19 oct. 2012

A una encuesta más: El MINH ante el plebiscito del 6 de noviembre 2012


Por Ángel Pérez / Comité Ejecutivo MINH 

Una vez más, el 6 de noviembre de 2012, el Gobierno de Puerto Rico encuestará a los electores sobre la fórmula de status que prefieren. Esta sería la cuarta vez que nos sometemos a tan vil ejercicio «democrático». Esta vez, no estará en la papeleta «NINGUNA DE LAS ANTERIORES», sino otro invento que solo busca llevar choques eléctricos al muerto del problema colonial de Puerto Rico.

Como bien sabemos, el nuevo invento político es la primera pregunta que en resumen nos cuestiona si deseamos en lo más profundo del corazón seguir siendo colonia. Esa pregunta, la cual ha servido para enamorar hasta compañeros/as independentistas, nos cuestiona si aún después de 114 años de sometimiento deseamos seguir recibiendo latigazos en las espaldas. ¡Trágico! Sí, trágico. Trágico que en pleno Siglo XXI, mientras los países del mundo disfrutan de la única parte buena de la globalización, a Puerto Rico se le siga vendiendo el cuento de las virtudes del mercado único con Estado Unidos. En el presente, este el mal llamado mercado único, al único que beneficia es a esas grandes compañías, de las cuales hemos escuchado en un sin número de ocasiones que se llevan de Puerto Rico un capital aproximado de $34, 000, 000,000 anuales.

Una vez más, el plebiscito es usado por los partidos políticos puertorriqueños como el salvador electorero de sus franquicias electorales. Es conocido por todos/as el gran déficit político que trae consigo Luís Fortuño. La Ley 7, despidos, macanazos y aumento en la matrícula en la Universidad de Puerto Rico, la imposición del gasoducto, son solo algunas de las memorias del pueblo puertorriqueño a tan despiadada obra de gobierno. Es el evidente aumento en la simpatía con la idea estadista[1], lo que mueve a la administración Fortuño a llamar este plebiscito pensando en la posibilidad de crear un sinónimo entre el asunto electoral 2008 y la simpatía estadista. De igual forma sucedió en 1967, cuando el entonces gobernador Roberto Sánchez Vilella, siguiendo órdenes de Luis Muñoz Marín, éste a su vez siguiendo órdenes del Gobierno de Estados Unidos. Es el propio Juan Mari Brás, el que nos presenta este particular:

«No hay duda que el Partido Popular se enfrenta a un gravísimo problema indisoluble dentro del régimen actual vigente.»[2]

Mari Brás, hace referencia a las razones que mueven al Partido Popular a convocar el Plebiscito del año 1967. En una columna titulada ¿Por qué salen ahora con el Plebiscito? Mari Brás, hace un excelente análisis del agotamiento de las relaciones comerciales entre Puerto Rico y Estados Unidos, proponiendo que Muñoz solo buscaba mantener las relaciones coloniales para nuestro país. Añade Mari Brás, las razones por las cuales le temblaban las manos a los colonialistas de entonces, para eso nos dice:

«la década de los 70 será la década de las revoluciones sociales en América Latina. Todo indica que aún en Puerto Rico, que es la fortaleza mayor del imperialismo en América Latina; aún aquí, donde se han desarrollado una serie de válvulas de escape dirigidas precisamente a evitar la explosión social que propicie un proceso revolucionario; aun aquí se van acumulando una serie de factores insolubles que llevan a una profundización de esa crisis del coloniaje. Y ese nos indica con toda claridad la correlación absoluta del principio revolucionario de que el imperialismo lleva en sí mismo los gérmenes de su propia destrucción.»[3]

La situación mundial es muy similar a la de los años 70, cuando América Latina se levantaba del largo sueño a la cual había sido sometida desde la caída del proyecto de unidad latinoamericana propuesto por Bolívar. Hoy tanto en Puerto Rico, como en América Latina no es tan fácil de tomarles el pelo. La velocidad de información cibernética nos ofrece la oportunidad de demostrar que en Cuba, no se come gente y que en Venezuela, Chávez no gana por que la gente vota con fusil en la cabeza. Es precisamente la victoria de Chávez, la fortaleza de Evo, las agallas de Correa, el proyecto social de Ortega, las constante noticias de progreso en el cono sur, las que hacen crear un llamado de emergencia para mantener el enclave colonial que representa Puerto Rico en manos de los Yankees. Es ese desespero, el que provoca este llamado a un plebiscito que lo único que conseguirá será entramar más el complejo caso de Puerto Rico. Entramar más el problema, ya que tendrá explicación una victoria del SÍ en la primera pregunta y la victoria de la estadidad en la segunda. De igual forma, ¿Ganando el NO y ganado la estadidad, no crea el espacio para que Partido Popular haga alguna manifestación de rechazo en relación a su participación en dicho proceso? De esta forma, Estados Unidos, una vez más tendrá la oportunidad de resguardarse en esa frase que hemos escuchado antes «los puertorriqueños no se ponen de acuerdo». Añadía Norman Pietri luego del Plebiscito del 1967:

