7 oct. 2019

Pónganse en mis zapatos

Francisco A. Santiago Cintrón
Copresidente del MINH. 

Estas fueron las palabras de apología vociferadas por Mara Pérez, actual Secretaria de la Autoridad de Transporte Marítimo (ATM), cuando era entrevistada por Radio Isla. Los sucesos que provocaron su clamor de lástima ya son harto conocidos: la Sra. Pérez estuvo acuartelada por más de siete horas en el terminal de lanchas de Isabela II en Vieques, mientras manifestantes viequenses impedían la entrada o salida de embarcaciones del terminal a modo de protesta ante la situación deplorable en que se encuentra el transporte a Isla Grande en la actualidad. Casi como si fuese sacado de un guion, la secretaria susodicha armó un escándalo por los medios que al momento tiene como saldo: un piloto penalizado injustamente por cumplir con su deber, amenazas de acusaciones criminales para silenciar las protestas, un pueblo completo sin transporte justo y digno y una secretaria repleta de barrabasadas. 


Sin embargo, de todas las justificaciones dichas en la entrevista, el clamor por el cual se ponga en sus zapatos es la más importante. Y necesariamente tiene que ser así, porque ese clamor es una muestra más de la total enajenación que el PNP tiene con respecto al país. Compitiendo con el “volver a la normalidad” empujado por los medios de comunicación junto al Gobierno luego de la gesta histórica de julio, el “póngase en mis zapatos” pretende forzar a nuestros país a una normalidad que beneficia a poco y perjudica a muchos. Cabe preguntar pues: ¿de cuáles zapatos estamos hablando? ¿Estamos hablando de los zapatos que diariamente se ponen los viequenses mientras esperan, a veces literalmente hasta la muerte, por la llegada de la próxima lancha? ¿Estamos hablando de los zapatos que se ponen el 60% de la niñez que vive bajo el nivel de pobreza? ¿Los zapatos de quienes se van a falta de oportunidades? ¿Los zapatos de miles de pensionados aparentemente condenados a la pobreza? ¿Los zapatos de quienes ganan la media salarial del país: 25,000 dólares anuales? No compañeros y compañeras, esos zapatos a Mara Perez le quedan muy grande. Los zapatos de los cuales habla Mara Pérez son los zapatos de la casta, de la Ley 20 y la Ley 22. Son los zapatos de quien se cree impune ante el clamor del pueblo. En efecto, son los zapatos de quien pensaba tenía asegurado una lancha por ser “funcionaria pública” pero que se desmiembran cuando sufre la realidad que sufre el país diariamente. Esos zapatos nadie de la calle se los pone porque son zapatos imaginarios, que se desmoronan ante la realidad que vive el país. Allá ella con sus zapatos. Yo me pongo en los zapatos de las y los viequenses.