20 ene. 2016

Análisis del último mensaje del presidente Obama

obama
Escrito por Alejandro Torres Rivera / MINH     

El pasado 12 de enero, Barack Obama, en su calidad de presidente de Estados Unidos de América, presentó su Informe sobre el estado de la Unión al pueblo estadounidense. De acuerdo con la Constitución de su país, el Artículo II, Sección 3, dispone que el presidente de Estados Unidos, ¨de tiempo en tiempo dará al Congreso información del Estado de la Unión y recomendará para su consideración medidas que juzgue necesarias y convenientes.¨


Esta tradición, iniciada bajo la presidencia de George Washington el 8 de enero de 1790, se ha venido desarrollando en Estados Unidos, pesar de que no todo el tiempo haya sido mediante una comparecencia oral del Presidente ante el Congreso. De hecho, entre el 1801, cuando Thomas Jefferson optó por someter su Informe por escrito y hasta la presidencia de Woodrow Wilson en 1913, los presidentes no solían comparecer a dar su discurso ante el Congreso. La práctica reiniciada por parte de Wilson, sin embargo, se ha mantenido por los pasados 93 años.

Quienes han tenido la oportunidad de observar el proceso que precede la lectura de un discurso por parte del Presidente, habrán notado que éste no se encuentra presente en el salón interior del Congreso hasta tanto no es invitado a comparecer por el Presidente(a) de dicho cuerpo. Igual ocurre en Puerto Rico con el Mensaje sobre el Estado del país que ofrece el gobernador anualmente. Se trata, en ambos casos de un discurso en el cual el funcionario al frente del Poder Ejecutivo debe hacer alguna descripción de los asuntos más urgentes del país, a la vez que poner en conocimiento a las Ramas Legislativa y Judicial, así como al pueblo, de las medidas o pasos que se propone tomar durante el año.

El discurso presentado por Obama este año, si bien constituyó una reiteración o prolongación de algunos temas y propuestas presentadas en sus anteriores discursos sobre el estado de la Unión, también presentó propuestas en alguna medida noveles o innovadoras.

En un discurso en el cual el presidente lucía muy relajado y confiado en sí mismo, lanzó de entrada el reto a los republicanos a trabajar en conjunto en varias ¨prioridades bipartidistas¨, las cuales identificó como ¨la reforma de la justicia penal y ayudar a la gente que está luchando contra la adicción a fármacos de prescripción.¨ Este señalamiento se produce en un contexto en su país donde cada vez son más las voces que se levantan reclamando la despenalización del uso de ciertas sustancias controladas consideradas hoy su consumo como ilegales. Tal es, por ejemplo, el caso del consumo con propósitos personales, medicinales o recreativos de la marihuana.

Otras propuestas que el presidente puso sobre la mesa fueron la prestación de ayuda a los estudiantes para programar un código informático y personalizar los tratamientos médicos para la población estadounidense. Si bien había sido una promesa de campaña de Barack Obama al acceder a la presidencia durante su primer cuatrienio, una vez más habló de la necesidad de una reforma al sistema de inmigración. A pesar de que hoy Obama pueda levantar como excusa el control republicano de la Cámara de Representantes y el Senado para justificar el fracaso de su promesa para una nueva ley de inmigración, lo cierto es que cuando tuvo el control del Congreso no lo hizo. Más aún, si bajo algún presidente se han incrementado las deportaciones de ciudadanos extranjeros en Estados Unidos, ha sido precisamente bajo su Administración.

En el tema de los derechos laborales, Obama abogó por mejoras en el salario mínimo, la igual paga por igual trabajo, y las licencias con paga. Estos, sin embargo, son asuntos sobre los cuales hoy Estados Unidos se encuentra muy rezagado con relación a otros países primermundistas.

En un discurso dirigido a dejar sentado para la historia lo que él considera es su legado al pueblo de Estados Unidos, Obama indicó que concentraría sus propuestas en medidas que tengan pertinencia para los ¨próximos cinco años, diez años y en adelante.¨ Destacó cómo su país había logrado bajo su administración recuperarse de ¨la mayor crisis económica en varias generaciones¨; reformado su sistema de salud, reinventado el sector de la energía, aumentado los beneficios del personal militar activo y para los veteranos; y apropiándose parcialmente de lo que es una determinación del poder judicial y no de la Rama Ejecutiva, logrado que ¨en cada estado¨ las personas pudieran casarse con la persona que aman.

En cuanto a los aspectos sustantivos de su discurso, Obama concentró en cuatro áreas esenciales: (a) la posibilidad de oportunidades y seguridad económica: (b) el uso de la tecnología a favor del ciudadano y no en contra de éste; (c) que Estados Unidos garantice la seguridad de Estados Unidos sin convertirse en el policía del mundo, algo que por primera vez que sepamos, Estados Unidos admite en un mensaje del presidente sobre el estado de la Unión; y (d) cómo Estados Unidos lograr proyectar su mejor cara en cuanto a sus virtudes en lugar de sus defectos.

