19 dic. 2013

Mensaje de la Dra, Raquel Seda a la Asamblea del CPTSPR


Mensaje presentado por la compañera Dra. Raquel Seda Rodríguez ante la Asamblea del Colegio de Trabajo Social de Puerto Rico. La misma fue celebrada los días 8 y nueve de noviembre en Ponce, Puerto Rico. Se instituyó el premio, Dra. Raquel Seda Rodríguez, a otorgarse a la educadora o educador más destacada/o en la academia.


Gracias, muchas gracias a la Junta Directiva del Colegio de Profesionales del Trabajo Social de Puerto Rico, por haberme honrado al dar mi nombre al premio, que se otorga por vez primera, al profesional más destacado en la Academia.

Quiero reconocer la objetividad, honestidad, integridad profesional y la valentía de mis colegas al hacerle esta distinción a quien os habla y quien por más de cuatro décadas ha sido una de las voces más críticas de este Colegio, así como de la educación tradicional del trabajo social, que aún predomina en nuestro País. Como resultado de un proceso reflexivo intenso y responsable, un grupo de colegas, decidimos, a finales de la década de los 60, desafiliarnos del Colegio, por entender que éste no estaba asumiendo un  rol vanguardista en la defensa  de los derechos humanos,  fundamentados en la ética profesional, orientada ésta por los valores más apreciados por la humanidad: la equidad, la libertad, la igualdad, la solidaridad, la justicia y la paz. Dándole continuidad histórica al trabajo social emancipador que aprendimos de colegas, profundamente comprometidos con los valores mencionados, organizamos en el año de 1972, la Asociación Nacional de Trabajadores Sociales de Puerto Rico. Este no es el momento para hacer un análisis crítico del impacto de esta nueva organización en la profesión.

La historia de la ANTS está por escribirse, pues creo firmemente que las nuevas generaciones de nuestra profesión deben conocer, con rigurosidad intelectual, el desarrollo de las organizaciones profesionales del trabajo social, máxime la ANTS, que develó la naturaleza ideológica-política del trabajo social en una colonia, como es el caso de Puerto Rico. Expusimos claramente y hoy aún sostenemos que nuestra profesión es una criatura del estado-capitalista para evitar la turbulencia social mediante políticas sociales para controlar los reclamos por los derechos humanos de parte de la clase trabajadora así como de los desposeídos, oprimidos y excluidos de la sociedad.

El discurso de nuestra profesión está orientado al desarrollo óptimo del potencial humano, sea en su carácter individual, familiar, grupal, organizacional, comunitario, así como la sociedad mayor. Ese discurso requiere una práctica que sea cónsona con esa meta de desarrollo óptimo. Una práctica transformadora, no asistencialista, que es la que ha contribuido a la dependencia, no a la liberación. Es necesario aclarar que algunas personas y colectivos utilizan el concepto de transformación como sinónimo de reforma, lo que no es correcto. Hablamos de transformaciones estructurales del orden social, que en nuestro caso colonial, son necesarias con carácter urgente. Las reformas, que se incluyen en las funciones del trabajo social que estudiamos y practicamos, dejan el sistema social intacto, con algunos cambios insustanciales a un proceso de liberación humana. En Puerto Rico necesitamos desarrollar un trabajo social crítico, liberador y transformador.

Para trabajar con dicho desarrollo, necesitamos académicos/as que no se consideren poseedores absolutos del saber y que tengan la capacidad para relacionarse con los/as estudiantes a un  mismo nivel humano, compartiendo saberes que han de nutrir el proceso enseñanza-aprendizaje, para así adelantar el desarrollo profesional. Igualmente, el desarrollo pleno
de nuestro País.

Necesitamos  académicos/as  que sean capaces de enraizar la materia curricular (contenido de los cursos) enseñada a la realidad colonial de nuestro País, desde una perspectiva crítica. Es fundamental tener la seguridad y la valentía para poder romper la falta de correspondencia entre el discurso de transformación de la profesión y su práctica asistencialista, que perpetúa la dependencia.

Y muy importante y urgente es ser capaces de aportar al desarrollo del conocimiento en las ciencias del comportamiento humano, utilizando la investigación-acción-participativa, para la creación de modelos conceptuales que orienten una práctica social liberadora y transformadora. Hemos sido adoctrinados para ser consumidores del conocimiento, generados, mayormente, en contextos socio-culturales diferentes al nuestro. En un país colonizado, este hecho se acentúa más. Tenemos el potencial y la capacidad para ser productores de conocimiento, no aislados en un “laboratorio” y sí en interacción directa y participativa con nuestra gente. Se le ha llamado diálogo de saberes, que significa la integración del saber del pueblo con el saber profesional, sobre una base de respeto mutuo, solidaridad y confianza.

Aquí estoy ante ustedes, mis colegas profesionales, con 83 años de vida. Más de la mitad de ellos, los he trabajado con pasión y con la esperanza de continuar aportando al desarrollo de un trabajo social crítico, liberador, transformador. A los/as de ustedes, que compartieron conmigo mi trabajo académico, gracias por ser mis maestras y maestros. Siempre he dicho y lo repito hoy, que fueron y siguen siendo, ustedes, actores principales en el proceso de mi transformación ideológica y compromiso con un trabajo social para la liberación, no para la dominación.

Raquel M. Seda Rodríguez
Catedrática Jubilada
Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras
8 de noviembre de 2013

1 comentario:

  1. Nuestra maestra, amiga y compañera de lucha por la liberación nacional plena vuelve a inspirarnos y darnos Cátedra en cada contexto en que interactúa. Vaya todo nuestro respeto para un ser tan especial.

    Solidariamente, Magda Orfila Barreto

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