30 nov. 2012

El décimo octavo Congreso del Partido Comunista de China


Por Alejandro Torres Rivera / MINH   

Entre los días 8 al 15 de noviembre de 2012 se efectuó el décimo octavo Congreso del Partido Comunista de China. Con la participación de 2,270 delegados provenientes de cuarenta circunscripciones, de las cuales 31 representan provincias, regiones autónomas y municipalidades; seis representativas de Taiwan, el Ejército, la organización nacional del PCCh, los ministerios y comisiones del gobierno central, las empresas, el Banco Central y organizaciones financieras a nivel del Estado multinacional chino; así como tres adicionales representativas de la excolonia inglesa, Hong Kong y la excolonia portuguesa de Macau, se escogieron las principales figuras políticas que en los próximos cinco años dirigirán los destino de este inmenso país.

El nuevo Comité Central del Partido Comunista de China estará conformado por 205 miembros de los cuales 10 son mujeres; un Politburó constituido por 25 miembros de los cuales apenas dos son mujeres, y una Comisión Permanente del Politburó compuesto por siete dirigentes, todos ellos varones. Fueron escogidos, a su vez 171 miembros suplentes, los cuales mientras tengan tal condición, tienen derecho a participar y expresarse en torno a los asuntos en discusión, pero no tienen el derecho al voto. La composición de los nuevos cuadros directivos del Partido Comunista de China es elocuente en lo que concierne a la baja participación femenina en las principales estructuras del poder político en la República Popular China.

Como ha ocurrido en el pasado, a lo largo del desarrollo de prácticamente todos los Congresos del PCCh, en los debates del Congreso se enfrentaron diferentes visiones sobre el futuro del país para el próximo quinquenio. Estudiosos de los asuntos chinos indican que en el marco del Congreso se enfrentaron dos facciones principales: los ‘’Taizidang’’ o hijos de los ‘’veteranos revolucionarios’’, la ‘’aristocracia política’’ o sencillamente ‘’la nomenklatura del Partido’’; frente a los ‘’Tuampai’’, considerados así a llamados ‘’meritocrátas’’, término con el cual se describe a aquellos jóvenes dirigentes que se formaron como cuadros directivos a partir de procesos de evaluación y de selección, forjados dentro del propio Partido Comunista a partir de su militancia desde la Juventud Comunista del PCCh. Se indica que entre los primeros y los segundos es posible diferenciar su ubicación económica en la presente la sociedad china, siendo los últimos provenientes de sectores más humildes que los primeros. Mientras de atribuye que el dirigente saliente Ju Jintao proviene del sector de los ‘’Taizidang’’, su sucesor  luego del presente Congreso como Secretario General del Partido, Xi Jimping, se le vincula con los ‘’Tuanpai’’. Xi Jimping un ingeniero químico de 59 años, cuenta además, con un doctorado en teoría marxista.

Xi Jinping fue escogido, además, como Jefe de la Comisión Militar Central, lo que le asegura la jefatura de las fuerzas armadas chinas, integradas por 2.3 millones de efectivos en una población que ya alcanza la suma de 1,300 millones de habitantes. En marzo de 2013, cuando se reúna la Asamblea Nacional Popular, se da por descontado que al igual que su predecesor, Xi Jimping será elegido Presidente de la República Popular China.

Mientras se comenta que el discurso de Hu Jintao como Presidente saliente fue uno ‘’continuista’’, conservador en cuanto a propuestas de reformas políticas y de gran preocupación ante un cuadro de corrupción dentro del Estado chino, la elección de Xi Jimping y los cambios introducidos en algunos documentos aprobados por el Congreso apuntan en otra dirección. Por ejemplo, un examen del Proyecto de Revisión de los Estatutos del PCCh aprobado el 14 de noviembre insiste en una propuesta de ‘’reforma y apertura’’, que es la que ha guiado a China en las pasadas décadas donde a partir del marxismo leninismo, el pensamiento de Mao Zedong, la teoría modernizadora de Den Xiaoping y lo que los chinos denominan como la ‘’triple representatividad’’, sirve de zapata a la construcción de un socialismo con características chinas.