Sobre el primer punto, el mensaje destaca cómo Estados Unidos ha logrado recuperar su estabilidad económica, criticando con la frase ¨vendiendo humo¨, a aquellos que insisten en su declive económico. Ello a pesar de que reconoce lo difícil que es para una familia estadounidense ¨salir de la pobreza¨; para los jóvenes ¨mucho más difícil comenzar sus carreras¨, y para los trabajadores, la posibilidad de ¨jubilarse cuando lo desean.¨ En el mensaje propuso mejor acceso a la educación universitaria y a las tecnologías; educación gratuita durante los primeros dos años de colegio para lo que denominó estudiantes ¨responsables¨ y reducciones en los costos de los estudios universitarios.

Para los sectores en Estados Unidos que trabajan, prometió el fortalecimiento del Seguro Social; la ampliación de la cobertura médica a bajo precio; un sistema de ¨seguro salarial en la transición de un empleo a otro; la transferencia de los derechos de jubilación de un empleo a otro y la ampliación de las ofertas de empleo. Interesantemente, sobre todo viniendo de Obama en un mensaje de esta naturaleza, admitió que ¨la crisis financiera no la causaron las personas que reciben cupones de alimentos; la provocó la imprudencia de Wall Street.¨

En el área de la investigación científica, formuló una especie de compromiso con la búsqueda y encuentro de la cura para el cáncer y el desarrollo de ¨fuentes de energía limpia¨. Señaló de paso su disposición a ¨presionar para cambiar la forma en que gestionamos nuestros recursos de petróleo y carbón.¨ Lo cínico en ello, sin embargo, es que tal ¨presión¨ proviene de quien durante su administración ha conferido permisos de exploración y extracción de petróleo en el Polo Norte y Alaska; ha ampliado los procesos de extracción de petróleo y gas natural utilizando la tecnología rechazada por grupos ambientalistas conocida como ¨fracking¨, todo ello para favorecer intereses económicos y no precisamente intereses vinculados a la protección del medio ambiente. Finalmente, Obama en este renglón abogó por el establecimiento de un ¨sistema de transporte del Siglo XXI¨, esto sin identificar a qué se refiere el uso del término.

La mitad de su discurso, sin embargo, está dedicado esencialmente al tema de la seguridad de Estados Unidos frente a sus amenazas. Reconociendo el alto costo que representa para dicho país el complejo militar-industrial, (el cual indica Estados Unidos gasta más en aspectos militares ¨que las siguientes ocho naciones juntas¨), señala que ninguna nación se atreve a atacar a Estados Unidos ni a sus aliados. Indica que el ¨sistema internacional¨ creado por su país tras la Segunda Guerra Mundial, le está ¨costando seguir el ritmo¨ de las nuevas realidades.

Para Obama, la prioridad número uno de Estados Unidos es ¨la protección del pueblo estadounidense y la persecución de las redes terroristas.¨ Pero de ahí a afirmar que el involucramiento de Estados Unidos en la multiplicidad de conflictos de los cuales participa forman parte de una ¨Tercera Guerra Mundial¨ es asumir el discurso de los enemigos de Estados Unidos. Refiriéndose a Al Qaeda o al ISIS, indica que ¨no son una amenaza¨ para la existencia nacional de Estados Unidos. De hecho, asumiendo un discurso de barricada, es decir, para las gradas, este ¨Premio Nobel de la Paz¨ lanza un reto al Congreso: ¨Si este Congreso se toma en serio el ganar esta guerra y quiere enviar un mensaje a nuestras tropas y al mundo, debería autorizar de una vez el uso de las fuerzas militares contra ISIL¨, también conocido como ISIS o EIIL. Si el Congreso recoge el guante del suelo y aprobara la apuesta hecha por Obama en su discurso, antes de concluir su mandato se habría desarrollado la tercera operación militar con fuerzas estadounidenses en tierra, mar y aire que este Premio Nobel de la Paz impulsaría en ocho años de administración.

Cual si fuera el Oráculo de Delfos en la Antigua Grecia, en su discurso Obama indica que aún sin la presencia del ISIS en Medio Oriente o en otras regiones, ¨la inestabilidad continuará durante décadas en muchas partes del mundo: en Oriente Medio, en Afganistán y Pakistán, en partes de Centroamérica, África y Asia.¨ Lo que no dice el presidente Obama es que si hoy tales situaciones existen y si hoy organizaciones como ISIS y Al Qaeda existen, es porque son las criaturas y los engendros de Estados Unidos y algunos de sus principales aliados. A pesar de la responsabilidad de Estados Unidos como país en el desarrollo de estos conflictos, Obama evade cualquier tipo de responsabilidad indicando que Estados Unidos no puede hacerse cargo y reconstruir cada nación o Estado que entre en crisis.

