26 abr. 2019

Portugal en la memoria - El 25 de Abril: mito o eslabón revolucionario en la historia profunda de los pueblos

Por Antonio Maira
 
-Antes de nada, tengo que explicar que hay un hilo conductor entre las varias revoluciones que evoco o menciono en este artículo. Este hilo conductor señala la trascendencia y la actualidad de la revolución portuguesa fundamentalmente porque esa secuencia revolucionaria que he mencionado tiene su final, por el momento, en la muy presente y contagiosa revolución bolivariana.

   Ambas son revoluciones que comparten, con sus variantes, que son muchas, un elemento esencial común: son revoluciones armadas que aparecen dentro de los aparatos militares del país en que se realizan. Esta comunidad profunda entre las dos revoluciones no es un dato menor, sino fundamental, que sirve para identificarlas dentro de un tipo particular muy frecuente en nuestro tiempo.
   La importancia es obvia: la revolución de los Claveles explotó en el continente europeo, en un país subdesarrollado, y dentro de un espacio geográfico, la Península Ibérica, en él que el fascismo era el régimen dominante. La revolución en Venezuela fue, en sí misma, una revolución continental y es, en estos momentos, además de eso, una revolución de alcance mundial. Es muy posible que Hugo Chaves se haya familiarizado con el proceso que se inició en Portugal el 25 de Abril de 1974. Es mucho más probable que lo haya hecho con su máximo dirigente Vasco Gonçalves. Ambos tienen en común varias cosas: sus conceptos de Alianza Pueblo-Fuerzas Armadas, del primero de ellos; que se convierte en Unidad Pueblo-Fuerzas Armadas en el segundo. La segunda es la intensa relación de ambos con la Cuba revolucionaria y con Fidel Castro. La tercera es la comprensión del proceso revolucionario y sus etapas. La cuarta es el orden y la prioridad de las medidas que deben adoptarse, y la importancia de cada una de ellas. La última es su visión del proceso de descolonización y su apoyo mutuo en este campo, fundamentalmente en Angola.
   Las revoluciones portuguesa y venezolana que tienen muchos elementos comunes en su sujeto revolucionario inicial, en su proceso y en sus alianzas populares, comparte otro factor muy importante: fueron o son revoluciones enfrentadas al imperialismo.
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 -La revolución portuguesa iniciada el 25 de Abril de 1974, lo mismo que la revolución bolivariana, tiene un elemento central constitutivo: la revolución aparece, fulgurante, dentro de las Fuerzas Armadas del Régimen precedente: el de un estado fascista.
   En el ámbito latino americano este elemento esencial, que apunta a la necesaria Alianza entre el pueblo y un sector revolucionario de las Fuerzas Armadas, no es único, sino que constituye un verdadero modelo cuyas características deben ser analizadas.
  En una coyuntura histórica amplia pueden citarse antecedentes, simultaneidades e inspiraciones varias, de procesos revolucionarios con ese mismo elemento esencial: el Perú de Vasco Alvarado, la Panamá de Omar Torrijos[1], la República Dominicana de Juan Bosch-Camaño[2], la Guatemala de Arbenz, e incluso en el Brasil el intento revolucionario de Luis Carlos Prestes[3].
En cierto modo la revolución portuguesa tiene varios elementos comunes, además de ese fundamental que ya he mencionado, con la revolución bolivariana y otros procesos revolucionarios en América Latina.
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 -El texto está escrito para conmemorar y mantener el recuerdo del 25 de Abril de 1974 y de la revolución que estalló a partir del triunfo del Movimiento de las Fuerza Armadas (MFA), en Portugal. Tal triunfo se produjo sobre las fuerzas militares y policiales que sostenían al Gobierno de Marcelo Caetano: una especie de sucesor “levemente democratizado pero retornado a sus orígenes”, del dictador mussoliniano Oliveira Salazar. La revolución abrió las puertas al pueblo en un contexto de movilización social intensa dirigido contra la guerra colonial y contra el propio régimen fascista.
 -Aquél 25 de Abril fue el día asombroso en el que estalló la Revolución de los Claveles dirigida contra el fascismo y la guerra colonial. El pueblo “revolucionó” y empujó al propio Movimiento de los Capitanes en la mañana y días posteriores al 25 de Abril. Fue lo que él que llegaría a ser principal dirigente revolucionario -Vasco Gonçalves-, llamaría primera manifestación y aparición en las calles de la Alianza Pueblo-Fuerzas Armadas[4]. La revolución, rompiendo de hecho el Programa moderado del Movimiento de las Fuerzas Armadas había comenzado con esa Alianza arrolladora que el propio MFA no esperaba ni había previsto.
