20 jun. 2012

Ecuador: La Revolución Ciudadana


Por Wilma E. Reverón Collazo / MINH

Volando rumbo a Miami de regreso a San Juan, le digo adiós a los verdes Andes de Ecuador. Contrario al resto de los Andes marrones, el andes ecuatoriano es verde en toda su extensión. Quito ha crecido demasiado de rápido para los planificadores, resultando en un desparrame urbano producto de la migración del campo a la ciudad que produjo la creación de barrios marginales mediante el rescate de terreno. Quito vive hoy lo que vivió San Juan en los años 50 y 60, con una sola diferencia: Ecuador es hoy un país verdaderamente soberano.

Los ecuatorianos se encuentran en un proceso que denominan “Revolución Ciudadana” en la que han puesto la esperanza millones de ecuatorianos. La marginalidad del entorno quiteño no es de miseria. Las construcciones en lo que una vez fueron invasiones, cuentan hoy con títulos de propiedad y una infraestructura adecuada de acueductos, electricidad y teléfono. La obtención de estos servicios básicos fue el resultado de la organización de comunidades coadyuvadas por personas algunas de las cuales hoy ostentan posiciones en el gobierno del Presidente Rafael Correa.

El gobierno de Correa trabaja para evitar que se repitan las invasiones que muchas veces son alentadas por especuladores que venden títulos sobre tierras que no les pertenecen. Se desarrollan programas de educación al pueblo para que no caigan víctimas de los estafadores de la necesidad de vivienda y soliciten vivienda en los desarrollos de vivienda social o los incentivos económicos para ayudar en la adquisición de vivienda.

Ecuador cuenta hoy con educación universal gratuita. Se realizan grandes inversiones en este sector que dirige un joven y melenudo Ministro de Educación Superior. Entre los programas que se desarrollan están los de acceso a computadoras para todos los estudiantes y el financiamiento de estudios graduados en las mejores universidades del mundo, tanto en EEUU como Europa, para estudiantes destacados. Las becas son en áreas que Ecuador necesita para su desarrollo y aspira a que en vez de fuga de cerebros se dé el fenómeno inverso: la inversión en cerebros para beneficio del país.

Rafael Correa es una de esas personalidades con la cual no hay términos medios: o lo amas o lo odias. Las encuestas apuntan a que sobre un 50% de la población lo ama, los trabajadores, los indígenas (con algunas excepciones) los afro descendientes, los intelectuales. Entre sus detractores se encuentran los mas virulentos, los miembros de la oligarquía, y sectores progresistas que entienden que la revolución no avanza con suficiente celeridad, sobre todo en algunos grupos de jóvenes, y algunos grupos ecologistas que tienen visiones radicales que chocan con la necesidad del desarrollo para producir los ingresos necesarios para cubrir las necesidades del pueblo. Ante las críticas de este sector, Correa responde que el recurso más importante de la naturaleza es el ser humano y que hay que utilizarla para responder a las necesidades de éste.

El Presidente Correa no es un hombre que le huya a la confrontación: todo lo contrario. Ha escogido un curso de enfrentamiento a la prensa amarillista del país a través de la educación personal de su pueblo. El que trabaja en el gabinete de Correa tiene que tener un compromiso y la energía para trabajar 24/7. Pude ser testigo de esto: Correa cita a su gabinete para una reunión y los monta en un avión para llevarlos a una invasión de terrenos o a alguna comunidad que tenga alguna necesidad apremiante. Todos los sábados además se llevan a cabo los “Enlaces Ciudadanos” donde el presidente armado de videos y “power points” informa sobre su gestión, los proyectos correspondientes a la comunidad donde se encuentra y las últimas mentiras de los periódicos El Universo y El Comercio, enemigos acérrimos del Presidente. Le muestra a su pueblo estadísticas que explica en forma sencilla, canta con la joven que esté animando mientras el pueblo lo espera y habla con una honestidad refrescante. Correa es arrogante ante el poder y humilde con los humildes. Armado con los ideales de Eloy Alfaro, el congénere de nuestro Eugenio María de Hostos, ha revivido la revolución alfarista.

El 5 de junio se conmemoró la “Hoguera Bárbara”, fecha en que los conservadores después de linchar a Alfaro y sus compañeros, llevaron sus cadáveres al parque El Egido e hicieron una fogata con los cuerpos. La conmemoración se dedicó a los jóvenes y acudieron delegaciones de América Latina y el Caribe y la hija del Che Guevara como parte de la delegación de Cuba. Después de las actividades protocolares en las cuales se le otorgó el rango de General a Eloy Alfaro, Correa dedicó un tiempo considerable a reunirse con la delegación de jóvenes internacionalistas. Desafortunadamente no había jóvenes puertorriqueños.

Ecuador vive hoy un camino lleno de esperanzas, con un gobierno que tiene un gran compromiso con acabar con la marginalidad y la pobreza. Ciertamente no está libre de grandes retos y contradicciones, sobre todo cuando es un país de una naturaleza y recursos exuberantes y abundantes. La población indígena está compuesta por cientos de pueblos originarios, cerca de un millón contabilizados en la Sierra y con un número imposible de censar en la Amazonía. Armonizar los intereses de todos los ecuatorianos no es tarea fácil cuando hay diversidad de acercamientos a la forma y manera en la cual ha de llevarse a cabo un desarrollo sustentable que pueda proveer para las necesidades de todos. Creo que el Presidente Correa y su equipo de gobierno, por lo menos los que he tenido la oportunidad de conocer personalmente y compartir, como la hoy Ministra de Coordinación de Patrimonios Culturales, María Fernanda Espinosa, tienen la sensibilidad, la conciencia y sobre todo el compromiso de forjar un futuro para Ecuador inclusivo, equitativo y justo.

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