26 nov. 2013

La unidad del pueblo devolverá a Oscar López a su patria


Discurso del Lcdo. Eduardo Villanueva Muñoz, portavoz Comité Pro Derechos Humanos el 23 de noviembre del 2013, en la marcha A caminar por Oscar.

Buenas tardes, compañeros y compañeras, compatriotas todos. Saludo particularmente a todos los oficiales electos que nos acompañan en esta tarde, así como a los dirigentes religiosos, tanto evangélicos como católicos que en unión a los dirigentes sindicales, estudiantes, dirigentes de movimientos políticos y artistas  de diversas disciplinas nos acompañan en esta actividad de unidad patriótica.
 
Para entender el significado de la lucha de Oscar López por su pueblo y sus ideales políticos hay que situar su vida en la época histórica de  la década del setenta y ochenta,  época de  la guerra de Vietnam, la lucha para excarcelar presos nacionalistas que salen en el 1979. Años de la guerra fría, la Revolución Sandinista y el surgimiento de grupos paramilitares en Latinoamérica, a cargo de detener otras revoluciones en potencia.
 
Oscar decidió dar la lucha contra el racismo, la discriminación en servicios de salud, educación, vivienda y empleo en su centro de actividad en Chicago. Ahí fue que se desarrolló como organizador comunal y pulió su pensamiento político.

Para esa época en Puerto Rico había una lucha intensa de diversos sectores de la sociedad para tratar de que la marina se fuera de Vieques, luego de que abandonara Culebra por la presión y la desobediencia civil que se desarrolló en aquel Municipio, por el Partido Independentista Puertorriqueño y otros sectores políticos. En esa década arrestan a Ángel Rodríguez Cristóbal y muere en una cárcel de Florida en circunstancias sospechosas que se consideró un asesinato. Todas estas luchas y circunstancias convirtieron a Oscar en un combatiente anticolonial y un organizador comunal altamente eficiente. A finales de la década del setenta se va al clandestinaje con varios de sus  compañeros de lucha. Lo arrestan en 1981 y lleva cumplidos treinta y dos años presos.

A lo largo de nuestra lucha para definir de manera permanente y conforme al derecho internacional, cual ha de ser nuestra relación jurídica política con Estados Unidos, hemos tenido varias tendencias de lucha por un  status político, que de buena fe y buscando lo mejor para Puerto Rico, nos ubican en cuatro corrientes de pensamiento, a saber:
 
La idea de convertirnos en una República independiente políticamente, que en el ejercicio de la soberanía sostenga relaciones de todo tipo con otros países del mundo conforme a nuestra realidad geográfica e histórica, incluyendo a Estados Unidos, país cuya ciudadanía compartimos hasta hoy.

La idea de hacernos un Estado federado, con la preservación de nuestra cultura, idioma, representación olímpica y compartiendo todas las obligaciones y derechos que tiene ser un Estado federado.
 
La idea de alcanzar mayor autonomía para el ELA dentro del esquema federal, aun cuando sus  defensores consideran que la adopción del ELA, nos sacó de la cláusula territorial y los poderes plenarios del Congreso. Estos defensores del ELA, entienden  que al momento de aprobar una Constitución, en la naturaleza de un convenio, con el aval de Estados Unidos, ocurrió un desprendimiento momentáneo de la soberanía del gobierno federal para que pudiéramos pactar con ellos el arreglo que se conoce como Estado Libre Asociado.
 
La idea de que alcancemos una relación con Estados Unidos de mayor autonomía a la actual y fuera de la cláusula territorial, reteniendo la ciudadanía de Estados Unidos para futuras generaciones.
 
Algunos han llamado a esta fórmula ELA soberano y otros Libre Asociación, conforme a las normas del derecho Internacional.
 
En apretada síntesis, así se resume el debate del status político, que es el problema contra el cual Oscar luchó por considerar que aun estábamos bajo un régimen colonial. Su militancia lo llevó a afrontar la cárcel en defensa del derecho a la autodeterminación de los puertorriqueños. El alcalde de San Sebastián, Honorable Javier Jiménez, ha resumido la lucha de Oscar, admitiendo las diferencias de métodos, pero señalando que una persona que está dispuesto a ofrendar su vida y su libertad en defensa de su pueblo, merece el respeto aun de sus adversarios políticos. El Gobernador de Puerto Rico ha señalado que Oscar está preso por pensar diferente y el Presidente Clinton (en 1999), admitió que  Oscar y sus compañeros estaban presos por sus ideas políticas. El Comisionado Residente Pedro Pierluissi, me dijo a mí: sabemos que Oscar no va a cambiar sus ideales políticos pero solicítale que acepte las condiciones que le ofrezcan para que regrese a la patria a convivir con su gente.

Todas estas personas de diferentes ideologías se enmarcan en una honrosa tradición de gente que en otras épocas supieron mirar nuestros presos políticos con respeto a su valor su integridad y su entrega a la patria. Así fue con Don Roberto Sánchez Vilella que asesorado por Rafael Hernández Colón, como secretario de Justicia, excarceló presos nacionalistas en la década del sesenta. Así fue con Don Luis A. Ferré que apoyó la excarcelación de los nacionalistas que salieron en 1979. Asi fue con el Dr. Pedro Roselló, que no se opuso a que excarcelaran los doce que excarceló el presidente Clinton en 1999. Así es ahora que el Gobernador Alejandro García Padilla y la alcaldesa de San Juan apoyan la excarcelacion incondicional de Oscar López. Todos vienen de una honrosa tradición de respeto al pensamiento ajeno en cuanto a nuestras preferencias de status político, cuando se trata de reconocer el valor y la entrega de nuestros presos políticos. Ello es así, aunque en otras circunstancias hemos, tenido duros enfrentamientos con ellos, por políticas públicas que el pueblo haya objetado.
Comparto con ustedes una anécdota histórica que ejemplifica la tradición del respeto que se ha tenido con los luchadores independentistas  en distintas épocas. En tiempos del Gobernador Tugwell, sin pedir permiso al Presidente de Estados Unidos, decidió indultar a los presos, que el reconoció como presos políticos. Eran nacionalistas que habían atacado al Gobernador Winship, el responsable de la masacre de Ponce y del encarcelamiento de Albizu por conspiración sediciosa.
 
Cito a Tugwell:  “No es delito querer la libertad patria y, repugna al espíritu del derecho americano castigar a los hombres por sus convicciones políticas”.
 
Citado por el Dr. Francisco Catalá en la p.100 de su obra sobre Tugwell, Promesa Rota….Ed. Callejón.
Creo, con respeto, que el Presidente Obama tiene algo que aprender del gesto valiente y desprendido de un Gobernador Norteamericano, en la época difícil de la lucha nacionalista contra el coloniaje y la independencia patria. En esa tradición honrosa, exijamos la excarcelación de Oscar López a la brevedad posible, para que regrese a la patria de la cual nunca ha estado ausente.
 
Muchas gracias.
 
Eduardo Villanueva Muñoz
Portavoz Comité Pro Derechos Humanos
A 23 de noviembre del 2013

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