3 ago. 2019

Por nuestros muertos, por nuestros vivos

Por Wilma E. Reverón Collazo  
Copresidenta del MINH

En entrevista en el programa radial Dígame la verdad, pudimos oír el desgarrador testimonio de una madre en su odisea por identificar y obtener la entrega del cadáver de su hijo. La insensibilidad y falta de respeto con que ha sido manejado el asunto es una radiografía de todo lo que anda mal en el sistema de gobierno del País. Hasta en la muerte los ciudadanos son discriminados por su condición social, económica y por no pertenecer al partido de gobierno. El nivel de deshumanización al que se ha llegado en ciertos servicios del gobierno denota una corrupción ética y moral que ha tocado fondo hace tiempo. Los comentarios en el chat del saliente gobernador Ricardo Rosselló proponiendo echar los muertos a los cuervos para resolver el problema del Negociado de Ciencias Forenses dramatiza el sistema de antivalores que se ha convertido en política pública y la forma de administrar los bienes y servicio del pueblo de Puerto Rico.


La explosión de DIGNIDAD que ha manifestado este pueblo en las últimas dos semanas pone de manifiesto que no todo está perdido. Si bien los ciudadanos en general estuvieron silentes durante décadas de saqueo, malversación y agendas políticas con los bienes y servicios que se supone sean destinados al pueblo, el chat nos enfrentó al menosprecio, abuso y burla de que estábamos siendo objetos todos y todas ante la pasividad demostrada. Hoy, con las generaciones del NO ME DEJO, hay una nueva cultura política.

El pueblo ha identificado todo lo que está mal en el gobierno y los cómplices de la empresa privada que se lucraron con el saqueo. El pueblo sabe que mientras Keleher le cerraba la escuela a su hija o le negaba servicios de educación especial porque no había dinero, estaba a la misma vez favoreciendo contratos con empresas y bufetes de abogados en EE.UU. que estaban relacionados con el gobernador y su familia directa o indirectamente. Para ellos había dinero y para ella —que ganaba un sueldo tres veces mayor al asignado al secretario de Educación— sí había dinero.

Mientras los ciudadanos sufren la negación o la prestación tardía de los servicios de salud, esperando meses por especialistas, operaciones y tratamientos, se había montado un esquema de fraude y clientelismo político con los fondos destinados a salud que enriquecían personajes de la empresa privada, que sin ser funcionarios gubernamentales tomaban decisiones sobre los servicios de salud e incluso retrasaban la entrega de fondos para tener tiempo de dirigirlos a sus allegados. Se habla de que algunos de estos personeros privados —como Elías Sánchez y Alberto Velázquez Piñol— cobraban hasta un 25% de comisión de los contratos que obtenían los favorecidos por su influencia política en el gobierno.

Para que tengamos una idea, un 25% de un contrato de $10 millones son $2,500,000. Imagínense cuántas escuelas se pueden arreglar, servicios de educación especial contratar, sueldos de maestros aumentar, servicios de salud dar con cada comisión de 25% que estos ladrones de los fondos destinados al pueblo se han apropiado para mantener sus estilos de vida extravagantes y superfluos. No hay perdón de Dios posible. Porque este saqueo lo cometieron cuando el pueblo de Puerto Rico está más vulnerable, tras 13 años de depresión económica, quiebra fiscal, la devastación de los huracanes Irma y María, medidas de austeridad impuestas por la Junta de Control Fiscal y crisis humanitaria generalizada. No les importó que el 60% de nuestra población vive en pobreza, que 58% de nuestros niños y niñas son pobres, viven en la marginalidad; que nuestros envejecientes sufren abandono, hambre y extrema pobreza.

Por eso hoy hay que unirse al grito de nuestros jóvenes: NO ME DEJO. NO ME DEJO manipular por la política del miedo y los fantasmas de la guerra fría. El Puerto Rico que construyamos será el que entre todos y todas construyamos, en consenso, en el que se pueda convivir y vivir sin tener que violentar nuestras creencias, nuestros valores. Donde cada cual será valorado como un ser humano que merece respeto y dignidad independientemente de su condición social y económica, su raza, su género, sus creencias políticas, sus creencias o no creencias religiosas, su orientación sexual, su nacionalidad.

Hoy el pueblo exige y demanda una clase política que cese ya la práctica del clientelismo político y las puertas giratorias. El pueblo exige que se sanee la administración pública de las prácticas corruptas, de las colectas partidistas, los pase de lista a las actividades de los partidos, los nombramientos por afiliación política y no por mérito. Sin embargo, oímos cómo en el PNP la conversación sigue en torno a qué hacer o no para el cálculo de votos en el 2020. El PPD sigue tirando piedras como si sus líderes estuvieran limpios de pecado.

La generación de hoy ha dado el paso hacia adelante. Los boomers los miramos con admiración y nos unimos a sus convocatorias. Ya hay pase de batón. Por nuestros muertos y nuestros vivos, no nos dejemos echar hacia atrás. Solo hay una dirección posible, hacia el futuro sin rendirnos, hasta que logremos el Puerto Rico que entre todos y todas construyamos.


(Tomado de El Vocero | Foto: Carlos Rivera Giusti)