23 ago. 2019

Los recientes desarrollos conflictivos en la región de Cachemira localizada entre la República Islámica de Paquistán, India y la República Popular China

Por Alejandro Torres Rivera | MINH

Un reciente reportaje en la página electrónica de la BBC, cita a un oficial retirado del ejército de la India expresándose en torno al desarrollo del conflicto en la región fronteriza conocida como Cachemira entre la República Islámica de Paquistán e India. En sus declaraciones, con gran naturalidad, el oficial militar se refiere a los continuos incidentes armados entre soldados de ambos países. En sus comentarios, el oficial militar retirado señala lo siguiente:


“Primero nos disparamos mutuamente con ametralladoras ligeras y medianas. Generalmente a esto le sigue un duelo de morteros. En años recientes he visto artillería disparada desde ambos lados. Una vez se intensifica la situación, nuestros altos comandantes intervienen y hablan con sus contrapartes en Paquistán para desactivar la tensión”.
Así las cosas, como él las describe, por lo menos en los pasados setenta años, ha discurrido la vida en esta región. En conjunto, las fuerzas de combate desplegadas por ambas partes en la región de Cachemira supera el millón de soldados. Es como si la guerra en sus distintas manifestaciones de dolor, temor y desgracia, fuera ya parte de la cotidianidad. Es como decir sobre un grave conflicto, de proporciones impredecibles, “este es el juego que todos jugamos.”

El origen del conflicto en la región de Cachemira podemos trazarlo al año 1947. En aquel momento histórico, el Reino Unido de la Gran Bretaña decidió conceder la independencia al territorio que por siglos ocupó bajo el nombre de Virreinato de la India. Con criterios divisivos como los que hemos visto en otros países de Asia Central, Medio Oriente y África,  dividieron a su antojo el país, esta vez tomando como base consideraciones religiosas. Así las cosas, en una división absurda, se creó un Paquistán del Oeste (donde hoy existe la República Islámica de Paquistán); un Paquistán del Este que formaba parte del otro Paquistán, pero que luego se independizaría proclamando  su pueblo la República de Bangladesh; y básicamente al centro y sur de lo que era el territorio del antiguo Virreinato, crearon la República de India. En las zonas declaradas en 1947 como Paquistán (del Oeste y del Este), el predominio religioso de su población es musulmana; mientras en la India, la religión mayoritaria es el hinduismo, aunque también en este país existen otras religiones minoritarias.

En torno a la zona de conflicto existe, entre lo que hoy constituye la República Islámica de Paquistán, la República Popular China y la India, el territorio llamado Cachemira. Esta porción de territorio comprende 85,806 millas cuadradas, lo que para fines ilustrativos, equivale a una superficie aproximada de 24.97 veces el tamaño de Puerto Rico; o el doble de la extensión territorial de Cuba con sus 42,426 millas cuadradas; o un tercio más de la extensión territorial del estado de Florida con sus 65,755 millas cuadradas.

La población de los países fronterizos con Cachemira cuenta, al presente, con una población impresionante: la República Popular China con 1,395 millones de personas según datos estimados para 2019; la República Islámica de Paquistán con un estimado de 200 millones en el 2017;  e India, con un estimado de 1,352 millones estimados en el año 2018. Si bien no mantiene fronteras con Cachemira, por la identidad religiosa de su población y por su vínculo histórico como parte de aquel Virreinato colonial, no debemos dejar de mencionar a Bangladesh (antes Paquistán del Este), con un estimado de habitantes en el año 2017 de 164.7 millones de habitantes. 

La región de Cachemira, entre otras condiciones negativas, se distingue por ser una zona inhóspita, fría y de pobre desarrollo en infraestructura vial.  En su superficie conviven 12 millones de seres humanos. Cualquiera podría preguntarse ante este número monumental de habitantes en los países que le rodean, y ante la extensión territorial de tales Estados, a la luz de su dimensión territorial y su entorno geográfico, qué importancia tendría una región con una superficie relativamente pequeña como Cachemira, ante tales colosos. La contestación tiene al menos dos importantes respuestas:  primero, los recursos naturales en su subsuelo; y segundo, su importante ubicación geográfica dentro del contexto de la geopolítica de esta porción sur del subcontinente asiático.

La superficie de Cachemira, la cual en la partición de 1947 hecha por el Reino Unido de la Gran Bretaña quedó como un territorio en disputa, ha sido reclamada fundamentalmente por la India (que mantiene bajo su control la región conocida como Jammu y Cachemira); la República Islámica de Paquistán, que controla al norte una tercera parte del territorio en disputa; el valle de Shaksgam y Aksai, hoy bajo el control de la República Popular China y el Glaciar Siacheu, también bajo el control de India. 

Se indica que una de las razones por las cuales, en su reacción ante la anexión de territorio hecha por India en Jammu y Cachemira, la República Popular China ha respondido con sumo cuidado a la hora de denunciar el incremento de tensiones en la región, es porque este país también ejerce su control sobre una porción del territorio en disputa. En el caso de la Federación Rusa, se señala que su posición, también muy cuidadosa a la hora de expresarse sobre el conflicto. Su postura se encuentra atada, aunque por consideraciones distintas, a sus propias acciones relacionada con la anexión de la península de Crimea localizada en la región donde ubica el Mar Negro en su diferendo con Ucrania.

Desde la independencia en 1947, la región de Cachemira ha estado sujeta a conflictos armados por el control del territorio. Se destacan entre ellos la Primera Guerra de Cachemira entre 1947 y 1948, librada entre India y Paquistán; la Guerra Sino-India de 1962, por la cual la República Popular China se anexó parte del territorio; la Segunda Guerra de Cachemira en 1962; y a partir de 1965, el desarrollo en la zona controlada por la India en Jammu y Cachemira, de una guerra de liberación nacional encabezada por el Frente de Liberación de Jammu y Cachemira. El gobierno de India alega que esta organización tiene el respaldo militar de la República Islámica de Paquistán, hecho que este país niega, aunque sí reconoce su respaldo moral a la misma.

