2 ago. 2016

Nueva etapa para Puerto Rico en Naciones Unidas

                            olga sanabria presidenta de copronu


Nota del periódico Claridad: A continuación, una versión resumida que pone al día el trabajo realizado hasta ahora en torno al caso colonial de Puerto Rico Naciones Unidas y sus perspectivas hacia el futuro. La versión original fue presentada por la autora en un coloquio celebrado el pasado 14 de julio, a invitación del Movimiento Unión Soberanista.



En el momento actual, el recrudecimiento del colonialismo en Puerto Rico y los numerosos intentos de convergencia y unidad son importantes para la presentación del caso de Puerto Rico en la ONU, obligándonos a concretar iniciativas conjuntas para la elevación del asunto a la Asamblea General de dicho foro.

Desde principios de año, en el Comité de Puerto Rico en la ONU (COPRONU) tuvimos claro que los rápidos acontecimientos ocurridos en Puerto Rico y Estados Unidos garantizarían que las vistas de junio de 2016 serían más intensas y ofrecerían nuevas posibilidades. Específicamente planteamos que tendríamos que intensificar el trabajo. Teníamos claro que, en esta ocasión, en Puerto Rico habría más atención a la presentación de nuestro caso colonial en Naciones Unidas, como se ha dado, y que en Naciones Unidas habría más atención al caso de Puerto Rico, como sucedió.

Hace tiempo que es necesario elevar el caso colonial de Puerto Rico a la Asamblea General de Naciones Unidas, pero para ello es necesario realizar un trabajo específico y contar con los recursos necesarios. Para llegar a la Asamblea General, hay que proponerse ganar los votos a favor de 97 países, en comparación con los 29 países del Comité de Descolonización. Además, para llegar a la Asamblea General tendríamos que recurrir a otros métodos procesales, y tener una constante presencia en Nueva York. Esta es una tarea que no puede hacerse por “fax” o correos electrónicos, por más efectivos y certeros que sean. Hay que estar presentes allí.

Todo ello requerirá allegar más recursos para el trabajo. Hay muchos documentos sobre las bases jurídicas en el Derecho Internacional para la elevación del caso de Puerto Rico a la Asamblea General. Hay planes de trabajo, pero hay que organizarlos, darles sustancia y trabajarlos de manera sistemática.

En lo inmediato, es necesario sostener el “momentum” que se logró en las recientes vistas del Comité de Descolonización. Tenemos que hacer nuestra parte para hacer cumplir los acuerdos específicos del Comité Descolonización en las vistas de este año, o sea que comience un proceso de mediación con Estados Unidos y que una delegación del Comité visite a nuestro prisionero político Oscar López. Además, hay que seguir aumentando las visitas a misiones de los países miembros de la ONU, sobre todo de los países de nuestra región que no son miembros del Comité de Descolonización. Debemos seguir dándole más resonancia al caso de Puerto Rico en otros organismos de Naciones Unidas, en la CELAC y en el Movimiento de Países No Alineados.

En COPRONU y en el MINH discutiremos como lograr esto. Pero, es necesario que las demás organizaciones patrióticas discutan sus posibilidades de participar y la coordinación que debemos lograr para que esa participación sea lo más efectiva posible.

Al ubicarnos en el caso de Puerto Rico en Naciones Unidas en el momento actual, lo ocurrido en las vistas del pasado mes de junio y la necesidad de elevar el caso a la Asamblea General, surgen otros varios temas a tratar, como lo son el Derecho Internacional aplicable y las cuestiones procesales.

Para ello, debemos educarnos en la naturaleza del trabajo diplomático, lento y paciente, y conocer, analizar y repasar otros aspectos que serán decisivos para lograr el avance de nuestros objetivos. Algunos de estos son: nuestra historia de trabajo diplomático en Naciones Unidas; la correlación de fuerzas en las Naciones Unidas; la coyuntura actual en Puerto Rico, y los recursos con que contamos para realizar el trabajo.

