16 ago. 2015

Reflexiones oblicuas a una crisis

Por Ricardo Alegría Pons

Habitamos en un mundo regido celosamente por la economía. En un universo donde el juicio económico se ha entronizado hegemónicamente como valor absoluto y medida de todas las cosas. Tal vez esto siempre fue así, pero en otros tiempos fueron perceptibles grietas, hendiduras, como la conocida expresión de Joseph De Maistre calificando la obra de John Locke como despidiendo un tufillo a almacén, frase en la que muestra su desprecio y desdén por el liberal burgués. (Lo recoge por más señas C. Baudelaire en su libro sobre Edgar Allan Poe).

El drama, quizás incluso lo trágico del presente es la ausencia total y absoluta, de, no digo ya revuelta o contestación, sino de un mínimo desconcierto ante este infame determinismo económico que nos arropa y ahoga.

Por eso convendría más temprano que tarde echar a un lado la hoja de egresos e ingresos del contable y echarle una mirada oblicua a esta crisis que habitamos. Esta mirada oblicua nos llevara a su vez a una reflexión heterodoxa: en tanto en cuanto no está definida por el determinismo económico que destila la hoja de egresos e ingresos del contable.

Apartados por un momento de esta, percibiremos con mayor claridad que el signo ominoso de estos tiempos es la degradación. Pero limitar esta a la degradación económica resulta insuficiente. Hay cosas que sencillamente no son cuantificables económicamente. La mentalidad empresarial que lo impregna todo en estos tiempos parece haber sido contagiado (¿pervertido?) a nuestros gobernantes con virulencia. En su proverbial incultura política estos son incapaces de ver y entender la diferencia entre lo público y lo privado y los mores y valores inherentes a ambos ámbitos. Y ¡ay! repiten hasta la náusea su deseo de convertir a cada Puertorriqueño en un empresario. No sabemos si por ignorancia de esta dicotomía - contradicción entre lo público y lo privado, o como admisión de su ineficiencia.

Lo que en cambio sí nos queda claro es que el ideal de un Estado Democrático de Derecho, tan presente en la Sección 20 de la Constitución de Puerto Rico, abortada por fíat del Congreso de los Estados Unidos, no puede, ser tirada con el agua sucia de lo que el discurso Neoliberal prevaleciente, aplaudido por nuestros gobernantes, califica como gastos superfluos o paternalismo del estado. 

La hoja de ingresos y egresos del contable tampoco es recurso idóneo para valorar nuestro patrimonio cultural. La gestión cultural simple y llanamente no puede ser concebida a manera de una empresa comercial. Cabe preguntarse: ¿cuánto vale un poema de Llorens Torres, de Palés Matos, de Julia de Burgos? Estos no son cuantificables en dólares y centavos.

Y, ¿Dónde estará el dramaturgo que escribirá La carreta en este siglo 21, con la salvedad- tomemos nota -que los demógrafos nos dicen que la emigración ahora no es ya para evitar morirse de hambre. En La carreta, René Marqués nos dice por medio de un personaje, que la Tierra es sagrada. Que la tierra no se abandona. O sea, que su valor tampoco es cuantificable.

Por otra parte, el abandono individual de un problema no se traduce en su solución, sino en su evasión. Más aún cuando, como ha dicho alguien: una sociedad no la constituye sólo aquellos que hoy la componen, pues un Estado viene obligado a ocuparse del bienestar no solo de estos, sino también de sus futuros miembros. 

De primera intención sorprende el consenso unánime de los políticos de ambos partidos que han regentado el poder colonial, y son los únicos responsables de esta crisis que hoy todos padecemos, al reconocer que el problema de fondo se debe a la ausencia de soberanía de el Pueblo de Puerto Rico. Pero la sorpresa en dicha admisión concertada no tarda nada en desvanecerse al percatarnos que la visión de unos y otros en  lo que se refiere a soberanía. Unos se adhieren enfermizamente a la permanencia de la llamada Cláusula Territorial (Art. IV sec. 3 cláusula 2. Constitución de Estados Unidos). Los otros abogan por una soberanía que en aras de mayor exactitud, habría que calificar de soberanía vicaria. Los representantes de una nación cultural, histórica y racialmente diferente estarán en minoría perpetua con solo dos senadores y seis congresistas en un universo de cincuenta y dos (52) senadores y cuatrocientos treinta y cinco (435) congresistas. Hay que acabar de comprender que el derecho formal y la realidad social son fenómenos distintos, y que ambos no son necesariamente congruentes: sino que se lo pregunten al pueblo afroamericano. Como bien señala Norberto Bobbio, la efectividad de un derecho no es un problema filosófico, ni moral, ni tampoco jurídico.

