23 feb. 2019

En recordación de Xoan Noya

Por José Ignacio Jiménez
A Macris

A cuatro meses de su desaparición y ya secas las lágrimas, los puertorriqueños recordamos a un gran amigo de nuestra causa. Xoan Noya se nos fue pero pervive aún el testimonio de su solidaridad con nosotros durante y después de sus funciones como encargado de las relaciones internacionales de la Juventud del Partido Socialista Unido de Venezuela.


Fresca está en mi memoria el momento en que me apersoné, en su Despacho cuando se ocupaba de esa labor. Yo iba con la tarea de iniciar y definir el tipo de relación de ese organismo con Puerto Rico y de inmediato se produjo una cálida corriente de simpatía. Ambos procedíamos de ese binomio hispano-criollo que dio origen a tantos luchadores de Nuestra América. Los dos éramos oriundos del solar ibérico por vía paterna, Xoan, de la verde y frondosa costa gallega y yo de la esteparia y montañosa tierra del Almería, en Andalucía. Como anécdota, Xoan incluso llegó a interpretar las melancólicas notas de la gaita gallega y se preciaba de conocer todo el folclore de esa región. Pero sobre todo, Xoan y yo éramos más criollos que el joropo y el seis chorreao. Todo él respiraba un profundo compromiso con la revolución bolivariana y yo con la independencia y soberanía de Puerto Rico.

Aproveché este encuentro para invitarle a Puerto Rico y a las pocas semanas ya se encontraba instalado en mi hogar de la calle San Sebastián del Viejo San Juan.

Así comenzó su intenso periplo puertorriqueño. Siempre he dicho que casi no salgo del Casco Histórico y más allá de la Plaza Colón, por no reconocer el cambio de soberanía de 1898, o dicho de otra manera, los que caen bajo mis garras tienen que someterse a la agotadora tarea que algunos han descrito jocosamente como ”conozca a Puerto Rico en una hora”,  y así fue. Xoan sobrevivió el impacto. De mi mano se paseó por los adoquines, castillos y callejuelas del Viejo San Juan, antes de su presentación en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, prestigiosa institución intelectual y académica de la capital puertorriqueña, ante la cual expuso los motivos y las éticas e históricas razones de la revolución bolivariana.

Y en eso vinieron en su auxilio los jóvenes independentistas Angélica Acosta, del Frente Socialista, Ángel Pérez, del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano y Gabriela Quijano, del Partido del Pueblo Trabajador, quienes me lo robaron y por casi tres días no volví a saber nada de él. Me tranquilizó saber que estaba en las mejores manos. Supe posteriormente, que gracias a ellos, había conectado con otros sectores juveniles y de su incursión al ámbito rural y de otra ciudades del país, había podido completar la visión que se llevaba de la Isla. Ya en San Juan asistió al Festival de Claridad en donde dejó instalado un quiosco bolivariano y aprovechó su presencia allí para entrevistarse con destacados dirigentes independentistas.

Su visita pronto dio frutos, Xoan nos tomó mucho cariño y así lo demostró en todos los eventos internacionales a los se nos invitaba. Sintió predilección por la causa puertorriqueña y durante el ejercicio de sus posteriores funciones en el gobierno, siguió cultivando los lazos con nosotros.

Su presencia fue un verdadero regalo y haber trabajado con él los temas de nuestra lucha significó un vivo ejemplo de confraternización venezolano-puertorriqueña. 

Siempre echaremos de menos su fidelidad a esta amistad. Se nos ha ido este camarada y amigo, pero su dedicación a nuestra causa, que pronto hizo suya, difícilmente será olvidada por quienes lo conocimos y quisimos.

En estos momentos en que la Revolución Bolivariana se enfrenta a la más encarnizada campaña mediática, lo más granado y ejemplar de esa juventud venezolana, que Xoan simbolizó, retoma los ideales que él defendió.


Nota: Noya falleció el 21 de octubre de 2018.