16 oct. 2014

Yeyo

José Neftalí (Yeyo) Rodríguez (izquierda), junto a 
Rafael Cancel Miranda. Foto por: Suministrada por el autor.
Por Rafael Cancel Miranda
Claridad

Yeyo es una fuerza. Cree en triunfar. No cree en acostarse en las pajas a esperar que las cosas pasen; él hace que pasen. Yeyo no cree en palabras nada más, y sí en hacer, en actuar, en poner la teoría a caminar.  No sabe callarse cuando hay que hablar; y cuando habla, hay que escucharlo. Es gallero, pero más que gallero, es gallo de pelea, el gallo pinto de la canción de Andrés.

¿Escribir algo de Yeyo? Lo conocí por medio de las cartas de mi viejo a la cárcel. Fueron amigos, buenos amigos. Ahora es mi amigo, en el sentido honroso y verdadero de lo que es la amistad. He compartido con él en la fiesta de los trabajadores, en sus programas radiales, en su solidario viaje a Cuba, en encuentros patrióticos y en esos paréntesis que hacemos en la vida para filosofar sobre los porqués de esto, aquello y lo otro. Me recuerda mucho a su amigo de siempre Juanito Rodríguez Cruz, quien como Yeyo, fue otro jibarito del Rosario que se coló en la ciudad, ¡sin dejar los plátanos en el camino!

Yeyo cree mucho en los medios de comunicación porque cree en el poder de la palabra, pero en la palabra que va al grano, que no coquetea ni se emperifolla.  En el campo al ñame se le llama ñame.

Yeyo es un firme creyente en y defensor de la independencia nacional de su patria, de su nación puertorriqueña. Es un hombre libre y, por serlo, cree en la libertad de su pueblo. No sabe darse a medias en nada; por eso es un triunfador.

Pudo haber sido un Filiberto o un Raimundo Díaz Pacheco porque es de la estirpe de los que se dan por completo —cualidad humana que va desapareciendo como van desapareciendo los valores humanos— y, al igual que los nacionalistas don Paulino Castro, don Pepe Rivera Sotomayor y doña Isabelita Rosado, Yeyo no es de los que se van poniendo viejos y sí que menos joven.

Yeyo es un enamorado de la vida…bueno, un enamorado ¡punto! Se molesta con los derrotados, con los que se rinden sin realmente haber peleado. A esos no los soporta.

¿Escribir algo de Yeyo? Son muchos los que podrían decir más que yo, pues Yeyo ha vivido intensamente sus 75 años, a cada minuto le ha sacado buen provecho. Mucho hay que contar que desconozco, pero como Yeyo es improvisador, aquí le improviso yo. Es fácil improvisar cuando se improvisa la verdad, y así finalizo estas líneas al amigo de mi padre y a mi amigo, Yeyo.



Yeyo, El Colorao del Rosario

Cuentan de un jíbaro del Rosario

que nació bien espueliao,

que llegó a 75 años

sin haberse doblegao.


Del amigo, buen hermano,

de su pueblo, buen soldado,

pero de los hombres falsos,

no les come ni el pegao.


No aprendió cómo adular

pues es un hombre sincero,

pero en decir la verdad

se pasó de jodón y medio.


Y seguro es un purgante

pa’ los que viven de engaños,

pues él no vive de imágenes,

ni se disfraza de santo.


Y aquellos que te admiramos

porque tú eres quien eres,

queremos en tu cumpleaños

decirte que se te quiere


Nota: Escrito para Encuentro de la amistad. Cumpleaños y poemas de don Yeyo. Publicación dedicada a José Neftalí (Yeyo) Rodríguez con motivo de su 75 cumpleaños. 13 de septiembre de 1996.

14 de octubre de 2014

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