11 jun. 2016

Misión: Lugar de encuentro

/mision-dionisioconde
Escrito por Dionisio H. Conde Meléndez / Programa de mano de 50 años de la Misión      

Conocí la Misión de Puerto Rico, para aquel entonces “Misión Permanente del Partido Socialista Puertorriqueño”, en 1978 durante la celebración del XI Festival Mundial de la Juventud y los estudiantes en La Habana, Cuba.



Aunque el motivo del viaje, más que participar y disfrutar del evento, era lograr estudiar en ese país, pues sabía de los miles de estudiantes extranjeros becados por la Revolución Cubana. No pude lograrlo en ese momento, pero ese viaje me abrió las oportunidades.

Recuerdo la ubicación de la sede de la Misión, en el sector conocido como El Vedado, en la Calle 29 entre las Calles D y F. Mi primera impresión fue muy positiva, ya que en la existencia de ésta radicaba el reconocimiento de nuestra existencia como nación. En esa ocasión se ofreció una recepción a la Delegación de Puerto Rico. Fungía como delegado Felipe Cirino, quien nos brindó un agasajo inolvidable. Allí conversé con el único estudiante que cursaba un grado universitario, José Luis Vellón, quien me aconsejó que no claudicara en mi empeño por iniciar estudios en Cuba. Esa noche terminé asistiéndolo en la tarea de atender la barra, mi primer trabajo voluntario en Cuba.

Dos años después (1980) fui aceptado para iniciar estudios en Medicina. Para sorpresa mía, ya había otros estudiantes que habían recibido ese privilegio, como Rose E. Nina, Silvia Núñez, Gloria Rosado, Luis de Jesús, Manuel Torres y José Sepúlveda (los últimos tres becados en Santiago de Cuba), también en Medicina. Digo esto porque también existía otro grupo de becados estudiando veterinaria, éstos eran Carlos Padial, Elena Benson, Alberto González, Ivelisse Mercado y Noé Tirado. Para 1981 al 1984, se unieron William Lafontaine, Grace Díaz y Alba Maysonet (Medicina), Carmen Lázaro (Veterinaria), Yaritza Alvarado (Deportes Gimnasia), Juan C. García y Eugenio Monclova (Escuela de Cine y Televisión). Por último llegaró un grupo de estudiantes seleccionados por la FUPI para la Escuela de Cuadros de la U.J.C., entre éstos recuerdo a Alida Millán Ferrer, Moisés Méndez y Eric Sevilla, mis disculpas a los que no recuerdo.

Todo este grupo de estudiantes, nos organizamos eventualmente como colectivo y terminamos siendo un gran grupo de trabajo y apoyo a la Misión de Puerto Rico. Primero bajo la dirección de Felipe Cirino, luego con Julio Muriente, Doris Pizarro y Olga Sanabria.

Además de los estudiantes y delegados en esos años, se unieron al colectivo, el grupo de boricuas residentes en Cuba, encabezados por el nacionalista mayagüezano Reinaldo Trilla. También formaron parte de esta iniciativa los trabajadores de la Misión. Entre ellos, Lola Chirino, Lourdes, Esther, Celina. Los cubanos solidarios como María Teresa y Paulina.

Para todos la Misión se convirtió en el lugar de encuentro. Sobraban las razones que nos convocaban, entre ellas, la confraternización, la elaboración total del boletín mensual, las fechas patrióticas (tanto de Cuba como de Puerto Rico), las tareas de limpieza y mantenimiento de la sede, los trabajos voluntarios, la jornada de solidaridad con la independencia de nuestra nación, las peñas, los maratones, los encuentros con dirigentes políticos, historiadores y trabajadores del arte que nos visitaban y, sobre todo, la llegada de los periódicos y correspondencia de nuestras familias y amistades.

Deseo destacar la aportación de dos historiadores, que constantemente nos mantenían conectados al pasado histórico, éstos eran la Dra. Loida Figueroa y Emilio Godínez. Ellos nos inculcaron el amor a las dos alas.

Me olvidaba reconocer a dos compañeros que se convirtieron siempre en enlace entre la Misión y los estudiantes, éstos fueron Carlos Fernando Rosado, Celestino Rivera y Edwin González. Los tres, en diferentes épocas fueron los delegados de la FUPI al Secretariado de la Organización Continental Latinoamericana de Estudiantes (O.C.L.A.E).

La Misión de Puerto Rico entiendo que para todos los que residimos en Cuba, constituyó un faro a través del cual proyectábamos la presencia de Puerto Rico en cualquier rincón de Cuba y del mundo.


*Texto en el programa de mano del 50 aniversario de la Misión de Puerto Rico en Cuba Juan Mari Brás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario