativos y aparatos judiciales para derribar Presidentes. En todos estos casos con apoyo económico, mediático y diplomático de Washington y sus agencias desestabilizadoras.

-Finalmente, los golpes de estado se realizan desde el mismo poder, como en Chile, y Haití países en los que el poder político dictatorial está resistiendo, por el momento, la revuelta de las masas populares en rebelión; después de una larga etapa de desmovilización y desorganización.

La persistencia de la revuelta en Chile hace presumir la consolidación y ampliación de la autoorganización de las masas populares, de los jóvenes y de los trabajadores en organizaciones de clase. Todo ello a pesar de la desorientación de los partidos de izquierda, particularmente de algunos sectores del PCCh y de la casi totalidad del partido socialista de Bachelet. El vínculo de esta última con los EEUU, la OEA, el Grupo de Lima y el fascismo venezolano es evidente; y está bien documentado.

7.- En Chile Transición-Concertación y explotación “a la española”

Esto ha ocurrido después de una etapa en la que la Concertación ha intentado integrar, con notable éxito, la lucha de clases en un sistema de conformismo social

–fabricado y sostenido desde el poder-, con una inmensa y creciente desigualdad y explotación capitalista. La izquierda, como en la Transición española, ha sostenido el mito de la inexistencia de la lucha de clases y de la posibilidad de ascenso social en uno de los países más desiguales de América Latina.

-Control económico de los recursos naturales, de las materias primas fundamentales para la industrialización y las que tienen un carácter estratégico. Regulación de los mercados, apropiación de las materias primas e implantación de tratados de Libre Comercio.

-Creación y perfeccionamiento de los mecanismos de poder y de intervención militar o a través de otros instrumentos de dirección estatal o continental como la OEA, las embajadas, la CIA, la DEA, las Fundaciones: ONG, USAID, NED y otras agencias dependientes de la Secretaría de Estado, la de Defensa, o la del Tesoro; así como de decenas de institutos y fundaciones dependientes de los partidos políticos estadounidenses o de sus grupos de presión. En los últimos meses autoridades autonombradas han tratado de activar al TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) en el que los Estados Unidos están intentando buscar un instrumento militar que favorezca la intervención militar.

-Control absoluto de los medios de comunicación de todo tipo (Falsimedia 1 ) convertidos en instrumentos de propaganda interior y de formación programada de la opinión pública dentro y fuera de los Estados Unidos.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) –utilizada con frecuencia por los EEUU y sus aliados títeres-, para las denuncias referidas al “control antidemocrático” de los medios de comunicación públicos o comunitarios en estados que han alcanzado la soberanía, agrupa a los propietarios de los medios casi exclusivamente ocupados por el sector privado. Su parcialidad es absoluta, como lo es en aspectos de interferencia política o económica la OEA o grupos de estados creados ad hoc como el Grupo de Lima.

-Privatizaciones e implantación de un sistema neoliberal

De manera inmediata a los golpes militares o cívico-militares el capitalismo neoliberal que los convoca reclama la vuelta atrás de los procesos de nacionalizaciones así como de la implantación de servicios públicos esenciales: salud, educación, alimentación, empleo, salarios dignos, para todos, así como una política cultural e informativa que alcance a todo el pueblo, fundamentalmente a los más humildes; que han realizado los gobiernos socialistas.

-En el sistema político que implantan los golpes militares o cívico-militares con dirección fundamental del imperialismo se destruyen todas las instituciones que han permitido el avance rápido de un modelo de participación política directa a todos los niveles, de democracia representativa y participativa; y de democracia comunal o de organizaciones populares.

-La destrucción de las instituciones puede ser inmediata y total, como en Venezuela después del golpe de abril de 2002; o más lento, informal y también violento como el que ha ocurrido en Bolivia en las últimas semanas.

8.- El sistema político y represivo será el fascismo


-El sistema político resultante será el fascismo, con dependencia neocolonial al neoliberalismo; y política al imperialismo. Su instrumento de poder será creado como consecuencia de la intervención militar directa o indirecta de los EEUU; o de los países u organizaciones satélites en el continente. Si es posible se utilizarán organizaciones político-militares como la OTAN.

