10 dic. 2014

Buen viaje, Julio

Por Alida Millán Ferrer
En Rojo

Fue mi novio platónico desde que lo oí hablar en una reunión en Caguas, a la que Mari Brás lo comisionó para tratar de aplacar ánimos.  Corrían los años ‘70 y a mis escasos 15 años, Julio Vives Vázquez se convirtió en alguien admirado y querido. Para esa época ni pensar en acercarme y hablar con él.

Julio tenía eso que llamamos carisma, imponía respeto sin levantar la voz, sin imponerse, tenía un andar pausado pero firme (como soldado), era de las personas más puntuales que conocí y su sentido de la lealtad era admirable. Era un hombre guapo, su color chocolate, su altura (para mí siempre fue inmenso) hacían notar su presencia aunque tratara de pasar desapercibido.

El tiempo, que todo lo acorta, nos llevó a compartir en reuniones, tareas etc. Vives Vázquez era el abogado que acompañó a varios fupistas cuando ayudamos a inscribir al Partido Socialista Puertorriqueño (PSP) la primera vez que fue a las elecciones, eran muchos los(as) compañeros(as) que realizaban esa tarea, pero ir con Julio era una experiencia de aprendizaje continua.

Julio nunca decía que no a una solicitud para las cosas partidarias, era un hombre de organización y llevaba a la práctica la satisfacción de las cosas hechas “sin prisa, pero sin pausa”. Era un hombre culto, le encantaba leer y recomendar escritos. Escribió para CLARIDAD cientos de artículos de variados temas, entre ellos, uno titulado Los Héroes, que el Teatro de Guerrilla de la Federación de Universitarios Pro Independencia (FUPI) de los años 70 puso en escena bajo la dirección de Edgar Quiles Ferrer y el ojo crítico de Julio. No sé cuántas veces hicimos (yo era el Tigre, hijo del gobernador de ese momento, Rafael Hernández Colón) la obra en plazas, en la UPR, en el Festival de Apoyo a CLARIDAD que se celebró en el parque de pelota de Country Club. En muchas de esas ocasiones si una miraba al público entre los presentes podía distinguir a Julio, disfrutando del espectáculo; al finalizar las presentaciones siempre se acercaba y nos hacia las críticas pertinentes de una manera muy formal. Siempre admiré que se tomara la molestia de sacar de su tiempo tan ocupado para ir a ver a esta cuadrilla de jóvenes haciendo teatro por las calles del País.

Vives Vázquez fue el Presidente del PSP durante mucho tiempo y cuando Carlos Gallisá pasó a ser el Secretario General, Julio estuvo a su lado apoyándolo y aconsejándolo, en esa etapa trabajamos muchas veces juntos y ahi conocí su carácter jovial y lo buen narrador de historias que era. Tambien por esa época ya tenía muchos novios (platónicos todos), Luis Rafael Sánchez, Carlos Rafael Rodríguez, Carlos Raquel Rivera, Sergio Corrieri, ninguno sustituyó a Julio. Te vamos a extrañar, buen viaje. “¡Hasta la victoria de la Idea!”

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