«El plebiscito colonialista del pasado domingo fue un completo fracaso para el  imperialismo. Pretendían derrotar la Independencia y en vez de lograrlo, pusieron al descubierto la decadencia política de Muñoz Marín.»[4]

Si el escenario que propongo es correcto, la pregunta que habría que hacerse es solo una: ¿Por qué un independentista apoyaría esta consulta? Para el Plebiscito celebrado en 1967, el independentismo hizo un junte llamado Junte Patriótico Anti Plebiscitario, el cual llamó a la abstención electoral en repudio a la farsa plebiscitaria. En ese entonces un  señor de apellidos  Álvarez Silva, junto al entonces joven Fernando Martín llamaron a votar por la independencia, consiguiendo solo 4,248 votos. La campaña abstencionista que encabezó el Movimiento Pro Independencia logró dejar en su casa a más de 450,000 puertorriqueños/as los cuales concurrieron que dicho ejercicio no resolvería el problema colonial de Puerto Rico. El propio Gilberto Concepción de Gracia condenó la participación de los miembros de su partido  diciendo  «en la historia de Puerto Rico nadie había jugado papel tan infame».[5]

La intención del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano fue convocar un junte patriótico que echara a un lado dicha propuesta para de esta manera poner en jaque la credibilidad de este ejercicio, el cual sabemos no conduce a nada. Una vez más, un sector del independentismo miró a otro y prefirió apostar a que el Yankee nos rechace y que de esta forma, en automático la masa estadista se vuelque al independentismo. Solo hay que estar desconectado de la realidad material de pueblo puertorriqueño para saber las razones por las cuales existe una simpatía mayor por la estadidad en el Puerto Rico de hoy. Seguir con el discurso de que «hay que acabar con el mantengo» es seguir fomentando un discurso reduccionista de la gente trabajadora de este país. La única razón por la cual la gente coge «cupones» es porque aquel trabajador que no tiene un empleo seguro, como es el caso de muchos y muchas, necesita esos $112.00 para poder hacer compra. Es bien sabido por aquellos/as que ganan poco, que una compra en el supermercado que no lleva ningún lujo cuesta muchísimo. Es por eso, que los puertorriqueños/as simpatizan con la estadidad y aplican el dicho popular «más vale pájaro en mano que cien volando».

De todas formas, mientras hablaba con un amigo sobre las razones por las cuales el MINH llamaba a romper la papeleta del plebiscito, siendo la no vinculación de dicha consulta con el Congreso de Estados Unidos la razón primordial, éste me decía que él participaría. Al yo preguntarle por sus razones, él me contesta:

«Loco, yo participo de cualquier encuesta. A cada rato me llaman para hacerme algunas por teléfono o voy a algún ''mall'' y pruebo cual juguito para conocer cual sabe mejor y eso lo hago gratis y no tiene ningún efecto en mi vida. De esa misma forma, votaré por el NO y por la Independencia.»

Si aún, después de analizar los efectos  que pueda tener dicha consulta y aún pensar en la posibilidad de adelantar algo en favor de la independencia y usted quiere hacer como mi amigo, VOTE NO y VOTE POR LA INDEPENDENCIA.

El MINH, asegura que esto solo será un gasto público más, el cual solo servirá para confundir más a nuestro pueblo, dará un respiro más a los colonialistas para justificar más tiempo en este status, nos complicará a la hora de explicar los resultados a nivel internacional y será más complejo pedir apoyo a países que simpatizan con la independencia nuestra. Además recordamos que fue esta la herramienta usada en el 1967, 1993 y 1998 sin dar algún resultado.

Nosotros, seguiremos impulsando la Asamblea Constitucional de Status, como herramienta de descolonización.

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[1] Así lo demuestra el 1, 025,965 votos obtenido en las elecciones del  2008.

[2] Periódico Claridad. Edición 131. 29 de enero de 1967. Pág. 3.

[3] Ibid.

[4] Ibid. Pág. 4.

[5] Periódico Claridad.  Domingo 30 de Julio de 1967. Edición  157. Pág. 1


*Ángel Pérez Soler / Miembro del Comité Ejecutivo del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano de Puerto Rico

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