7 ago. 2012

¿Qué nos quiere hacer la EPA?


Por Iván Federico Elías Rodríguez / MINH 

El incinerador propuesto para Arecibo emitirá 18 g/año de dioxinas. Dosis con el potencial de provocar efectos cancerígenos en una población de 26.4 millones de personas. Y el potencial de provocar alteraciones del aparato reproductivo en 62,646 millones de niños.

Son las dosis de dioxinas a los que estaremos expuestos más de 100 mil habitantes de nuestra región o 264 dosis para cada uno de los 100 mil habitantes, con potencial de efectos cancerígenos,  o  más de 2 millones de dosis para cada uno de 30 mil niños, con el potencial de efectos en el aparato reproductivo.

Quemarán 2,100 toneladas de residuos  y emitirán dioxinas y furanos, mercurio, plomo, cadmio, óxido de nitrógeno, monóxido de carbono, compuestos orgánicos volátiles,  dióxido de azufre,  cloruro de hidrógeno,  materia particulada, ácido sulfúrico, fluoruros,  amonio, toneladas de contaminantes no regulados, de nano partículas, junto a cenizas no capturadas por los sistema de control de emisiones. Provocan efectos cancerígenos,  afecciones reproductivas, pulmonares, hepáticas, dérmicas, del sistema urorenal,  gastrointestinales, y del sistema inmunológico, entre otros.

El 25 de junio, la EPA convocó para que evaluáramos el permiso preliminar  para emitir estos contaminantes (2,703 páginas en documentos técnicos en inglés). La EPA los acumuló durante 3 años, tardaron meses en evaluarlos. Luego de tres semanas revisando miles de páginas de documentos y referencias,  pretendían que en 3 minutos expresáramos nuestra opinión. Evidentemente era pro forma; la opinión de la ciudadanía no importa.

El gobierno de Puerto Rico aprobó el incinerador en un santiamén. La EPA ha guiado a los consultores del incinerador para que ajusten su solicitud y poder  aprobarla. Ninguno, ni el gobierno ni la EPA, han puesto a los ciudadanos en posición de participar inteligentemente en la evaluación del permiso.

La Unión Europea decidió eliminar los incineradores. En 15 años, más de 300 ciudades de los Estados Unidos se han negado construir un incinerador, apostando por su capacidad para   manejar los residuos con estrategias de desvío: reducción, re-uso, reciclaje y compostaje.

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