-El sistema represivo se apoyará en “fuerzas de tarea locales”, “militares cívico- militares”. Los EEUU proporcionarán los métodos represivos, incluida la tortura y el asesinato, como hicieron en el chile de Pinochet, en la Argentina de la Junta Militar, con la Operación Cóndor a nivel continental y el adiestramiento en la Escuela de las Américas o en otros centros substitutorios de la CIA o el Pentágono.

-La cultura del enemigo es una cultura terminal, superada por la historia, llamada a desaparecer dentro del modelo neoliberal.



Nota: La primera parte de este artículo fue publicada en EL OTRO PAÍS NÚMERO 91 Noviembre de 2019 (Edición en papel). Párrafos 1 a 5.


1 Falsimedia es el conjunto orgánico y funcional, creado para la creación y divulgación de la “opinión pública”. La opinión pública generalizada es, en gran parte una formación mediática.


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La Biblia estratégica de los EEUU (II)
La definición precisa del Imperio


El 17 de septiembre de 2002 George W. Bush, Presidente de los EEUU, promulgó desde la Casa Blanca un documento titulado: “La estrategia de seguridad nacional de los Estados Unidos de América”. El texto, muy compacto a pesar de su extenso contenido, desarrolla una definición del nuevo Imperio a partir de la situación real de los Estados Unidos en aquél momento. Tal situación se había configurado después de una serie de guerras y declaraciones en las que Washington había establecido su estatus internacional y, con ello; la ruptura de todos los acuerdos, convenios y tratados, fundamentalmente aquellos que establecen las normas supremas del derecho internacional definidas en la Carta de las Naciones Unidas.

Efectivamente, las sucesivas intervenciones de Washington, especialmente en América Latina, Gran Oriente Medio, África y Extremo Oriente; habían roto ya con la legislación -común para todos los estados- que tienen relación con los principios de no injerencia, no intervención, respeto a la soberanía de los mismos, mantenimiento de la paz y acatamiento de las normas que para mantener esos principios han sido encomendadas a la propia ONU. Y lo seguirían haciendo. De manera incrementada y siguiendo su propia y única voluntad soberana tal como fue señalado en este documento y se llevó a cabo en acciones posteriores, militares o coactivas, de los EEUU.

El Gran Patrón

El Documento sobre la Seguridad Nacional que promulga Washington es realmente un catálogo de definiciones y principios que orientarán la conducta de los Estados Unidos y de los demás países. Las normas que proclama e impone el Gran Patrón se refieren a toda la definición y el comportamiento de los sistemas económico, político, jurídico, ideológico y cultural; sobre los que se organizará el mundo bajo la tutela global

- imperativa y armada-, del emergente imperio. Su poder militar, superior e inalcanzable como impone el propio documento, le permitirá definir las normas de las relaciones internacionales.

La versión más cínica del mundo

Curiosamente, este decreto imperial define un principio orientador para la obediencia absoluta de todos los pueblos del mundo que es el de la Libertad. La declaración hecha bajo la forma y la autoridad indiscutible de un edicto imperial, y promulgada como tal -con un aparato propagandístico formidable que incluye a todos los medios de comunicación que orientan su información y la interpretan bajo la batuta del Imperio-, no expresa ninguna voluntad de los pueblos ni un acuerdo internacional que lo legitime.

No ha sido discutido en ninguna asamblea de países, de naciones o de delegados. Nadie lo conocía y afecta a la vida de todos. No ha sido conocido previamente excepto por los funcionarios de las Secretarías de Estado, Defensa, Consejo de Seguridad Nacional, y asesores civiles y militares del Presidente. No ha sido modificado ni enmendado y, sin embargo, contiene todo el conjunto de principios morales, normas de conducta y de organización social que corresponden al catálogo de derechos humanos definidos por la propia ONU.

Es una pura declaración de poder y de autoridad sobre unos pueblos que integran a todos los ciudadanos y ciudadanas del mundo; a los que se les trata como vasallos en nombre de la Libertad, de la Democracia, y de los Derechos Humanos. El documento “La estrategia de seguridad nacional de los Estados Unidos de América” tiene un objetivo fundamental, además del de declarar el poder absoluto de los Estados Unidos: establecer, a partir de las reacciones y los silencios, cuáles son los aliados incondicionales, los condicionados y los estados enemigos del país que se define como el soberano del planeta.