Entendámoslo de una vez: solo cuando se comprenda el significado cabal - entiéndase no tergiversado o pervertido - de la soberanía, estaremos en posición de dar pasos firmes para enderezar este entuerto, no antes.


8 ago. 2015

A Emiliano Zapata en su natalicio

Por Vilma Soto Bermúdez / MINH / En Rojo

Horizontales

1. Estado mexicano donde nació Zapata.
4. Emiliano Zapata _____; líder militar de la Revolución mexicana y símbolo de la resistencia campesina.
7. Reverberación.
9. Decimocuarta letra del alfabeto griego.
10. Preposición latina.
12. Existe.
13. _____ Zapata Salazar; ideólogo comprometido con la justicia social y las demandas del campesinado.
16. Pronombre demostrativo.
17. Regalas.
19. De la naturaleza del hueso.
21. Perseguir y atrapar.
23. Manuel _____ Gandía; escritor puertorriqueño.
24. Hacienda de _____; lugar donde fue emboscado y asesinado Zapata.
25. Caudillo del _____; apelativo dado a Zapata.
26. Estruja.
27. Quiero.
29. Percibir una sensación o darse cuenta de ella.
31. 8 de _____ de 1879; nacimiento de Zapata.
32. Aviso o señal que advierte de la proximidad de un peligro.
35. Se atreve.
37. Dios griego de la guerra.
40. Silbé.
41. Ejército Libertador del _____; fue comandado por Zapata.
43. Mezcla de tierra y agua, especialmente la que resulta de las lluvias en el suelo.
44. Rezad.
45. De esta manera.
46. Antigua medida de longitud, pl.
47. Nariz grande.
48. Cinco en romanos.
49. Astro rey.

Verticales

1. Patria de Zapata.
2. Telefoneé.
3. Conozco.
4. Preposición.
5. Cansados.
6. Isabel _____; patriota puertorriqueña.
8. Del verbo caer.
11. Distingo algo de otra cosa, señalando la diferencia que hay entre ellas.
12. Cubrirá de arena una superficie.
14. Alaban.
15. _____ Smith; economista y filósofo escocés. Sistematizó las bases del capitalismo moderno,
18. Virtud teologal.
20. Puesta del Sol, pl.
22. Nombre de los seguidores de Zapata.
23. Emiliano _____; lanzó el Plan de Ayala, documento que se convertiría en su estandarte y en el fiel ejemplo de la ideología del campesinado.
27. Símbolo de la plata.
28. La _____; palacio gubernamental chileno donde falleció Salvador Allende durante el golpe de Estado.
30. Ante Meridiano.
31. Plan de _____; manifiesto zapatista que exigía la redención de los indígenas y la repartición de los latifundios creados durante la presidencia de Porfirio Díaz.
33. De Rusia, fem. pl.
34. 10 de _____ de 1919; asesinato de Zapata al llegar a Chinameca en Morelos.
35. Escuchará.
36. Aeda, poeta griego.
38. Licor antillano.
39. Señal de auxilio.
40. Aventón en Puerto Rico.
42. Utilizó.

Solución

La posición del MINH frente a la crisis económica

crisis
Por Wilma E. Reverón Collazo / Copresidenta del MINH

Puerto Rico enfrenta una crisis económica profunda que se puede atribuir a varias circunstancias. La primera de ellas la identificamos como el modelo de desarrollo capitalista impuesto por Estados Unidos de América (EUA), que responde en primer lugar a sus (los) intereses de sus empresas y sectores económicos.

En este renglón hemos visto cómo Puerto Rico fue desechado luego de habernos impuesto en nuestra agricultura el monocultivo de la caña de azúcar hasta que les resultó innecesaria cuando los agricultores del sur de EUA respondieron a la necesidad con azúcar de remolacha.

