13 jun. 2012

Mirando al Sur: El eco de la solidaridad con nuestros prisioneros políticos

El pasado 31 de mayo la Junta Ejecutiva de la Unión Internacional de Empleados del Servicio en Estados Unidos (Service Employees International Union, SEIU, por sus siglas en inglés), adoptó unánimemente una importante Resolución en favor de la excarcelación del prisionero político puertorriqueño Oscar López Rivera. La sindical estadounidense agrupa cerca de 3 millones de afiliados en Estados Unidos, Canadá y Puerto Rico, gran parte de ellos en el sector de la salud. La SEIU celebró recientemente su Convención en Denver, Colorado, donde un grupo de puertorriqueños, en su calidad de delegados, también dejaron sentir sus reclamos. La Resolución demanda del presidente de Estados Unidos, Barack Obama la inmediata excarcelación de este puertorriqueño que ha permanecido prisionero en cárceles federales por espacio de más de 31 años, un término mayor que el que estuvo Nelson Mandela bajo el Apartheid sudafricano.

Oscar es un luchador anticolonial puertorriqueño que bajo el sistema de conscripción militar existente durante la Guerra de Vietnam estuvo en el sudeste asiático como soldado habiendo sido condecorado por heroísmo en combate. Al regreso a Estados Unidos donde residía, se integró a las luchas comunitarias en la ciudad de Chicago pasando eventualmente a la lucha clandestina en la retaguardia como luchador de las Fuerza Armadas de Liberación Nacional (FALN). Capturado, optó por declararse junto a otros luchadores capturados como prisionero de guerra. Sus compañeros, luego de cumplir sentencias que se extendieron por varias décadas, fueron eventualmente excarcelados por determinaciones tomadas durante la administración Clinton. Oscar optó por no acogerse a un perdón presidencial condicionado mientras el último de sus compañeros no fuera excarcelado. Hoy Oscar aguarda por su excarcelación. Sin embargo, el gobierno de Estados Unidos se niega a conceder hoy lo que antes ofreció. Solo estarían dispuestos a considerar una excarcelación dentro de quince años cuando a la luz de la edad de Oscar, que cuenta hoy con 69 años, contaría con 84 años. Para entonces habría cumplido más de cuarenta y cinco años de prisión.

El reclamo por la excarcelación de Oscar crece cada día. Ese reclamo es también la denuncia a Estados Unidos por la situación colonial a la cual ha sido sometida Puerto Rico desde 1898. Otros puertorriqueños como los hermanos Avelino y Norberto González Claudio también se encuentran prisioneros en cárceles federales. Fueron atrapados luego de permanecer más veinte años evadiendo sus capturas por delitos que les imputan ocurridos en 1985. Forman parte también de esa fibra de luchadores inclaudicables por la independencia de su patria puertorriqueña.

En ocasión de las vistas ante el Comité de Descolonización de la ONU que habrán de efectuarse el lunes 17 de junio, el reclamo de la excarcelación de nuestros patriotas encarcelados frente al poder imperial de Estados Unidos, debe ser la voz solidaria de los pueblos de América Latina. 

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