30 ago. 2019

Cancel Miranda: Jornada de Solidaridad con Puerto Rico en Cuba

Por Rafael Cancel Miranda
Mensaje con motivo de la Jornada de Solidaridad con Puerto Rico a celebrarse en La Habana, Cuba, del 12 al 23 de septiembre de 2019 

En nombre de Lolita Lebrón, Irvin Flores Rodríguez, Andrés Figueroa Cordero, Oscar Collazo, Filiberto Ojeda y de mi parte quiero agradecer al hermano pueblo cubano que dedique la Jornada de Solidaridad con Puerto Rico, del 12 al 23 de septiembre de 2019, a conmemorar el Centenario de la compañera Lolita y el 40 aniversario de la excarcelación incondicional de los Cinco  Nacionalistas el 10 de septiembre de 1979.


Fidel y el gobierno revolucionario cubano tuvieron mucho que ver con nuestra excarcelación.  Junto a la fuerte campaña del pueblo puertorriqueño dentro y fuera de Puerto Rico, fue un canje de prisioneros negociado por Fidel y el gobierno revolucionario cubano con la administración del presidente estadounidense Carter lo que dio el impulso final al proceso de negociación para nuestra libertad incondicional. 

Si fuera posible, con mucha alegría y honor estaría allá con ustedes durante los días de la Jornada,  pero a partir del 2009 el gobierno estadounidense exige que se use su pasaporte para viajes internacionales.    En el pasado viajaba al exterior con mi acta de nacimiento y licencia de conducir que me identificaban como lo que soy, puertorriqueño, pero esto ya no es posible.  En 1981 expuse ante el Comité de Descolonización de la Organización de  Naciones Unidas por qué no aceptaba el pasaporte del gobierno estadounidense.  Nunca he aceptado la imposición de su ciudadanía y, por lo tanto, no uso su pasaporte, aunque entiendo que a veces hay que usar el arma del enemigo como parte de la lucha para liberarse de su yugo.

Tendría yo siete años de edad cuando, bajo órdenes del general yanqui Blanton Winship, la policía colonial  masacró a mi gente en Ponce el 21 de marzo de 1937 y mató a 19 de nosotros, entre ellos una niña de 13 años que salía de la iglesia pues era Domingo de Ramos.  Mis padres fueron sobrevivientes de esa masacre.  Cinco o seis días después, cuando fui a la escuela (estaba en primero o segundo grado) querían que los niños nos pusiéramos de pie y juráramos lealtad a la bandera del invasor gringo.  Rehusé hacerlo y me echaron del salón de clases. 

Solo he tenido un pasaporte, a mucha honra:  el pasaporte de la Nicaragua sandinista, y con honor aceptaría el pasaporte de la Patria Grande, pero jamás el del imperialismo estadounidense. 

¡Viva Fidel!  ¡Viva Maduro!  ¡Viva Ortega!  ¡Viva Evo Morales! ¡Viva Rafael Correa!  ¡Viva Lula! ¡Y vivan todos los hombres y mujeres dignos de nuestra América!

Gracias y ¡pa´lante siempre!