21 sept. 2018

¿Se avecina un proyecto mejor para Nicaragua?

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Escrito por Olga I. Sanabria Dávila | Dirección Nacional MINH
  
La transformación política, social y económica de Nicaragua que representó la Revolución Popular Sandinista de 1979 y la agresión que sufrió a manos del imperialismo norteamericano fue motivo de solidaridad con ese pueblo desde Puerto Rico y distintos confines del mundo. A pesar de las contradicciones de clase, el proceso dio cátedra. Diversos sectores cerraron fila detrás del proyecto que incluyó una amplia y profunda organización y movilización del pueblo.





En la primera vuelta sandinista al poder la política de pluralismo político, economía mixta (cooperativismo, la llamada área propiedad del pueblo y propiedad privada) y no alineamiento y soberanía a nivel internacional se implementaron bajo una junta de gobierno hasta que se llevó a cabo un proceso de Asamblea Constituyente que adoptó una nueva constitución en 1987. La misma cambió en el ordenamiento jurídico luego de décadas de la dictadura de Anastasio Somoza y lo adecuó a las nuevas aspiraciones. Las acciones de los sectores de la reacción no se hicieron esperar. No cesaron en sus esfuerzos por derrotar el proceso a la vez que Estados Unidos apoyaba a la contra armada desde las fronteras de Nicaragua con Honduras y Costa Rica.

El desgaste por las agresiones, las muertes de tantos jóvenes, la situación económica, los errores y las contradicciones del proceso llevaron a que Daniel Ortega perdiera las elecciones de 1990. Luego varios gobiernos neo-liberales revirtieron muchos logros del sandinismo hasta que 16 años más tarde en 2006 Daniel Ortega fue re-electo a la presidencia.

Al igual que en el gobierno Sandinistas desde 1979, desde la elección de Ortega a la presidencia en diciembre 2006 al frente de una coalición multisectorial con contradicciones inherentes continuaron los esfuerzos por adelantar derechos y el mejoramiento de la condición social en Nicaragua incluyendo de las mujeres y niñas. Se han implementado políticas sociales y económicas con programas específicos que han intentado rescatar derechos de los campesinos, trabajadores(as), mujeres, niños(as) y otros sectores, incluyendo programas de vivienda, salud, educación, y empoderamiento de la mujer cuyos resultados han sido constatados en informes de organismos internacionales. Los programas han priorizado entre otras áreas del papel de la mujer como jefa de familia y agricultoras, de alimentación para niños(as) y de derechos para los trabajadores(as) en el marco de la inversión extranjera y de una economía insertada en la economía capitalista mundial.

Desde la re-elección de Ortega en 2006, a nivel internacional su gobierno ha implementado políticas de soberanía y no alineamiento y posiciones de avanzada en los temas de la agenda internacional y su atención por Naciones Unidas, incluyendo el anticolonialismo y el apoyo a la descolonización de Puerto Rico. Todo ello a pesar de que en la segunda vuelta al poder la efervescencia social y política que antes llevó a revoluciones en Cuba, Argelia, Irán, Granada y la propia Nicaragua había llegado a su ocaso y había caído el campo socialista. Había una profunda crisis económica y financiera global y, también en lo político, la continuación del giro a la derecha iniciada en los años de la década de los ochenta.

Era cuestión de tiempo hasta que las fuerzas empresariales, religiosas y fundamentalistas aprovecharan contradicciones y errores de los sandinistas en su segunda vuelta al poder para emprender una ofensiva contra el gobierno de Ortega que también aprovechara reclamos legítimos.

La presente ola de derecha del imperialismo ha determinado la fórmula necesaria para cada país a fin de neutralizar y sustituir los gobiernos de centroizquierda que proliferaban en nuestra región, incluyendo el de Nicaragua. No hay duda que Nicaragua ha estado en la mirilla hasta llegar al momento actual en que pueden aprovechar rebeldía, reclamos legítimos y desorden a favor de sus fines. La derecha del país, la inteligencia imperialista y los medios masivos de comunicación internacionales que le están haciendo la guerra al gobierno de Ortega, aprovechan las contradicciones y errores para que a corto o mediano plazo un país más forme parte del efecto dominó de caída o neutralización de gobiernos de centro izquierda en nuestra región. Merece particular atención el uso de la usual guerra mediática de tergiversaciones, medias verdades, mentiras por omisiones, además del uso del efecto visual.

Por ello debemos preguntarnos si un gobierno instaurado a partir de la presente ofensiva será superior al proyecto sandinista en sus distintas expresiones. ¿Desembocará en una mayor justicia social y mayores derechos para el pueblo incluyendo las mujeres? ¿Desembocará en una política nacional e internacional más soberana? Ese no ha sido el caso en los cambios de gobiernos que se han dado ante nuestros ojos. En todo caso confiamos que el despeje de la situación y una solución a la misma que lleve el proceso histórico de lucha del pueblo de Nicaragua por la trayectoria de democracia, ejercicio de soberanía a nivel nacional e internacional, ejercicio de derechos humanos y paz a que ha aspirado y que ha adelantado en cada etapa contrario- al designio de la ofensiva de derecha en nuestra región latinoamericana y caribeña.

(Claridad)

1 comentario:

  1. Nadie tiene el monopolio de la defensa de la Patria y de los intereses populares. Si esa élite de desarrollo se corrompió y no fue capaz de concebir e instrumentar un proyecto "inédito viable" (Paulo Freire) de país, capaz de conjugar lo mejor y más avanzado en todas dimensiones de la vida social, incluyendo la actualmente deficitaria democracia política y el escrupuloso respeto a los derechos humanos, tan vulnerados en estos últimos meses ya años, pues ya no le sirve a la sociedad nicaragüense y deberá ser sustituida por otra nueva mayoría social y política que pueda diseñar y construir un mejor futuro y comenzando por la reparación del maltrecho presente.

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