8 dic. 2013

Mandela reconoció a los nacionalistas puertorriqueños

 Por José A. Delgado / jdelgado@elnuevodia.com

WASHINGTON - En el verano de 1990, cuatro meses después de Nelson Mandela ser liberado, los exprisioneros nacionalistas puertorriqueños Lolita Lebrón, Oscar Collazo, Irvin Flores y Rafael Cancel Miranda estuvieron entre los invitados de honor que le dieron la bienvenida a Nueva York.

La intención de los organizadores de aquel recibimiento, entre ellos el líder sindical puertorriqueño Dennis Rivera, fue acentuar los paralelismos entre la lucha de Mandela por la libertad de los negros en Sudáfrica con los reclamos a favor del derecho de Puerto Rico a su libre determinación e independencia.

Desde la tarima, según un vídeo grabado por el ahora representante estatal neoyorquino José Rivera, Dennis Rivera le presentó a Mandela a “nuestros héroes nacionales”, que viajaron desde San Juan para participar en el homenaje, que tuvo lugar en el barrio negro de Harlem el 21 de junio de 1990.

Al llegar los nacionalistas, con la bandera de Puerto Rico, se escucharon consignas como “Boricua y africano, luchando mano a mano”.

Pero los boricuas no pudieron reunirse con Mandela debido a la presión del Departamento de Estado y el Servicio Secreto de Estados Unidos a la que sucumbió el entonces alcalde de Nueva York, David Dinkins, quien por ello y por llamarles “asesinos” a los nacionalistas entró en una larga polémica con los mismos líderes puertorriqueños que le ayudaron a convertirse en el primer afroamericano alcalde de la Gran Manzana.

Molesto con su jefe, uno de los ayudantes de Dinkins, el boricua Willie Nieves, renunció a su puesto.

“La intención era que pudiéramos estar unos minutos con él”, recordó ayer Cancel Miranda, quien al igual que Lolita Lebrón e Irvin Flores pasó 25 años en prisión por entrarle a tiros al hemiciclo de la Cámara de Representantes de Estados Unidos y herir a cinco congresistas, el 3 de marzo de 1954, para llamar la atención sobre la situación colonial de Puerto Rico.

Junto a ellos participó en aquel atentado el nacionalista Andrés Figueroa Cordero, quien fue liberado, por razones de enfermedad, en 1977 y murió antes de que sus compañeros nacionalistas recibieran clemencia en 1979.

Oscar Collazo, quien cumplió 29 años de cárcel por el intento de asesinato en contra del presidente Harry Truman el 1 de noviembre de 1950, fue al evento de Harlem en silla de ruedas.

“Cuatro camaradas”

A pesar de las expresiones de Dinkins, quien estuvo en la Infantería de Marina, Mandela se solidarizó con los nacionalistas. “Apoyo la causa de cualquiera que esté luchando por su libre determinación, y nuestra actitud es la misma, no importa quién sea. Sería un honor sentarme en la tarima con los cuatro camaradas a los que se refiere”, dijo Mandela, cuando fue preguntado sobre los nacionalistas, según publicó The New York Times el 22 de junio de 1990.

Mandela se unió posteriormente al reclamo en favor de la liberación de los miembros de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) que estaban en cárceles estadounidenses, indicó Carlos Gallisá, quien en su programa Fuego cruzado (Radio Isla) rememoró el viernes el evento de Nueva York.

Antes de ser el famoso prisionero de Robben Island y convertirse en el símbolo de unidad de su país, Mandela fue, desde la clandestinidad, el comandante en jefe del brazo armado del Congreso Nacional Africano (CNA, por sus siglas en inglés). Estuvo 27 años preso de forma consecutiva y no salió antes por negarse a descartar la lucha armada.

No fue hasta 2008 que el Departamento de Estado de Estados Unidos sacó al CNA y a Mandela de su listado de terroristas. Como presidente, Ronald Reagan mantenía sanciones contra el régimen del apartheid, pero condenaba el “terrorismo” del CNA.

“Personas como Mandela nunca mueren, porque sus ideas no mueren. Era un revolucionario de los de verdad”, comentó Cancel Miranda, en una entrevista telefónica.

Cancel Miranda considera que muchos que se opusieron a sus métodos de lucha ahora buscan crear una imagen de Mandela “a la medida de ellos”.

Cuando vaya el próximo fin de semana al funeral de Mandela, el representante Rivera quisiera que el presidente Barack Obama tenga tiempo para comparar la lucha del legendario líder africano con la de Oscar López Rivera, quien lleva 32 años y siete meses de cárcel por sus vínculos con las FALN.

Obama, dijo Rivera, “no puede llorar ante la memoria de Mandela y mantener en prisión a Oscar López”.

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