Vamos a tratar de mostrar en este artículo cuál es conjunto de contradicciones abismales y parcialidades del documento; así como los puntos en los que la ruptura de los derechos humanos es más flagrante. Atenderé primero, al prólogo-declaración que es en realidad una síntesis de su contenido; un resumen excelente para la divulgación inmediata en los medios, para las orientaciones políticas generales que sirvan de base de actuación y el compromiso  los estados amigos.

Al mismo tiempo es una amenaza a los estados (y a sus gentes) que pasen a considerarse y a ser considerados -por no admitir su contenido-, muy a su pesar, enemigos del estado más poderoso y belicoso del mundo. Lo voy a hacer en orden de presentación documental con las aclaraciones que permitan al lector extraer sus propias consecuencias según su propia experiencia e información.

Dice así:

“Las grandes confrontaciones del siglo XX entre libertad y totalitarismo finalizaron con una contundente victoria de las fuerzas de la libertad —y un único modelo sostenible para el éxito nacional: libertad, democracia y libre empresa.”

La contundente victoria de las fuerzas de la libertad

El siglo XX -según dogmatiza Bush en nombre de los EEUU-, a pesar de su enorme complejidad: IGM, Revolución rusa, surgimiento del fascismo en Italia, Alemania y España, IIGM, Tratados que dieron fin a la guerra y al nuevo orden internacional, Revolución China, Proceso de descolonización en África y Asia, Revolución  cubana y sus consecuencias en América Latina, liquidación de los regímenes socialistas y de las guerrillas armadas allí donde EEUU, el Reino Unido y Francia pudieron hacerlo: Grecia, Italia, etc.; es resumido como “contundente victoria de las fuerzas de la libertad contra el totalitarismo”.

Así mismo, identifica la lucha contra el fascismo –en la que la Unión soviética tuvo un papel esencial-, y las luchas guerrilleras en toda Europa contra el mismo fascismo, con la intervención militar: tardía y pragmática de los EEUU.

Olvida, claro está, el compromiso directo de Washington con el fascismo en la Grecia de los coroneles, la España de Franco, el Portugal de Salazar, el Chile de Pinochet y todos los desmanes en América Latina –por no hablar de Indonesia, Indochina, África del Sur, y otros países en los que se puede hablar con propiedad de fascismo.

Como un compromiso inevitable con el pasado y el presente imperialista del gobierno federal de los Estados Unidos, con sede en Washington, los EEUU definen también cuál es el único modelo sostenible para el éxito nacional: libertad, democracia y libre empresa”, que van a imponer al mundo.

Los derechos humanos básicos y el neoliberalismo rampante


“En el siglo XXI, sólo las naciones que compartan el compromiso de proteger los derechos humanos básicos y de garantizar la libertad política y económica serán capaces de liberar el potencial de su pueblo y asegurarle un futuro en prosperidad. En cualquier parte, la gente quiere poder expresarse libremente; elegir a sus gobernantes; expresar libremente sus creencias religiosas; educar a sus hijos, hombres y mujeres; y disfrutar de los beneficios de su trabajo”

En el siglo XXI -nos advierten los gestores del único Imperio-, los compromisos y valores que deben asumirse, porque son propios de quienes aman la libertad, son los siguientes:

“Sólo las naciones que compartan el compromiso de proteger los derechos humanos básicos, y de garantizar la libertad política y económica (…) estos valores son un derecho de toda persona, de toda sociedad (…) “y la obligación de proteger estos valores frente a sus enemigos es un deber que tienen en común todas las personas amantes de la libertad, en todo el globo y en todas las épocas”.

Los Estados Unidos: Padre Patrón

El Presidente Bush es muy claro. Afirma que los Estados Unidos disponen de una posición “sin igual” en lo que se refiere al poder militar y a la influencia política y económica. Sus asesores ya le han señalado lo que significa eso. Es la posibilidad de hacer la guerra por todos los medios posibles: militares, económicos, políticos, diplomáticos, mediáticos. Un objetivo básico es el de lograr el apoyo de organizaciones internacionales y conseguir aliados que den una imagen de legitimidad y poder irresistibles. Cínicamente señala que no necesitan emplear la fuerza para “obtener una ventaja unilateral”. Por supuesto, Bush, como vocero responsable de esta amenaza, apela a la tradición y a los principios inalterables de los EEUU.