Durante los años de la Guerra Fría, India era un país muy cercano a la Unión Soviética; mientras que Paquistán, que todavía no se definía propiamente como una república islámica, tenía como su aliado a Estados Unidos. Tras la desintegración de la Unión Soviética, si bien los lazos entre India y la nueva Federación Rusa se han mantenido, los Estados Unidos han tenido un gran avance en el fortalecimiento de sus relaciones con India, a la vez que mantienen una importante relación de colaboración, y ciertamente cercana, con el gobierno de Islamabad, la cual se ha mantenido y reforzado dentro del marco de la guerra desatada por Estados Unidos en Afganistán contra el Talibán.

Al igual que en la República Islámica de Paquistán, en la región de Jammu y Cachemira controlada por India, la mayoría de la población profesa la religión musulmana. 

Desde el punto de vista de autoridad política, hasta hace muy poco, bajo el Artículo 370 de la Constitución de dicho país, esta porción de Cachemira controlada por India era un territorio que gozaba de un grado de autonomía especial y gobierno propio, dejando en manos del gobierno central de India sólo los asuntos relacionados con la defensa y las relaciones exteriores. Por su parte, el Artículo 35-A de la Constitución de India, establecía también para dicha región una prohibición a personas que no fueran nacidos en el territorio, de poseer tierras. Esta medida garantizaba, en principio, a los habitantes naturales de la región que no fueran eventualmente desplazados de su territorio siguiendo el modelo establecido por Israel en Palestina, particularmente en la región de Cisjordania.

Las disposiciones de la autonomía hasta entonces reconocida por India a esta región, terminaron el pasado 5 de agosto cuando el presidente de la Cámara Baja de este país revocó la autonomía regional de Jammu Cachemira con el aparente y deliberado propósito de anexarla. Es importante recordar que, la República Islámica de Paquistán nunca ha cedido a su reclamo histórico de que tal porción de Cachemira también le pertenece, sobre todo tratándose de una región donde prevalece en su población la religión islámica. A raíz de lo anterior, el gobierno de Paquistán procedió a expulsar de su capital, Islamabad, al embajador de la India y suspendió todas las transacciones comerciales entre ambos países.

Estas medidas de carácter político se han visto a su vez reforzadas por ambas naciones con la adopción de medidas militares que, en todo caso, lejos de aliviar las tensiones, han provocado nuevos enfrentamientos entre soldados de la India y de Paquistán en la región fronteriza, así como desafíos y combate aéreos entre la aviación de ambos países.  

Ha sido siempre un secreto a voces que un conflicto militar de mayores dimensiones en la región, representa un peligro real para toda la zona. Recordemos que, tanto la India como su contraparte la República Islámica de Paquistán, tienen en sus arsenales militares que se estima en no menos de 100 bombas nucleares. Igualmente, un conflicto en la zona fronteriza podría, dada su presencia y ocupación de una porción del territorio original de la región de Cachemira, también involucrar con tropas y armamentos a la República Popular China, Se estima en cientos los muertos en pequeños combates desarrollados entre los dos bandos contendores en las pasadas décadas. 

En su origen, cuando el Reino Unido de la Gran Bretaña abandonó sus posesiones coloniales en el Virreinato de la India y creó los dos estados, se planteó con relación a esta región en disputa, la realización de un referéndum bajo auspicios de la Organización de las Naciones Unidas, a los fines de su propia población pudiera determinar su futuro, ya fuera integrándose con uno u otro Estado. Sin embargo, la consulta nunca fue realizada.

Voceros de la República Islámica de Paquistán favorecen el reclamo del Frente de Liberación Jammu Cachemira, el cual por las pasadas décadas ha venido desarrollando una guerra e insurgencia de guerrillas en Cachemira dirigido al ejercicio de la libre determinación del territorio. India, por su parte, ha señalado y estigmatizado a dicha organización tildándola de ser una “organización terrorista”. Las autoridades de Islamabad señalan, también, que la anulación del estatuto de autonomía en Jammu Cachemira por parte de India y su decisión anexar dicha región, conducirá a la larga a la implantación por parte de India de un modelo similar al que Israel ha montado sobre la región de Cisjordania en Palestina.

El 14 de junio de 2018, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos solicitó se lleve a cabo una investigación donde se documente en un Informe lo que señalan son violaciones de derechos humanos en Cachemira. A los fines de sostener la necesidad de su petición, el Alto Comisionado dio cuenta de informes confiables en torno a la ocurrencia de masacres, violaciones por parte gangas y uso de proyectiles por parte de fuerzas de seguridad de la India contra la población, a lo cual las autoridades de este país no han respondido, negándose a permitir el ingreso en la región de investigadores y rechazando todo proceso de mediación por parte de las Naciones Unidas. En su negativa han catalogado las denuncias sobre violaciones de derechos humanos en Cachemira como falacias y prejuicios contra su país. 

Decenas de miles de firmas se han recogido, particularmente en Canadá, demandando la intervención de las Naciones Unidas recordando que, durante la guerra de dos meses de duración sostenida entre India y Paquistán a raíz de su independencia, fue precisamente el gobierno de Canadá uno de los interventores más importantes para el logro de un armisticio.

Por lo pronto, la humanidad se mantiene atenta al desarrollo de los acontecimientos en esta región donde, además del peligro que representa dos países encontrados, ambos con capacidad nuclear, el elemento de diferencias religiosas entre ellos y el tema de sus aliados internacionales a la luz de la geopolítica en la región, también resultan preocupantes.