Referente al trabajo diplomático, Naciones Unidas es un foro integrado por países, a diferencia de otros foros internacionales que son integrados por organizaciones. Las organizaciones por lo general pueden actuar y pronunciarse con más libertad que los países, porque los países siempre anteponen sus intereses en todos sus actos y expresiones.

En los organismos de países, el vehículo del trabajo diplomático y sus normas responden a escenarios como Naciones Unidas, donde opera una madeja complejísima de intereses incluyendo los de cada país, los de sus aliados, los de países de los que dependen, y los de países con que comparten posiciones, etc. Generalmente, se promueven buenas relaciones independientemente de las diferencias, porque, en todo momento, la clave es conseguir aliados para tal o cual interés de algún país miembro. El trabajo diplomático es de relaciones humanas, aunque muchas veces sea sobre bases de intereses particulares, y no por pura solidaridad.

En nuestro caso, nos toca tratar de facilitar el apoyo a los distintos países; entender que somos la parte interesada y, como tal, ser los mejores mensajeros. Traemos a la mesa nuestros principios, nuestro empeño y lo que representamos, que no es poca cosa. Por eso nuestra causa es una fuente de prestigio para los países que nos apoyan, como Cuba, que nos ha apoyado y nos apoya siempre.

Además, por toda la madeja de intereses que involucra, el trabajo diplomático tiene un elemento conspirativo y de discreción. Eso lleva también a que el trabajo diplomático es parte de un trabajo de inteligencia. El trabajo diplomático, la inteligencia y el periodismo están interrelacionados, y se conjugan para hacer avanzar los distintos objetivos.

En Puerto Rico, nuestra larga trayectoria en este trabajo nos ha enseñado que esto es diferente a ir a un piquete. En este trabajo, hay que mantener claros los principios, pero, a la vez, buscar aliados de manera amplia, en un espectro de países que no necesariamente conocen a fondo nuestra situación ni está entre sus intereses inmediatos. También tenemos que saber que el trabajo debe abarcar países con gobiernos conservadores. Igualmente, hay que saber observar las reglas de la organización, con flexibilidad para usar nuestras propias reglas. En nuestro caso, somos peticionarios porque no podemos actuar como si fuéramos un país miembro cuando no lo somos.

En cuanto a la correlación de fuerzas en Naciones Unidas, hay que vencer la actitud de que el trabajo en Naciones Unidas quizás no vale la pena porque allí mandan los países desarrollados y llamados occidentales, en particular Estados Unidos. Y es cierto que esos países tienen extremo poderío militar y económico. Pero, para navegar lo que es Naciones Unidas hay que tener conciencia de las sutilezas en la correlación de fuerzas, a cada momento, y cómo éstas se manifiestan por diferentes factores.

En esto de la correlación de fuerzas, es importante tener presente que es la lucha de los pueblos dentro de los países, las que hacen posible que lleguen al poder gobiernos de centro-izquierda e izquierda, que impactan la correlación de fuerzas en Naciones Unidas. Tal ha sido el caso de numerosos países de nuestra región, aunque se han sufrido cambios recientemente. Eso hace que la correlación de fuerzas sea algo que cambia continuamente en Naciones Unidas, a veces favorablemente y a veces no tan favorablemente.

En cuanto a la situación de Puerto Rico, nuestra presentación del caso colonial siempre debe incluir la explicación de la coyuntura que vive el país, y también es importante tener una lectura de qué elementos nuevos pueden ayudar a lograr más apoyo e iniciativas nuevas. Esto es un proceso continuo, en particular, porque los logros de hoy mañana son historia.

Por último, recordemos que lo más importante es la lucha en Puerto Rico. Naciones Unidas no vendrá a organizarnos ni a unificarnos. Eso, junto al trabajo en Naciones Unidas nos corresponde a nosotros.



La autora es la actual presidenta del Comité de Puerto Rico en Naciones Unidas (COPRONU)

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