15 ago. 2019

Venezuela y Puerto Rico: Historia de una hermandad

Por Wilma E. Reverón Collazo | Copresidenta del MINH
Especial para CLARIDAD

En la introducción de la indispensable obra de Don Ramón Medina Ramírez, El Movimiento Libertador en la Historia de Puerto Rico, dice esta palabras tan relevantes entonces como hoy:

“Puerto Rico como todos los pueblos del Orbe, ha estado siempre batallando por su liberación nacional. La prueba más fehaciente de su amor a la libertad, no sólo de su patria sino de todas las patrias del mundo, es que son pocas las tierras de América que no hayan sido regadas con sangre puertorriqueña. Nuestro pueblo ha estado siempre presto a brindar su contribución de sangre por la libertad humana.


La tiranía extranjera ha estado en todo momento muy alerta en cuanto a ese noble sentimiento de los puertorriqueños y ha puesto en juego todas las tretas inimaginables para desviarlo de su legítimo cauce. Por eso vemos muchos hijos de nuestra tierra que protestan airados loa atropellos cometidos contra cualquier otro pueblo o se inspiran con hidalguía evocando conmovidos la sin par figura de Bolívar, mientras miran con desdén y hasta tratan de ridiculizar los valores patrios que intentan emular inspirándose en los mismos sagrados principio libertarios”.

En su Capítulo 1, nos resume Medina Ramírez la “Inquietud Libertadora” que vinculaba a Puerto Rico con la gesta bolivariana:

“… la inquietud más notoria por nuestra independencia arranca, como toda nuestra América, de principios del siglo XIX. Las noticias de la gran epopeya bolivariana repercutían de un extremos a otro del territorio nacional puertorriqueño, y se acentuó con el rumor de que el Libertador había visitado la vecina Isla de Vieques. Además, ante el hecho de llegar a la Isla del Comisario Regio encargado de dirigir desde Puerto Rico las `operaciones pacificadoras` contra Venezuela, tratando de utilizar las milicias nativas para combatir el Ejército Libertador de la nación hermana, sirvió de incentivo al patriotismo isleño. Como un solo hombre se levantó el pueblo anunciando que `los puertorriqueños no sufrirán jamás que se saque un solo miliciano para llevarlo a pelear contra sus hermanos caraqueños. (Énfasis suplido)

Para colmar la ira del pueblo puertorriqueño, se le amenazó con quitarle, y se le quitó definitivamente, el ´situado´ proveniente de Méjico (sic) que era una ayuda económica ascendente a varios miles de peso anuales. En vez de someterse ante la amenaza económica que costó a la población muchas privaciones, la protesta subió de punto con tal dignidad que el buen Comisario tuvo que conformarse con dar por terminada su misión y poner en libertad a varios diputados venezolanos que se encontraban prisioneros en el Castillo del Morro. [1]

La historiadora Isabel Gutiérrez del Arroyo coincide con Medina Ramírez en la vinculación de las aspiraciones libertarias de Puerto Rico con la gesta bolivariana:

“La lucha emancipadora hispanoamericana y la esperanza de ver cumplida la promesa de Bolívar, implícita en la Carta de Jamaica, mantenía vivos los anhelos libertarios de los separatistas puertorriqueños durante la segunda y terceras décadas del Diecinueve. Promesa bolivariana que mereció de Eugenio María de Hostos este hermoso comentario: “El hombre humanidad fue el primero, que sin Cuba y sin Borinquén, declaró incompleto el Continente y quiso abrazarnos en su fuego redentor e intentó abrazarnos con su abrazo salvador: éramos para él, el pedazo de la humanidad que redimía.

En 1822 se establece una estrecha relación entre María de las Mercedes Barbudo y José María Rojas. Mercedes estableció una relación muy estrecha, no solo con Rojas, sino con toda su familia. Rojas era dominicano y había huido de su país tras la invasión de Boyer, Presidente de Haití. Es por conducto de Rojas que Mercedes recomienda al General Antonio Valero de Bernabé para integrarse al Ejército Libertador. Rojas se había establecido en Venezuela y fue nombrado Administrador de Rentas del Puerto de la Guaira, es decir, de la Colombia de Bolívar.