El texto de dicha resolución establece lo siguiente: ‘’…La promoción del desarrollo sincronizado de la industrialización, informatización, urbanización y modernización agrícola es un importante tema que encara el desarrollo económico y social de nuestro país y una medida estratégica de gran importancia para la consumación de la edificación integral de una sociedad modestamente acomodada; el desarrollo de una democracia popular más amplia, plena y completa y el perfeccionamiento del sistema jurídico del socialismo con peculiaridades chinas representan una necesidad objetiva para la persistencia en seguir el camino de desarrollo de la política de este socialismo, para el impulso activo y prudente a la reforma del régimen político y para el fortalecimiento de las construcción de un Estado de derecho socialista; la edificación de un país socialista fuerte en cultura y la intensificación del fomento del sistema de los valores clave del socialismo son la exigencia inevitable para propulsar el gran desarrollo y florecimiento de la cultura socialista y aumentar el poder blando cultural de la nación y con el objeto de edificar una sociedad socialista armoniosa, además de fortalecer innovar la gestión social, hay que garantizar y mejorar la vida al pueblo, haciendo que los logros del desarrollo beneficien en mayor medida y de forma más equitativa a todo el pueblo.’’

Dentro de las consideraciones discutidas en este Congreso se encuentra la importante consideración de limitar las inversiones en China de empresas de países primermundistas, dándole una mirada más cercana a las inversiones en China de las llamadas economías emergentes facilitándoles procesos de inversión; prestarle mayor atención al desarrollo de un mercado de consumo nacional a los productos que el país produce, para lo cual se plantean duplicar el nivel de ingreso de la población en periodos de diez años, de manera que ésta genere la capacidad para la adquisición de tales bienes de consumo; la insistencia en el desarrollo tecnológico del país y prestar atención, como quizás no se había prestado la necesaria atención en las pasadas décadas, a la mitigación de los efectos ambientales que el desarrollo ha ocasionado en China en esas pasadas décadas. Sobre este último extremo, la resolución aprobada indica: ‘’… el fomento de la civilización ecológica constituye un programa de largo alcance que concierne al bienestar del pueblo y el futuro de la nación.’’

En lo que concierne a los cambios internos, la resolución llama la atención a la necesidad de profundizar en los elementos ideológicos en los cuales se sostiene la propuesta de un socialismo con características chinas; la formación de cuadros revolucionarios dentro del marco de tales bases ideológicas; la integridad moral de los mismos junto con su supervisión en su desempeño, así como en elevar a niveles superiores el mérito como base para la promoción de dichos cuadros directivos.

Durante los pasados diez años de la presidencia de Hu Jintao, si bien el país observó importantes desarrollos y transformaciones tecnológicas y económicas, incluyendo mejoras en las condiciones sanitarias, la seguridad social y la vivienda pública, afloraron otras deficiencias en su modelo como son la contaminación del medio ambiente, la corrupción y las desigualdades que acompañan la misma, la falta de transparencia en la administración pública, y con ella, la erosión de la confianza del pueblo en sus instituciones. El manejo de estos problemas será una de las tareas que deberá enfrentar el nuevo gobierno encabezado por Xi Jinping.

A juicio del estudioso en asuntos chinos, Robert Kuhun, citado en un artículo publicado en ‘’Observatorio de la política china’’, la República Popular China y sus nuevos dirigentes enfrentarán en el próximo periodo cinco temas claves: ‘’la reestructuración económica; la mejoría en el nivel de vida y la seguridad social de la gente; la innovación; la participación política; y los sistemas de creencias y valores.’’ Otros, que apuestan a la muerte del modelo socialista con características chinas, insisten en que lo más importante en estos momentos para este país asiático, son las reformas políticas y no las transformaciones económicas.

Cada vez que ocurre un Congreso del Partido Comunista de China, Occidente se estremece. Occidente teme a sus decisiones, teme a los efectos de que las olas de cambios allí ocurridos puedan tener impactos negativos en el desarrollo de sus propias economías. El Décimo Octavo Congreso del PCCH, en ese sentido, no es distinto a los anteriores.

Hoy China es una de las economías más sólidas del mundo, con tasas de crecimiento y desarrollo envidiables por las economías capitalistas occidentales y, ciertamente, con niveles de expansión y desarrollo de acuerdos comerciales en lugares donde hasta hace apenas unas décadas, eran paraísos económicos y financieros de Estados Unidos y la Unión Europea. En el proceso, hoy economías como la estadounidense, marcadas por déficits trillonarios, pierden oxígeno. El tendón de Aquiles de la economía china hasta el presente ha sido la inmensa fuerza de su economía frente a las grandes carencias y limitaciones de acceso a productos de consumo de los cuales participa la inmensa mayoría de su población. Todo aparenta que ha llegado el momento de China volver la mirada sobre sí misma para atender tal desigualdad. Se trata quizás, como fuera acuñada la expresión a mediados de la década de 1950, de un ‘’nuevo salto hacia adelante.’’

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