 -El estallido revolucionario del pueblo, encajado dentro de la Alianza Pueblo-Fuerzas-Armadas se repetiría durante los dos intentos golpistas del general Spínola. Él fue el primer Presidente de la nueva República surgida de la revolución. Spínola era un militar reaccionario que, sin embargo, había cuestionado la política y las guerras coloniales durante la etapa Caetanista con el libro Portugal y el futuro. Por eso mismo, y por la necesidad que tenían la mayoría de los oficiales jóvenes de incorporarse al movimiento si eran dirigidos por algún general[5], había colaborado y formado parte del MFA aunque no había participado en la organización del Movimiento, ni en su trabajo conspirativo, ni operacional. A Spínola le había asustado la explosión popular y el rumbo que iba a tomar el proceso de descolonización de los llamados por el Régimen Salazarista-Caetanista: “territorios” o “provincias portuguesas” de Ultramar. Spínola había contactado con el MFA porque sabía que el estado militarista-fascista de Caetano no podía sostener los enormes gastos de las guerras coloniales. Era partidario de una descolonización según el modelo de la época que asegurase un neocolonialismo portugués sobre una independencia formal.
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-El enfrentamiento del Movimiento de las Fuerzas Armadas al lado del pueblo, contra la autodenominada por los golpistas “mayoría silenciosa” (movilizada fundamentalmente por sectores de la oligarquía, industriales, latifundistas, la Iglesia y por el sector de las Fuerzas Armadas que apoyaba a Spínola); constituyó la segunda aparición y la consolidación temporal de esa Alianza Pueblo-Fuerzas Armadas. representadas por la mayoría del MFA. Fue la segunda manifestación de esa alianza la que hizo posible la derrota del segundo golpe militar dentro de la propia revolución alentado o realizado por el general del monóculo.
   Bajo “El signo de esa alianza”: Pueblo-FFAA –como señaló Vasco Gonçalves-, se consiguió frenar la nueva y más peligrosa intentona militar, esta vez cortando carreteras y levantando barricadas contra las marchas que supuestamente iban a derribar al Jefe del Gobierno, el propio general Vasco Gonçalves.
   El resultado de la intervención del pueblo armado por el MFA y de las unidades del COPCOM terminó con el exilio de Spínola y de sus colaboradores y con la mínima depuración de los elementos más reaccionarios que se habían colocado públicamente al lado de Spínola.
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 -A tal concepto y práctica organizativa, el de Alianza o Unidad Pueblo-Fuerzas Armadas al que corresponde una práctica política, económica, ideológica, y cultural, corresponde el hilo conductor de una parte importante de las revoluciones de nuestro tiempo. Avanzaría en la revolución portuguesa hasta la derrota de Vasco Gonçalves y reaparecería en otras revoluciones posteriores fundamentalmente la bolivariana.[6].
   En todas ellas, simultáneas en un tiempo histórico muy amplio, se reproduciría la misma Alianza como sujeto de lucha capaz de enfrentarse con el imperialismo. América Latina fue y es uno de los espacios geográficos en los que se propone como modelo anticapitalista y antiimperialista esta conexión que proporciona al pueblo un brazo armado, uno de los sueños de Vasco Gonçalves; la realidad de la revolución Bolivariana.
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 -La revolución de los Claveles, o de los Capitanes surge casi inmediatamente después del Golpe de Estado de Pinochet, el 11 de septiembre de 1973. La presencia de este golpe, su enorme ferocidad y su patrocinio desde los EEUU influyeron enormemente en el desarrollo y en el rápido final de la revolución en Portugal, tras la derrota de su principal exponente Vasco Gonçalves, verdadero impulsor de la revolución portuguesa. A él y a sus compañeros revolucionarios va dirigida esta evocación.
-El nuevo fascismo chileno pinochetista y la revolución de los Claveles compartieron la presencia e injerencia de algunos elementos externos que se convirtieron en factores determinantes.
   Hay que recordar que el presidente Nixon, el Secretario de Estado Kissinger, y el embajador de Washington en Santiago fueron los que tomaron la decisión de realizar el golpe militar en Chile. Ellos fueron los diseñadores principales, los inductores, los financistas, los que eligieron a los feroces miembros de la Junta Militar, movilizaron el aparato propagandístico contra el gobierno democrático y constitucional y los que determinaron el sentido final del golpe militar: la desaparición del Gobierno de Salvador Allende, la eliminación de un proceso de carácter socialista, el bloqueo de cualquier veleidad comunista en América Latina.
   Una vez triunfado el golpe estimularon la represión y el terror, y generaron un modelo militar y económico represivo para todo el continente que incluía dos elementos: la represión en varios escenarios estatales y la incorporación del neoliberalismo salvaje de la Escuela de Chicago, cuya doctrina de privatizaciones a precio de ganga y ausencia de intervención pública en la economía había sido elaborada por Milton Friedman.
El resultado de esta operación a nivel subcontinental fue el Plan Cóndor.