En 1824 arrestan y encarcelan a varias personas, entre ellas a María de las Mercedes Barbudo. En el sumario de las pruebas que ostentan contra Mercedes se encuentra implicado el Dr. José María Vargas, natural de la Guaira. Este llegó a Puerto Rico en el año 1817 procedente de Cádiz. Su familia pudiente llegó a Puerto Rico en calidad de refugiada y se estableció en Ponce. Cómo médico el Dr. Vargas hizo significativas aportaciones a mejorar la calidad de los servicios de salud en la Isla y fue responsable de la vacunación de centenares de personas.[6] En 1825 el Dr. Vargas se escapa hacia Venezuela donde se destacó como Presidente de Venezuela (1835-1836). servidor público, escritor y educador. La amistad con Barbudo siguió en Caracas hasta la muerte de ésta.

A María Mercedes Barbudo se le halla culpable del delito de conspiración, de tener correspondencia con agentes del exterior que distribuía entre los separatistas puertorriqueños, y de ser su casa lugar de reuniones clandestinas. Fue arrestada permaneciendo en prisión en el Castillo de San Cristóbal hasta que fue desterrada a Cuba a donde partió el 28 de octubre de 1824.[7]

Esta logra escapar y se establece en Caracas, donde muere el 17 de febrero de 1849. “El 18 de febrero sus amistades y vecinos cercanos, todos aquellos que la conocieron, sus queridos amigos José María Vargas y José María Rojas acompañaron sus restos hasta la Catedral de Caracas donde se le daría el último adiós. Mercedes Barbudo recibió sepultura en la Catedral de Caracas. [8] …Fue enterrada en el mismo lugar que el Libertador, aunque sus restos fueron trasladados a un panteón familiar y luego al Nacional”.[9]

En 1826 se funda en México la Junta Patriótica, compuesta por cubanos y puertorriqueños, con el propósito de “prestar su cooperación a la expedición bolivariana que está en vías de realizarse, bajo el mando de Valero y Arnaiz. La misma fue obstaculizada por Estados Unidos por su ambición de quedarse con las Antillas. [10]

Sobre Valero indica Gutiérrez del Arroyo: “Las apremiantes responsabilidades militares confiadas a Valero en Bogotá, Guayaquil, El Callao, no debilitan su determinación de libertar a Puerto Rico. Cuando en enero de 1826 se le destaca para la jefatura del Istmo de Panamá donde habría de fortificar las costas de Porto Bello y Chagres, añora la realización de la expedición libertadora de Cuba y Puerto Rico. Al partir, cuenta Briceño, que Valero le hizo `muchas instancias` para que suplicara al General Santander lo tuviera presente si se verificaba alguna expedición contra Cuba y Puerto Rico”.[11]

Valero, buscando la ayuda de Bolívar, había preparado un Plan para la Independencia de Puerto Rico. En el proponía que la República de Borinquén, bajo la Constitución de Colombia, pasaría a formar parte de esa república, al igual que Venezuela, Nueva Granada y Ecuador. A el se le unió la delegación independentista de Cuba en el Congreso de Panamá (22 de junio-15 de julio 1826), donde Valero asumió la representación de Puerto Rico. No se logró aprobar una resolución sobre el asunto de las Antillas debido a la oposición de Estados Unidos e Inglaterra.[12] “Bolívar estaba perfectamente consciente de que USA se oponía a la emancipación de estas dos Antillas porque desde entonces tenían el propósito de negociarlas con España o anexarlas”.[13]

En 1827, ante la posibilidad de una guerra entre España e Inglaterra, Bolívar volvió a considerar la campaña libertadora de Puerto Rico. El general José Antonio Páez dirigiría la expedición en compañía del mariscal Antonio José de Sucre y el general Valero. Pero se resuelven las diferencias entre España e Inglaterra y se pospone el proyecto indefinidamente. [14]

Sin embargo, según Rosario Rivera,[15] los problemas económicos que enfrentaba la Gran Colombia, las deudas con los bancos londinenses y lo que Bolívar en algún momento percibió como falta de apoyo en la Isla a la causa independentista, frustraron lo planes de Valero de formar una expedición de liberación a Puerto Rico”.

