27 ene. 2014

El plan de Obama y la mentira del PNP

Por Roberto Carrasquillo Ríos
Dando en el Punto

Recientemente el Presidente de Estados Unidos Barack Obama, firmó la ley de presupuesto de esa nación. En dicho presupuesto hay un apartado en las asignaciones que incluye $2.5 millones para un próximo plebiscito en Puerto Rico, sujeto a que el Secretario de Justicia de Estados Unidos revise si las definiciones de las alternativas de status cumplen con las normas constitucionales, legales y de política pública del gobierno federal. De acuerdo al informe de la medida los fondos serán entregados a la Comisión Estatal de Elecciones (CEE) 45 días después de que el Departamento de Justicia certifique que ha aprobado el plan de gastos de la campaña educativa, la papeleta electoral y “materiales relacionados”.

Es la primera vez en 116 años que el Gobierno federal, actuando como poder colonial, plantea en una legislación el caso de Puerto Rico. Pero nadie debe llamarse a engaño, la propuesta Obama ni es un proceso de autodeterminación y mucho menos hay compromiso alguno de aceptar un resultado electoral. La medida si podría servir de base para en una futura negociación entre el pueblo de Puerto Rico y el gobierno federal, en torno al desarrollo de un proceso que permita encaminar la solución del status de la Isla. Esto si finalmente la Asamblea de Estatus prometida por el Partido Popular se concretiza.

Por otro lado hay que denunciar que el compromiso de Obama fue presentar legislación al Congreso para la celebración de un plebiscito que fuera vinculante con los resultados. Contrario a ello al examinar el lenguaje del Plan de Obama nos podemos percatar que al tenerse como condición que “las definiciones de estatus tienen que ser cónsona con la política pública estadounidense”, tal aseveración abre la puerta a la continuación del coloniaje mediante la política pública de la clausula territorial, a la cual hemos estados sujetos desde 1898. Es decir, Obama incumplió su compromiso porque no presentó una legislación vinculante y porque su propuesta tiene el subterfugio cargar el proceso hacia la alternativa del ELA colonial cuando propone el problema como parte de la solución.

Pero este no es el único contraste del escenario en el tema del estatus. El PNP por voz de su liderato también han caído en una gran contradicción. Por un lado alegan que la estadidad  ganó el proceso plebiscitario del pasado noviembre de 2012; y por otro lado favorecen el Plan de Obama cuando plantean la deseabilidad de un nuevo plebiscito donde las definiciones sean autorizadas por el Departamento de Justicia de estadounidense.

En otras palabras los que alegan ganaron el plebiscito pasado aquí, no se atreven reclamar su “victoria electoral” allá. Es decir, el Presidente del PNP y Comisionado Residente colonial Pedro Pierluisi no se atreve presentar un proyecto de admisión ante el Congreso para que Puerto Rico se convierta el estado 51, según abogan los estadistas.

Todo este asunto es parte de la gran tragedia del pueblo de Puerto Rico donde se nos quiere obligar a mantenernos en un círculo de coloniaje perpetuo. Los hechos políticos anteriores sobre en el tema del estatus, son una razón adicional por la cual el país favorece que el tema del estatus se discuta en una Asamblea de Estatus, lejos de la influencia partidista. Es mediante ese novel mecanismo democrático que para podrían discutir, debatir y negociar el otro Puerto Rico posible.

El autor fue 16 años asesor legislativo y Legislador Municipal del PIP en Caguas.



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