“Hoy Estados Unidos disfruta de una posición sin igual en cuanto a poder militar y de una gran influencia económica y política. Para salvaguardar nuestra herencia y nuestros principios no necesitamos emplear la fuerza a fin de obtener una ventaja unilateral. Buscamos, por el contrario, crear un equilibrio de poder que favorezca la libertad del ser humano: las condiciones en las que todas las naciones y todas las sociedades puedan elegir por sí mismas las recompensas y los retos de la libertad política y económica. En un mundo seguro la gente podrá mejorar su vida”.

Los EEUU presentan a sus enemigos: terroristas y tiranos. Redes difusas de individuos, los primeros, que traen el caos y el sufrimiento. El peligro reside en que pueden entrar por la puerta y cumplir con sus objetivos por menos dólares de los que costaría un tanque a precio de mercado del complejo militar-industrial. Los terroristas están adiestrados para penetrar nuestras sociedades –al fin y al cabo: “libres y abiertas”-; y para robar y usar nuestra poderosa tecnología militar.

En cuanto a los segundos, América tiene la libertad para designarlos y para hacer aceptable tal designación en una opinión pública preparada previamente para ello. Los ejemplos son interminables, muchos de ellos, muy antiguos. Las técnicas de demonización son cada vez más perfectas y con una capacidad de extensión mucho más grandes. Hoy en día incluyen casi todos los medios de comunicación (Falsimedia): agencias, prensa, televisión, cine, series, programas educativos, programas de educación, cultura popular, etc.: “redes difusas” (aquí sí que tiene aplicación este término).

Recordemos que las sociedades “libres y abiertas” de las que habla George W. Bush son las sociedades de mercado, es decir: las sociedades capitalistas. El primero de los derechos humanos es la “libertad de comercio”, “el libre mercado”. En estos dos pilares se apoyan todos los demás.

Al fin y al cabo:

Los EEUU “extenderán la paz alentando la formación de sociedades libres y abiertas en cada continente”.

Defender nuestra nación contra sus enemigos es la primera y fundamental obligación del Gobierno Federal (…).

Ayudar y responsabilizar. La guerra interminable.

Bush, como Hitler en su tiempo (y también los EEUU), está dispuesto a utilizar “todas las herramientas de nuestro arsenal: el poder militar, la mejora de la defensa de nuestra patria, el hacer cumplir la ley, el servicio de inteligencia y los esfuerzos decididos para cortar la financiación de los terroristas, realizados a nivel global: “La guerra contra el terrorismo es una empresa global, cuya duración es imprecisa. Es decir: la guerra interminable y forzosa para todos los países del mundo.

“América ayudará a las naciones que lo necesiten para combatir el terror. Y América responsabilizará a aquellas naciones que transijan con el terror, incluyendo a las que acogen terroristas —porque los aliados del terror son enemigos de la civilización. Estados Unidos y los países que cooperan con nosotros no vamos a permitir que los terroristas organicen nuevas bases de operaciones. Juntos impediremos que encuentren refugio en algún momento”.

¿Cómo desatar el nudo gordiano?

EEUU ha definido sus guerras como interminables. En realidad lo son, porque son guerras para aumentar la pobreza y a favor de la desigualdad, de la acumulación de riqueza. Se trata de guerras capitalistas en la fase del imperialismo. Por eso mismo, Bush y todos sus compañeros, oligarcas; saben que las guerras serán interminables. La lucha contra el hambre no puede tener fin bajo el capitalismo. Aunque las “armas de destrucción masiva” en Irak -que “justificó” la guerra contra este país y el asesinato de Hassan Husein- fue un fraude que conocían todos los participantes, los EEUU generalizan la fórmula:

El peligro más grave al que se enfrenta nuestra nación está situado en el cruce entre el radicalismo y la tecnología. Nuestros enemigos han declarado abiertamente que están buscando armas de destrucción masiva, y la evidencia indica que lo están haciendo con determinación. Estados Unidos no permitirá que sus esfuerzos tengan éxito. Construiremos defensas contra misiles balísticos y otros medios de lanzamiento. Cooperaremos con otras naciones para impedir, contener y limitar los esfuerzos de nuestros enemigos por adquirir tecnologías peligrosas.

