19 dic. 2013

Presencia de Mandela: Carta de Oscar López Rivera a su nieta

Querida Karina: Hay sucesos que, en cuanto ocurren, se graban en la mente con los detalles más insignificantes, con las circunstancias que nos rodean, y componen una imagen de soledad y dolor que no se borra nunca.

Ahora sé que en mi mente jamás se borrará ese instante en que me dijeron que Nelson Mandela había muerto. Me encontraba retocando un retrato que le estoy haciendo al cineasta Jacobo Morales y el pincel se quedó detenido en el aire.  Aun así, no me tomó por sorpresa. Era obvio que, por su edad y sus achaques, el final se acercaba. Ese día, en la celda, estuve oyendo las noticias. Escuché a varios hipócritas lamentarse de que hubiera partido un hombre tan valioso. Algunos de los que se lamentan hoy fueron los mismos que no levantaron un solo dedo en defensa del Congreso Nacional Africano, que era el partido que proponía el fin del apartheid. Por el contrario, solían referirse a Mandela como un terrorista y nunca hicieron nada para sacarlo de la cárcel

Me asaltaron los recuerdos de situaciones que viví por la época en que me hice consciente de la lucha que sostenía Mandela.

En 1970, un joven seminarista que estaba a punto de convertirse en sacerdote entró a trabajar en el mismo lugar en que yo trabajaba. Días más tarde, entablamos un diálogo sobre la represión y la violencia en Sudáfrica. Me preguntó si estaba enterado de lo que pasaba y le confesé que en realidad no sabía mucho. Siempre he desconfiado un poco de esa gente que habla sin cesar de los problemas que se sufren en lugares lejanos, pero son incapaces de mirar las injusticias que ocurren en su propio país.

Mi principal preocupación era el viacrucis que vivía entonces la diáspora puertorriqueña y también el estatus colonial de Puerto Rico. 

Aunque lo escuché con atención, le expliqué al seminarista que no podía volcarme de lleno en la lucha contra el apartheid, desde Estados Unidos, porque tenía las manos llenas con las vicisitudes de mis compatriotas. Sin embargo poco a poco me fui empapando de los acontecimientos en Sudáfrica.

Durante esos años, el activista, educador y poeta sudafricano Dennis Brutus enseñaba en la Universidad Northwestern y en una ocasión acudí a oírlo. Dio un discurso memorable sobre el apartheid y, de ahí en adelante, cada vez que tenía algún tiempo libre asistía a las actividades que se organizaban para apoyar el Congreso Nacional Africano y a su figura principal, que era Mandela. 

Hacia fines de los años 80, la tensión en Sudáfrica llegó a su punto más candente. Para entonces yo estaba en prisión y leía todo lo que me caía en las manos sobre el juicio que le habían hecho a Mandela. Como él había sido acusado y convicto por los mismos delitos que me atribuían a mí, intenté averiguar cómo sus abogados habían llevado el caso y cómo Mandela había enfrentado la prisión. Estaba profundamente conmovido por la palabras que él había pronunciado en la corte y su postura ante los que intentaban aplastarlo. 

A partir de aquellos años, he sacado fuerzas y esperanza de las palabras de Mandela; de sus escritos y de su posición insobornable en favor de los oprimidos. He leído mucho sobre su vida y sobre la de Winnie, Steven Biko y tantos otros que se levantaron contra aquel gobierno de segregación racial.

Cada revolucionario es diferente. La manera en que creció Mandela, su formación política y hasta su lucha es diferente a la mía y de la de cualquier otro individuo en el mundo. Lo que a todos nos hace semejantes es nuestro amor por la libertad y la justicia. Es en definitiva ese amor lo que nos permite avanzar, y lo que impide que nuestros corazones y nuestras mentes se envenenen de odio, o se rompan por el miedo.

Tú, Karina, también recordarás por siempre el momento en que Mandela dijo adiós; lo que hacías y lo que pensabas en el instante en que te dieron la noticia. Dentro de muchos años podrás contárselo a tus hijos y a tus propios nietos. Espero que lo hagas con orgullo.

En resistencia y lucha, tu abuelo,

Oscar López Rivera 

Otras cartas de Oscar

(Fuente: El Nuevo Día)

1 comentario:

  1. La Segunda Marcha Oscar – Mandela en Nueva York 2015

    Tendremos nuestra 2da Marcha Oscar – Mandela en Nueva York el lunes, 22 de junio de 2015. Empezaremos a marchar pacíficamente a las 9 AM desde Hunter College, en la calle 68 y Avenida Lexington, hasta la Calle 43. Haremos una izquierda para continuar marchando en dirección Este para llegar al parque Ralph Bunche (al otro lado de la Organización de Naciones Unidas).

    Allí, repartiremos hojas sueltas para orientar al público sobre nuestro prisionero político Oscar Lopez Rivera y la relación colonial ente el gobierno de Estados Unidos y Puerto Rico. Estaremos en el parque hasta las 5 PM.

    La mayoría de la gente no sabe que, todos los años, usualmente el lunes después del Día de los Padres, la Organización de Naciones Unidas (ONU) celebra una vista para discutir la descolonización de Puerto Rico. Los peticionarios usualmente se unen a nuestra protesta después que terminan sus ponencias.

    La ONU determinó en el 1960, que el colonialismo es un crimen en contra de la humanidad. Desde entonces, la ONU ha emitido 33 resoluciones pidiéndole al gobierno de Estados Unidos (EEUU) que descolonice inmediatamente a Puerto Rico. EEUU ha ignorado esta voluntad de la comunidad internacional. ¿Qué tipo de democracia es eso?

    El gobierno de Estados Unidos trata de mantener nuestra relación colonial la más secreta posible. Lo que nosotros estamos tratando de hacer es sacarla del closet. La ONU está en su tercera década tratando de erradicar el colonialismo del mundo. ¡Por favor, ayudemos!

    La mayoría de gente tampoco no sabe que el Gobierno de Estados Unidos le saca 14 veces más dinero de lo que invierte en Puerto Rico. ¡Pero, para eso son las colonias!

    Esta explotación salvaje le impide a Puerto Rico ofrecerle oportunidades a los puertorriqueños en Puerto Rico. Por eso es que tenemos más puertorriqueños afuera de su isla que adentro.

    Oscar López Rivera ha estado encarcelado por 34 años por su lucha para descolonizar a su país. Por ser un crimen (el colonialismo), la ley internacional le da a Oscar el derecho de usar todo los medios necesarios para descolonizar a su nación. Nelson Mandela estuvo 27 años encarcelado por hacer exactamente lo mismo que Oscar. Por eso decimos, ¡Oscar López Rivera es nuestro Nelson Mandela!

    Compañeros Unidos para la Descolonización de Puerto Rico invita al público a ser parte del tsunami de gente que será necesario para obligar al gobierno de Estados Unidos a excarcelar a Oscar y a descolonizar a Puerto Rico. ¡Nuestras protestas anuales son absolutamente necesarias porque, los que mantienen colonias no creen en la justicia para todos!

    José M López Sierra
    www.TodosUnidosDescolonizarPR.blogspot.com

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