18 jul. 2019

El parto de un nuevo Puerto Rico


Por Alberto Rodríguez-Rivera | MINH

Seguramente hubo infiltrados. No tengo dudas de que por parte de las fuerzas de seguridad también hubo provocaciones y acciones diseñadas (como lo de la batería de fuegos artificiales dentro de la línea de la Policía) para justificar la represión policial desmesurada contra las personas que, con mucha dignidad y sin miedo, se mantuvieron firmes exigiendo la renuncia del asno con garras que permanece encerrado en su madriguera de la Fortaleza. De hecho, ya comenzaron a arrestar con uso indiscriminado y excesivo de fuerza y a fabricar casos a quienes han tenido la entereza de estar en la primera línea de batalla.


Dicho esto, no podemos caer en el error de pensar que la violencia ocurrida anoche y en la madrugada de hoy es el mero producto de las acciones de los infiltrados. ¡No! 

De lo que se trata es de la rabia acumulada, que se está desbordando, luego de tanto sufrimiento causado por un minúsculo y selecto grupito de privilegiados que manejan los asuntos públicos de nuestro país, como si jugaran “Monopoly”, sumado a la soberbia de una pandilla de delincuentes que se creen que se saldrán con la suya. Quienes, a su vez, tienen como cabecilla a un psicópata que, como jamás en su vida ha asumido responsabilidad alguna por sus actos, está provocando una situación insostenible. La sangre que pueda correr yace en las manos de la lacra: Ricardo Rosselló Nevares.

Más aún, sabiendo que en 500 años de coloniaje no hay símbolo mayor del injusto poder colonial que la Fortaleza; la que ha sido guarida de gobernadores españoles y gringos y de los títeres que han administrado el ELA por los pasados 67 años. Estremece ver a una hermosa y heroica multitud de pueblo demostrando que estamos en horas memorables de nuestra Historia Nacional. Este pueblo hastiado despertó y se está levantando. 

Estremecedor, además, es que el símbolo identitario para la batalla de todo un pueblo, que ha dicho basta y que ha asumido las riendas de la Historia en sus manos, sea esa bandera hermosa que fue primero ilegalizada y luego vilipendeada para intentar lavarle la cara al ELA. Además, emociona que ese mismo pueblo resucite el himno verdadero cuyo contenido siempre nos han escondido, porque quienes nos oprimen siempre temieron al verbo de Lola y su inconmesurable capacidad para agitar voluntades encendidas. ¡La nación puertorriqueña hoy está más viva que nunca!

En esta hora está naciendo un nuevo Puerto Rico y como bien reconocía un gran científico social: "la violencia es la partera de la historia".

Seguimos, pues, en las calles, que ya no serán solamente las de la ciudad amurallada, sino que serán las calles de todo Puerto Rico.

¡A hacernos sentir!

#NoPararemos
#EstoEstáEmpezando
#RickyRenuncia
#QueSeVayanTodos