23 sept. 2018

Un llamado a construir un nuevo país

Mensaje del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano ofrecido por la compañera Joselyn M. Santos Valderrama en la celebración de los 150 años del Grito de Lares.



Brindo un saludo solidario a todos y todas las puertorriqueñas hoy presentes en el 150 aniversario del Grito de Lares.

A penas hace unos días se cumplió un año del paso del huracán María por Puerto Rico; huracán que sacó a la luz pública los daños que tenemos como resultado de nuestra situación colonial.  Sin embargo, la puertorriqueñidad salió a flote cuando personas y comunidades mostraron la fortaleza que nos caracteriza como pueblo y echaron el país adelante. El gobierno local y federal fracasó en su gestión para atender a cientos y miles de familias que quedaron en la calle sin un techo, sin comida y sin otras necesidades básicas.  Sabemos que fueron miles las personas que murieron y sin embargo, se continúa ignorando las necesidades existentes del pueblo puertorriqueño.

En los pasados meses hemos visto como el gobierno de turno junto a la Junta de Control Fiscal aprobaron un plan fiscal que sin dudas contiene medidas antisociales que aumentaran el sufrimiento y dolor de nuestro pueblo. Esto mientras se aprueban leyes a puerta cerrada y en cuartos oscuros que siguen violando nuestros derechos humanos básicos como la educación, la salud, el trabajo, la vivienda y la seguridad, solo por mencionar algunos. También la represión y persecución política son formas en las que se intenta limitar nuestro derecho a denunciar el crimen cometido por el gobierno local y federal.

Tampoco es nuevo hablar de que tenemos una Junta de Control Fiscal que cada vez tiene propuestas absurdas que van dirigidas a vaciar el país, a violar nuestro derecho a una educación pública, de calidad y accesible, a terminar con los beneficios de salud y laborales que tenemos las y los que nos levantamos diariamente a levantar el país.  Sí, a levantar el país, porque somos nosotras y nosotros las y los jóvenes y viejos que nos tirarnos a la calle a trabajar y luchar por nuestros derechos como seres humanos dignos de unas mejores condiciones de vida.

Por otra parte, las enmiendas al Código Civil en el tema del aborto son un retroceso a los derechos alcanzados por y para las mujeres.  Esto surge de la ola de violencia machista que arrastra nuestra sociedad históricamente.  Reafirmamos que es la mujer quien debe decidir sobre su cuerpo y su vida.  No es normal que en menos de un año hayan ocurrido asesinatos a mujeres por parte de parejas o ex parejas como resultado de la violencia hacia la mujer.  Nos toca trabajar para alcanzar un país donde la igualdad, el respeto y la justicia social sean para todos y todas.

De igual forma, sabemos que nuestras comunidades se ven afectadas por las medidas que está tomando el gobierno en cuanto a los recursos naturales.  Medidas como aprobar la creación de un gasoducto sería un futuro desastre ambiental.  Para el gobierno, quitarnos lo nuestro es querer borrar nuestra identidad y llenar sus bolsillos despojándonos de nuestros espacios y recursos.  Ante todo, reconocemos la lucha en contra de las cenizas en Peñuelas, la lucha contra la incineradora en Arecibo, la defensa de nuestras playas como lo ha hecho la comunidad en Playuela, entre otras tantas donde hemos dejado entre ver que vale la pena luchar por nuestro patrimonio cultural y natural. 

Según datos del Banco Mundial, Puerto Rico es el tercer país de mayor desigualdad económica entre familias del mundo y el primero en América. La explotación laboral es real, la falta de recursos es real, la pobreza en nuestro país es real. Las oportunidades para las clases sociales pobres son bien pocas cuando a las clases altas más adineradas se le da prioridad y se le proveen mayores oportunidades en todos los aspectos. Nuestro acceso a la salud, a la educación y al empleo no es suficiente para tener una vida digna.

Durante varios meses hemos vivido en la incertidumbre pensando en qué va a suceder con el país.  El cierre de escuelas sigue en aumento, los recortes de la Universidad de Puerto Rico y el aumento en la matrícula ya es un hecho, la privatización de recursos naturales, recortes en pensiones y eliminación de derechos laborales son algunas de las medidas que ha tomado la Junta Dictatorial.  El aumento de la violencia, los suicidios y problemas de salud mental, la violencia hacia la mujer entre otras situaciones son algunos de los resultados de la crisis social en la que nos encontramos.  Ante esta compleja crisis política, económica y social, nos preguntamos qué hacer y cómo vamos a responder en esta coyuntura.

Como independentistas, conocemos lo que nos afecta como pueblo, y para que podamos tomar decisiones sobre nuestro futuro necesitamos ejercer soberanía. Pero para llegar a eso debemos reconocer la importancia y necesidad de la descolonización.  La coyuntura actual nos obliga a la necesidad de construir unos puntos mínimos de encuentro para juntarnos y convocar a la construcción de un proyecto de país basado en la independencia. Tenemos que creer que lo podemos hacer y que se logrará.  

Un día como hoy en el 1973 Juan Mari Brás pronunció en su discurso: “Este país no va a ser libre, independiente, si los independentistas no nos disponemos a trascender los atavismos tribales”. Hoy, ya hace 45 años, el discurso de Juan Mari Brás sigue teniendo la misma vigencia y el independentismo en Puerto Rico sigue teniendo la misma necesidad de crear espacios comunes donde prevalezca el diálogo y propuestas que nos lleven a consolidar un instrumento político que se convierta en la carpa amplia del independentismo. Para ganar hay que sumar, para sumar hay que involucrar y para lograr esto es necesario construir dirección política.

Lares fue mucho más que la afirmación de la puertorriqueñidad, fue una lucha por mejorar las condiciones sociales y económicas del pueblo puertorriqueño. Hemos vivido bajo el yugo colonial español y estadounidense. Garantizar una mejor calidad de vida con la independencia debe ser uno de nuestros objetivos principales.

En esta coyuntura estamos en la necesidad de aunar esfuerzos y reorientar nuestras fuerzas hacia una nueva forma de organización política. Más allá de las diferencias que podamos tener, es momento de sentar las bases para caminar hacia unas metas claras y específicas donde podamos construir el país que queremos. Es ahora donde tenemos que construir un discurso y una práctica política que nos permita sumar más allá del independentismo. Es nuestro deber convocar al pueblo puertorriqueño para la construcción de un proyecto de país que mejore las condiciones de vida de todos y todas.

Es hora de convocar y trabajar. Compañeras y compañeros, reafirmemos que con voluntad y esperanza otro Puerto Rico es posible.

Muchas gracias.


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