Cómo nos utilizaron en la manufactura liviana hasta que consiguieron mano de obra más barata en Asia. En la industria pesada basada en productos de petróleo hasta que la subida del precio del barril de petróleo la hizo económicamente improductiva; igual pasó con las farmacéuticas y otras industrias bajo la Sección del Código de Rentas Internas 936, altamente subsidiadas y exentas, hasta que la eliminación de la Sección 936 les quitó el atractivo de hacer negocios en Puerto Rico.

Nuestro desarrollo económico ha apostado esencialmente a la inversión externa. La inversión externa no es mala en sí, el problema lo plantea la falta de compromiso de esos inversionistas con el país, la fuga de capitales hacia el exterior, la falta de reinversión en Puerto Rico y los altos subsidios y exenciones que benefician a estas empresas mientras que al empresario local se le niegan, creando una ventaja competitiva para las extranjeras.

Nuestras empresas del país sufren el embate despiadado de las multinacionales de EUA. Las farmacias de la comunidad y las empresas de comida no pueden competir contra el ataque depredador de Wal-Mart, Walgreens y CVS.

El Tribunal del EUA en Puerto Rico protege los intereses de las multinacionales y empresas extranjeras frente al actividad económica local. Tal ha sido el caso de la industria avícola, ganadera y las farmacias de la comunidad.

La segunda es nada menos que el desastre administrativo y fiscal del Gobierno de Puerto Rico donde descollan para mal de males, la dependencia del gobierno de Puerto Rico en tomar prestado para su funcionamiento; la falta de disciplina fiscal de las sucesivas administraciones de los partidos que han gobernado a Puerto Rico; el despilfarro del dinero que los contribuyentes aportan; la malversación y apropiación ilegal de los fondos; el compadrazgo, nepotismo y partidismo rampante que han establecidos ambos partidos de gobierno; y la inversión en obra que no resulta rentable para el país y que deja grandes deudas en el presupuesto del gobierno. Ejemplos de ello, el Tren Urbano, el Coliseo y el Centro de Convenciones con los cuales se enriquecen empresas privadas y Puerto Rico se queda con la deuda.

En la tercera destacamos la falta de poderes políticos para la toma de decisiones para atender la crisis.

Esto conlleva a la falta de acceso a instituciones financieras internacionales como el Banco de Desarrollo del BRICS o el Banco del Sur de MERCOSUR; a la falta de soberanía para entrar en tratados y acuerdos comerciales con otros países que podrían beneficiar al país tales como PetroCaribe para la compra de combustible a precios preferenciales y bajo términos favorables; a la falta de control de nuestras aduanas; a la falta de control de nuestro espacio aéreo para permitir las líneas aéreas que más nos convengan; a la falta de control de nuestras comunicaciones para poder conectarnos a otros satélites y líneas de fibra óptica no controladas por empresas de EUA; a la falta de poder para proteger nuestra industria y comercio local; y por último, a estar condenados a los altos costos de transporte de  los bienes que consumimos por la imposición de la Ley de Cabotaje a Puerto Rico.

Ante esta crítica situación, es necesario que el Pueblo de Puerto Rico tome en sus manos su destino. Al fijarnos esta meta, el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano propone una auditoría ciudadana de la deuda: No sabemos qué es lo que se nos está obligando a pagar, en que se usó, quien asumió la obligación en nuestro nombre y si verdaderamente benefició al Pueblo de Puerto Rico.

Exigimos una auditoría ciudadana con auditores escogidos por el pueblo a los cuales el gobierno tiene que proveerle toda la información solicitada; que se repudie la deuda que no se pueda demostrar que ha sido contraída en beneficio del Pueblo de Puerto Rico; que se renegocien los términos de la deuda legítimamente contraída y se imponga responsabilidad económica y legal a los responsables del desastre administrativo fiscal.

Asimismo, proponemos que se le dé prioridad a proteger las empresas locales contra la competencia injusta de las multinacionales y empresas extranjeras; que se cambie el modelo de dependencia de inversión extranjera por un modelo de incremento de la producción del país; se le dé alta prioridad al desarrollo agrícola y al desarrollo de empresas cooperativas.

Además, es urgente exigir el fin de las leyes de Cabotaje y de ser necesario demandar a EUA en los foros internacionales por esta práctica injusta de comercio.

Trabajaremos junto al pueblo de Puerto Rico en el proceso de descolonización e independencia que tanto necesita el País, mediante la convocatoria a una Asamblea Constitucional de Status.

