9 nov. 2019

Estallidos contra el neoliberalismo mundial

En este mundo todos parecen tener derecho 
a la violencia, menos los oprimidos 
(Rafael Cancel Miranda)

Por Luis Domenech Sepúlveda

Bien lo dijo Hugo Chávez Frías, fenecido presidente venezolano, cuando pronunció uno de sus más candentes discursos ante el pueblo venezolano, y cito: [nuestra lucha hoy, la batalla histórica de los pueblos es acabar con toda forma de esclavitud moderna; esa oscura y sutil esclavitud que ya no se ejerce mediante el látigo, el hierro y los grilletes, sino a través de cadenas invisibles de los brutales y perversos mecanismos de la explotación capitalista].  Y todo parece indicar que sus palabras resonaron más allá de los confines de la tierra de Simón Bolívar donde se dieron los primeros pasos heroicos para la liberación de América Latina durante el siglo XIX. 


A todas luces, sus palabras han cobrado vigencia al hacerlas sentir especialmente en Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Chile, Francia, Grecia, Hong Kong, Puerto Rico y Cataluña durante el presente año 2019. Como se sabe, todos estos pueblos han dramatizado estallidos de indignación y coraje contra las políticas arbitrarias y abusivas del neoliberalismo contemporáneo. Cansados de tanta ignominia, los pueblos se han sublevado contra la corrupción, la explotación, la desigualdad, salarios de miseria, reducción de pensiones, eliminación de derechos adquiridos, pobres servicios públicos, abuso del poder y el creciente aumento del costo de vida que asfixia a las grandes mayorías de nuestro planeta Tierra.

Conviene recordar que, desde las postrimerías de la Guerra Fría, entiéndase los gobiernos de Margaret Thatcher, Ronald Reagan y Augusto Pinochet durante la década de 1980, los gobiernos capitalistas están siendo abiertamente gobernados y controlados por la doctrina del neoliberalismo internacional cuyo objetivo no es otro que gobernar para beneficio de las oligarquías del capitalismo internacional. De ahí la privatización, desreglamentación de las leyes ambientales y las políticas comerciales para beneficio de ese 1% que controla más del 95% de la riqueza mundial.

El neoliberalismo no solamente ha forzado a los pueblos a lanzarse a las calles en reclamo de sus derechos, sino que es excluyente y ha polarizado políticamente a los pueblos. Podríamos concluir que existen dos modelos de gobiernos: (1) los que gobiernan para beneficio de los pueblos y (2) los que gobiernan para beneficio del capitalismo usurero controlado por las poderosas oligarquías multinacionales. Por supuesto, la segunda opción responde a la doctrina del neoliberalismo corrupto encarnado por los países del G-20 encabezados por Estados Unidos. Sencillamente, sus políticas económicas son diseñadas para beneficio del capitalismo mundial mediante la estrangulación y explotación de los trabajadores, mujeres, niños, pequeños negocios, cooperativas, estudiantes universitarios y jubilados. Para esta nefasta doctrina económica los electores son meros instrumentos manipulables para legitimar el poder político y económico de sus gobiernos y empresas multinacionales.

Incluso, EEUU y los demás países usureros pretenden vulnerar la soberanía y el derecho de los pueblos a su libre determinación e independencia para controlar maliciosamente sus riquezas naturales tal y como han pretendido hacer con Venezuela, Bolivia, Cuba, Chile, Nicaragua y Puerto Rico.