El 23 de septiembre de 1868 ocurre el Grito de Lares. El máximo líder de esa revolución contra el colonialismo español fue el venezolano Manuel Rojas Luzardo. Rojas era un hacendado cafetalero. “La noche del 23 de septiembre salen desde la hacienda `El Triunfo`, de Manuel Rojas en Pezuela, hacia Lares, mas de cuatrocientos revolucionarios. En la madrugada del día siguiente llegan a la población y toma el pueblo”. [16] Una vez derrotada la revolución Rojas marchó a Venezuela donde vivió hasta su muerte.

Para la revolución de Lares se había gestionado la cooperación de los gobiernos de Venezuela y Perú.[17]

Los antecedentes históricos de la solidaridad y hermandad entre Venezuela y Puerto Rico que muy someramente resumimos son a manera de recordatorio de que nuestros pueblos tienen unos lazos de afecto y apoyo mutuo que lejos de disolverse con el tiempo continúan afianzándose más en la medida en que nos atacan a unos u otros.

En la época moderna del Siglo 20 y 21 Venezuela ha estado presente en las gestiones en apoyo a la lucha por la autodeterminación e independencia de Puerto Rico. En junio de 1980 se fundó el Comité Internacional de Solidaridad con la Independencia de Puerto Rico en la ciudad de Nueva York. Se escogió como presidente al Dr. José Antonio Herrera Oropeza. Su inesperada y súbita muerte aproximadamente para noviembre de 1980 detuvo el desarrollo de ese proyecto de coordinación de la solidaridad internacional con la lucha puertorriqueña.

No obstante la Misión de Venezuela ante la ONU, aún bajo gobiernos de derecha, han apoyado y reconocido el derecho de los puertorriqueños a su libre determinación e independencia. Ha sido bajo el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela desde la revolución bolivariana que esa solidaridad ha alcanzado los niveles mas altos y consistentes. Hoy Venezuela, junto a Cuba, Nicaragua y Bolivia, componen el bloque latinoamericano mas comprometido con la lucha del pueblo de Puerto Rico por su libertad y por el fin del colonialismo.

Los antecedentes históricos de la solidaridad y hermandad entre Venezuela y Puerto Rico que muy someramente resumimos son a manera de recordatorio de que nuestros pueblos tienen unos lazos de afecto y apoyo mutuo que lejos de disolverse con el tiempo continúan afianzándose más en la medida en que nos atacan a unos u otros.

Sirva este recuento histórico a manera de agradecimiento y reconocimiento de los lazos de hermandad que unen a los pueblos de Puerto Rico y Venezuela.

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[1] Medina Ramírez, Ramón, El Movimiento Libertador en la Historia de Puerto Rico, pág. 29, Ediciones Puerto,  San Juan, 2016
[2] Medina Ramírez, Ramón, Idem, pág. 29
[3] Medina Ramírez, Ramón, Idem, págs. 31-31.
[4] Gutierrez del Arroyo en Siete Voces Hacia el Grito de Lares págs. 24-25 ; Congreso Nacional Hostosiano, Segunda Edición (2000)
[5] Rosario Rivera, Raquel: María de las Mercedes Barbudo, Primera Mujer Independentista de Puerto Rio 1773-1849; Primera Edición (1997)
[6] Idem, págs. 142-143.
[7] Gutiérrez del Arroyo, idem, pág. 25.
[8] Al presente no se han podido localizar sus restos.
[9] Idem, págs. 217-219.
[10] Medina Ramírez, pág. 33.
[11] Gutiérrez del Arroyo, ídem, pág. 28.
[12] Gutiérrez del Arroyo, ídem, pág. 29.
[13] Cardozo, Arturo, Proceso Histórico de Venezuela: Tomo II, Suprestructura Colonial, Lucha de Clases e Independencia; Edición del Autor, Caracas (1986)
[14] Gutiérrez del Arroyo, ídem, pág. 28.
[15] Idem, págs. 210-211.
[16] Paralitici, José ¨Ché¨ en Siete Voces Hacia el Grito de Lares pág. 40 ; Congreso Nacional Hostosiano, Segunda Edición (2000)
[17] Corretjer, Juan Antonio en Siete Voces Hacia el Grito de Lares pág. 68 ; Congreso Nacional Hostosiano, Segunda Edición (2000)