Por último, proponemos exigir reparaciones a EUA por los 117 años de colonialismo por los daños económicos a nuestra agricultura y comercio, por el uso y abuso de nuestras tierras y recursos de agua y electricidad sin pago alguno para sus bases militares, por los daños ambientales causados por el uso de nuestras playas y tierras para maniobras militares, ensayos con tóxicos tales como el agente naranja y el uranio reducido, por la incidencia de cáncer en las comunidades afectadas por la presencia de estos tóxicos y los dejados por las industrias petroleras, las farmacéuticas y otras. Reparaciones por las vidas de hombres y mujeres utilizados en sus guerras imperialistas como carne de cañón. Reparaciones por los daños infligidos a nuestra cultura en su intento asimilista. Reparaciones por la persecución, tortura, asesinato y encarcelamiento de los luchadores por la independencia.

Luis Gutiérrez: Un solo pueblo, una sola nación

gutierrez
Por Cándida Cotto / Claridad

Luis Gutiérrez: “Somos un solo pueblo, una sola nación. Los puertorriqueños en Estados Unidos tienen que levantar cara, hay que hacer algo, hay que demandar, porque si no la Isla de Puerto Rico va a sufrir consecuencias muy severas.”

Pretender utilizar la crisis fiscal y económica que vive el País para abogar por la estadidad ante el Congreso de Estados Unidos, como, por otro lado, pretender que el estado libre asociado (ELA) funciona y no es un obstáculo a la resolución de la crisis, es no mirar realmente la solución del problema.

Ante tales contradicciones denunciadas por Luis V. Gutiérrez, congresista Demócrata por el cuarto distrito de Illinois, éste expresó que “Mi planteamiento es tratar de esclarecer que la solución a la crisis de Puerto Rico no es la que plantea el Comisionado Residente. Por un lado trabaja en conjunto conmigo, con Nydia (se refiere a Nydia Velázquez), otros congresistas, y por otro lado trabaja sólo buscando una solución en que no hay consenso en Puerto Rico, la estadidad. Pedro Pierluisi está haciendo muchas cosas buenas, pero no puede utilizar esta crisis para adelantar su posición en cuanto al estatus político de Puerto Rico. Realmente eso confunde en términos de las probabilidades y rompe la cadena que necesitamos de unidad para echar adelante”, declaró Gutiérrez, en entrevista exclusiva con CLARIDAD.

Respecto a los que defienden el ELA, Gutiérrez expresó: “Yo espero que en Puerto Rico se despierten los ojos y entendamos que decir que el ELA funciona y que no es un obstáculo a la resolución de la crisis es no mirar realmente la solución del problema”.

Gutiérrez recalcó que ambas posturas, además de dividir a la comunidad, confunden al Congreso. De igual forma reparó en que el Gobernador debe encontrar una manera de trabajar con el Comisionado Residente.

El martes y miércoles de la semana pasada Gutiérrez hizo un llamado en el hemiciclo de la Cámara de Representantes de EE UU a que ya era hora de que todos los puertorriqueños pusieran a un lado las divisiones políticas. Reveló: “He hablado con la Administración de Obama y ellos no van a ayudar a Puerto Rico. Los dueños de bonos están haciendo fila para recibir sus pagos aun cuando el resto de Puerto Rico se derrumba. Wall Street está comprando la deuda de Puerto Rico para poder exigir medidas de austeridad, rebajes de impuestos, y la privatización de las industrias que llenarán sus bolsillos con más dinero. Cualquiera que sea el plan de Washington o de Wall Street no pondrá las necesidades de la gente de Puerto Rico primero- todos sabemos eso”.

Declaraciones de Gutiérrez en el Congreso

Más adelante señaló que “El único lugar donde podemos buscar ayuda es aquí en el Congreso, tenemos que hacer que este Congreso cumpla”.

A preguntas de CLARIDAD sobre sus pronunciamientos en el hemiciclo, Gutiérrez comentó que lo primero que quería hacer era contextualizar y plantear de una manera clara que Puerto Rico es una colonia y que no se puede salir de la crisis sin pensar en cuáles van ser las nuevas herramientas necesarias no sólo para salir de esta crisis, la cual describió como “de increíble”, sino para prevenir que recurra. En ese aspecto, enumeró algunas circunstancias estructurales que tienen que ver con la crisis como la falta de herramientas para invitar a la inversión de capital, las leyes de cabotaje, la eliminación de la sección 936 sin que se hubiese tenido una medida alternativa, o la política actual de los nuevos incentivos que se remite a decirle a personas de extraordinarios ingresos en EE UU que vengan a Puerto Rico donde no pagarán un solo centavo, o sólo un 4% de impuesto federal, “eso no crea empleos”, reparó.