Ante el dilema gordiano, Bush, apela a la guerra preventiva. Actuará, contra amenazas inciertas o injustificables con la Guerra de Destrucción Masiva Unilateral (GDMU), apelando en primer lugar “al sentido común y a la propia defensa”. En segundo lugar al camino de la acción: “El único camino para la paz y la seguridad es el de la acción”.

“La historia juzgará con severidad a quienes viendo venir el peligro no hicieron nada”.

La percepción de los estrategas estadounidenses. Los “Cándidos” obedientes

Las grandes potencias, dice Bush, “compiten en paz”. “Se encuentran al mismo lado, unidas por peligros comunes tales como la violencia terrorista y el caos”.

Rusia está en medio de una esperanzadora transición, buscando su futuro democrático y es un compañero en la guerra contra el terror. Los líderes chinos están descubriendo que la libertad económica es la única fuente de riqueza nacional. Con el tiempo, defenderán que la libertad política y social es la única fuente de grandeza nacional. América impulsará el avance de la democracia y la apertura económica en ambas naciones, porque éstas son las mejores bases para la estabilidad nacional y el orden internacional.

Ninguno de los dirigentes de EEUU, dirían esto en los momentos actuales en los que claman por la no intervención de Rusia, ni China, en su política de injerencia armada en América Latina, fundamentalmente en Venezuela, Cuba, y otros países del que he llamado Eje continental y que están planteando la lucha contra el capitalismo, el cambio de sistema y la independencia de América Latina.

El sistema de poder tiene que quedar claro, incluso es ese sistema multipolar del que se habla en el Documento. Por eso mismo La nueva estrategia de seguridad nacional de los estados Unidos, añade:

“Resistiremos con decisión cualquier agresión que provenga de otras grandes potencias —incluso aunque celebremos su camino pacífico a la prosperidad, el mercado y el avance cultural.”

Los EEUU manifiestan su particular interés en aprovechar “la oportunidad para extender los beneficios de la libertad a todo el planeta. Ya sabemos la fórmula Libertad de Comercio+Libertad de Empresa, igual a Democracia+Derechos Humanos, igual a Prosperidad más Desarrollo Sostenible. Nada de esto ocurrirá sin un Imperio político y una economía global. Los viejos códigos imperiales reaparecen de nuevo, saltando desde América latina a “todo el planeta”.

“Por último, Estados Unidos aprovechará esta oportunidad para extender los beneficios de la libertad a todo el planeta. Trabajaremos activamente para traer la esperanza de la democracia, el desarrollo, la libertad de mercado y de comercio a cada rincón del mundo. Los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 nos enseñaron que los Estados débiles, como Afganistán, pueden poner en gran peligro nuestros intereses nacionales igual que los Estados fuertes”.

Lo que sigue puede parecer una mezcla salvaje entre el cinismo y la ignorancia. Tiene elementos de irracionalidad y la dosis de cinismo que queda marcada para siempre en la media sonrisa infantil y divertida de Bush en la “Foto del Trío de las Azores”. Esa combinación casi irreproducible queda también Marcada en la media sonrisa casi ausente de Blair y el gesto medio didáctico de Aznar; disfrazado pícaramente de fascista. Muchos millones de personas miraban aterrorizadas la escena y cientos de millones más, la miraban embaucadas o expectantes, esperando las imágenes y la música de los bombardeos. Los textos a los que me refiero son los siguientes:

“La pobreza no convierte a los pobres en terroristas o asesinos. Sin embargo, la pobreza, las instituciones débiles y la corrupción hace que los Estados débiles sean vulnerables a las redes terroristas y los carteles del narcotráfico en el interior de sus fronteras”. (…)

La libertad de comercio y de mercado ha demostrado su potencial para sacar de la pobreza a sociedades completas —por tanto, Estados Unidos trabajará con cada nación, con regiones enteras y con toda la comunidad mercantil para construir un mundo que comercie en libertad y consecuentemente crezca en prosperidad. (…)

Las naciones que disfrutan de libertad deben luchar activamente contra el terror. Las naciones que dependen de la estabilidad internacional deben ayudar a impedir que las armas de destrucción masiva se extiendan. Las naciones que buscan la ayuda internacional deben saber emplearla con prudencia. Si se quiere que la libertad florezca, es requisito indispensable actuar con responsabilidad” (…)