El mensaje reivindica para Estados Unidos, una vez más, la doctrina de la guerra preventiva. A tales efectos, Obama proclama que su país. ¨siempre entrará en acción, de ser necesario por su propia cuenta, para proteger nuestro pueblo y a nuestros aliados; pero con respecto a los temas de interés global, movilizaremos al mundo para que trabaje con nosotros, y nos aseguraremos de que otros países pongan su parte.¨

Sobre algunos temas de carácter global, señala como éxitos de su Administración y claro está de su legado (sin reconocer méritos a nadie más), el Tratado sobre uso de la energía atómica por parte de la República Islámica de Irán y la detención de la epidemia del ébola en África. Al así hacerlo, deja de reconocer los esfuerzos de otros Estados como la Federación Rusa en los esfuerzos para el Tratado sobre uso de la energía nuclear por parte de Irán; como también la extraordinarias aportaciones hechas por la República de Cuba en el combate contra el ébola en África.

En el caso de la Alianza Transpacífica señala con gran entusiasmo cómo gracias ese Tratado, Estados Unidos logra reducir en los países que lo integran los impuestos que antes imponían éstos en la protección de sus propias economías a 18 mil productos provenientes de Estados Unidos. De esta manera, igualmente en su discurso, Obama se vanagloria de que ahora, ya no es la República Popular China quien ¨determina las reglas en esa región si no nosotros.¨

Otro aspecto que destaca como un logro por parte de su Administración es el restablecimiento de relaciones con Cuba, urgiendo al Congreso a que termine de una vez el Bloqueo impuesto por Estados Unidos. En realidad, si algo indica el restablecimiento de relaciones entre estos dos países es el gran triunfo del pueblo cubano, que en la defensa de su soberanía y su Revolución, aún al precio que ha habido que pagar en más de medio siglo de Bloqueo, ha logrado imponer a Estados Unidos una rectificación histórica a decisiones adoptadas por administraciones demócratas y republicanas.

Con relación a situaciones de compromiso de Estados Unidos con países como Colombia o Ucrania, se mantiene por Obama la misma postura de los pasados años. En su discurso insiste en cumplir la promesa hecha cuando era candidato a la presidencia hace siete años: el cierre de la prisión de Guantánamo. Esta vez sin embargo, el fundamento de derechos humanos desaparece siendo sustituido por meras consideraciones económicas y políticas: es muy costoso para Estados Unidos el mantenimiento de la prisión; y su permanencia, sirve a manera de ¨panfleto de reclutamiento¨ para los enemigos de Estados Unidos.

Sin hacer una referencia directa al pre candidato republicano Donald Trump al referirse a que se prohíba la entrada de musulmanes a Estados Unidos, hizo un llamado a ¨rechazar cualquier política que apunta a determinadas personas por motivos de raza o religión.¨ Por ello señala, que cuando ¨los políticos insultan a los musulmanes, cuando se destroza una mezquita, o un chico es víctima del bulling, eso no nos hace más seguro.¨ Estas palabras, sin embargo provienen dentro del marco de uno de los cuatrienios más violentos contra ciudadanos negros y otras minorías, sean raciales en Estados Unidos, incluyendo minorías religiosas no cristianas, como es la religión musulmana.

Como otros presidentes en el pasado y como él mismo ha dicho en mensajes anteriores, se recurre al discurso de lo que significa la democracia en Estados Unidos como si ese fuera el parámetro de lo que debe ser la democracia para el resto del mundo. Se pierde de perspectiva el hecho de que es precisamente en Estados Unidos donde precisamente esa democracia cada vez se encuentra más reducida para sus minorías; cuando los derechos que ofrece su Constitución cada vez desde el punto de vista práctico, se reducen más para la generalidad de sus ciudadanos; cuando cada día las minorías en Estados Unidos son más cercadas por un Estado que les oprime y reprime; y cuando cada vez más, el carácter guerrerista de ese país se hace más crudo destruyendo Estados que hasta ahora, con sus virtudes y deficiencias, eran estados funcionales sustituyéndolos por ¨Estados fallidos¨.

Mientras esto ocurre, aquí en Puerto Rico se reclama ante Obama y Obama hace el sordo, que se excarcele a Oscar López Rivera mediante la conmutación de su sentencia; que Estados Unidos asuma su responsabilidad con la crisis fiscal que vive su colonia; que Estados Unidos asuma su deber y responsabilidad en viabilizar el ejercicio del derecho a la libre determinación del pueblo puertorriqueño; que Estados Unidos descontamine los terrenos de Vieques, Culebra y Desecheo; y que Estados Unidos cese la conculcación de los derechos soberanos del pueblo puertorriqueño. Sobre esto y mucho más Obama guarda silencio limitándose a indicarle ante el requerimiento hecho sobre la crisis económica en Puerto Rico por parte del Comisionado Residente, la frase: ¨we are working on that¨ (estamos trabajando en eso).

Más allá de su presidencia y lo que Obama como presidente considere ha sido su legado, Puerto Rico y el mundo sigue en espera de que algún día, algún presidente de ese país, reconozca para el resto de la humanidad lo que es el derecho que Estados Unidos reclama para sí mismo: el derecho de cada pueblo a su libre determinación y el derecho a escoger por ellos mismos el tipo de sociedad que entiendan les corresponde, ello sin injerencia extranjera de clase alguna.


No hay comentarios:

Publicar un comentario