“No podemos continuar en Puerto Rico con esta crisis económica que tenemos. No podíamos antes y no podemos hoy continuar subsidiando a la marina mercante de los Estados Unidos. Si quieres salir adelante, lo primero que tienes que plantearte es cómo tú vendes y compras y llevas esos productos al mercado internacional de la manera más efectiva y menos costosa”.

Ante la situación actual, el congresista de origen puertorriqueño planteó que es necesario tener una conversación entre Puerto Rico y el Congreso sobre cuáles son las herramientas dentro de la relación. “Ya nos hemos dado cuenta de que, por un lado, el Congreso de los Estados Unidos tiene en sus manos la soberanía de Puerto Rico, puede hacer decisiones unilateralmente que impactan a Puerto Rico sin que Puerto Rico pueda tomar decisiones”. En ese sentido, señaló que la ley de quiebras demuestra dos cosas: que es necesaria para que podamos organizar la deuda y la relación colonial.

“Esa ley de quiebra nos excluyó sin nuestro consentimiento. Tampoco fue por consentimiento que no se tenga que pagar impuestos sobre los bonos. Todavía no he llegado a saber a quién se le ocurrió poner en la Constitución que primero hay que pagarles a los bonistas de Wall Street antes de pagarle a un maestro o a un policía. Así que la Constitución de Puerto Rico, la local, está escrita en contra de sus mejores intereses y prohíben a Puerto Rico a reorganizar su deuda”.

Tampoco dejó pasar por alto que a nivel de Puerto Rico el País ha tenido una administración deficiente de sus recursos y haberes y criticó que no se puede tener una economía basada en que eventualmente haya menos puertorriqueños en la Isla. “¿Cómo se paga una deuda con menos personas en la fuerza laboral? Hay que verlo en su totalidad”, reiteró.

En su alocución del miércoles, Gutiérrez destacó: “El Congreso sólo ayudará a Puerto Rico siempre y cuando haya un llamado constante y persistente de los puertorriqueños exigiendo que el Congreso cumpla. Y los puertorriqueños tienen que indicar lo que esperan de parte del Congreso.

“La Legislación de Bancarrota es sólo una parte. Pero si todavía tenemos la Ley Jones y la misma economía y perspectivas económicas que tenemos ahora, no avanzaremos.

“El pueblo debe decirle a Wall Street que Puerto Rico no es una tienda para ser pirateada y que el pueblo de Puerto Rico no esperará a morir de hambre mientras Wall Street cuenta sus ganancias”.

Gutiérrez reveló a Claridad que en una visita reciente a Casa Blanca en la que estuvo el secretario del Tesoro, Jacob “Jack” Lew, le preguntó si podía averiguar tanto para él -Gutiérrez- como para el pueblo de Puerto Rico para poder ir a negociar con mucha mas claridad, cuánto pagaron los fondos buitres de Wall Street por la compra de bonos de Puerto Rico. Gutiérrez denunció en fuerte tono la pretensión de estos bonistas de haber comprado a 15 y 20 centavos y ahora exigir cobrar el 100%.

Frente a las actuales circunstancias, Gutiérrez exhortó a los puertorriqueños en Estados Unidos a que, además de inscribirse para votar, se eduquen respecto a la situación política y económica. “Somos un solo pueblo, una sola nación. Los puertorriqueños en Estados Unidos tienen que levantar cara, hay que hacer algo, hay que demandar, porque si no la Isla de Puerto Rico va a sufrir consecuencias muy severas”.

Para finalizar dijo: “Me comprometo, como siempre lo he hecho, a poner a un lado mis propios sentimientos sobre la estadidad de Puerto Rico y a trabajar con otros puertorriqueños en el Congreso y otros líderes en los dos partidos que estén dispuestos a ayudarnos. Pero primero tenemos que unirnos, empezar a ayudarnos a nosotros mismos, y tener un plan claro”.