22 nov. 2013

Esos, tus ojos, Oscar

Por Vilma Soto Bermúdez / MINH Comunicación

He repasado en estos días innumerables fotografías tuyas. Fortalecía mi espíritu viéndote unas veces sonriendo, otras pensativo. Pero eran esos, tus ojos, tan oscuros y sabios; tan nuestros, los que me atraían con insistencia.

En ellos vi siglos de historia borincana. Nuestros antepasados renacían en esos tus ojos profundos. Se me antojaba ver en ti la mirada oscura y bravía de Agüeybaná enfrentando al conquistador; vi en ellos al Padre de la Patria: Betances, con su mirada puesta en la Lares; y con él, a Hostos, a don Pedro, a Isabelita, a Cancel Miranda y a nuestro último mártir Filiberto Ojeda Ríos. Mirada sobre mirada, ojos de historia; siglos de miradas como la tuya.

Tus ojos me revelan una historia desaparecida. Una historia que camina contigo, que vive encerrada entre muros y que pugna por derramarse veraz y liberadora en el alma de nuestra gente, de este pueblo que se ha visto en esos, tus maravillosos ojos, que nos miran desde lontananza dándonos tu fuerza y valor.

Oscar, querido Oscar, sé que algún día tu pueblo verá tus ojos frente a frente, no en una fotografía como hacemos ahora. Tu mirada nos abrazará y abrasará. Será fuego purificador sobre esta Patria irredenta, anhelante por libertad. 

Juntos, lanza en mano, en tu nombre, tomaremos el camino de Agüeybaná: la senda trazada por ti y todos nuestros héroes.

Mañana estaremos caminando por tu excarcelación. Tu rostro y sobre todo tus ojos oscuros, sabios y bravíos nos mirarán desde pancartas, carteles y fotos.

Esos, tus ojos, nos convocan a hacer Patria.

Te queremos en casa, querido Oscar.

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