18 dic. 2019

Abriendo puertas al mundo por nuestra independencia

Por Julio A. Muriente Pérez | MINH

Abrir puertas al mundo, que se conozca de nuestro pueblo y de nuestra lucha multicentenaria por la autodeterminación e independencia; esa ha sido la tarea continua de numerosas generaciones de puertorriqueños y puertorriqueñas durante las pasadas décadas, y aun desde antes. Gestión indispensable, si consideramos que desde la invasión militar de 1898 el gobierno de Estados Unidos ha pretendido invisibilizar, no se diga ya nuestra lucha, sino nuestra propia existencia como nación caribeña y latinoamericana.


Por eso vamos cada año a la ONU, asistimos a cada evento de los No Alineados, formamos parte del Foro de Sao Paulo, tenemos una Misión Permanente en La Habana y sostenemos relaciones bilaterales con numerosas organizaciones y partidos políticos en todo el mundo.

En esta ocasión quisiéramos recordar tres eventos muy importantes, acaecidos en países distintos, donde la bandera de Puerto Rico flotó orgullosa. Ocurrieron en tres décadas distintas.

En el verano de 1969, hace medio siglo, viajó a Cuba una delegación compuesta por 21 personas, en tiempos en que el imperialismo estadounidense pretendía aislar a la Revolución de Nuestra América y el mundo. Fue una travesía extraordinaria, a través de Estados Unidos y Canadá, en avión, autobús y en barco. Enfrentamos exitosamente el bloqueo y reiteramos la hermandad entre los pueblos de Cuba y Puerto Rico.

En noviembre-diciembre de 1979, hace cuarenta años, se celebró en la Ciudad de México la Segunda Conferencia Internacional de Solidaridad con la Independencia de Puerto Rico. Aquel gran evento estuvo precedido por la Primera Conferencia, celebrada en La Habana en 1975. Delegaciones provenientes de todo el planeta participaron en esta Conferencia, contribuyendo de manera contundente a popularizar la causa de la independencia de Puerto Rico. Invitados especiales a esta actividad fueron los presos políticos nacionalistas puertorriqueños, que habían sido liberados en septiembre de ese mismo año.

En 1989, hace treinta años, una numerosa delegación boricua asistió al Festival de la Juventud y los Estudiantes, celebrado en Pyongyang, capital de la República Popular Democrática de Corea (RPDC). Fue una travesía larguísima y asimismo muy productiva en cuanto al fortalecimiento de la solidaridad de nuestra lucha con las luchas de otros pueblos. Tener la oportunidad de visitar el paralelo 38 y conocer de cerca la condición de país dividido de Corea, que a su vez fue colonia de Japón por varias décadas, constituyó una experiencia singular.

A esas tres experiencias podemos añadir una interminable lista de encuentros de independentistas puertorriqueños/as por todo el planeta. Por eso, a las alturas de 2019, hemos sido victoriosos en imponer nuestra presencia, al lograr que mucha mas gente conozca sobre Puerto Rico y exprese su solidaridad con nuestra causa. 

Ese es el gran objetivo, que no quede una esquina en el mundo donde plantemos bandera, desde donde recibamos solidaridad, que reciprocaremos con la misma generosidad. Y así, paso a paso, hasta la victoria en la que creemos y la que merecemos.