20 ene. 2016

MINH expresa su solidaridad y abraza al compañero Fermín Arraiza y su familia en estos momentos de dolor

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El Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH), expresa su más profunda y tierna solidaridad con el compañero de tantas luchas Lcdo. Fermín Arraiza Navas y con la familia de la Lcda. Francelis Ortiz Pagán.

En estos momentos queremos dejarle saber a Fermín y su familia que somos uno con él y su hija Camila en el dolor por la pérdida de su compañera y esposa.

Abrazamos su fortaleza y hacemos un llamado al pueblo de Puerto Rico para que apoyen los esfuerzos que se hagan para esclarecer este asesinato vil que le arrebató la vida a una joven madre y servidora pública que trabajaba por el derecho de las víctimas respetando los procesos para garantizar que los procesados por crímenes recibieran un trato justo y equitativo, como debe ser no importa quién sea la víctima o el perpetrador.

Fermín, cuenta con tus compañeros y compañeras del MINH para apoyarte y acude a nosotros en lo que necesites siempre, como tú siempre has estado ahí para nosotros.
 

Medalla Centenario Oscar Collazo a Cancel Miranda y Heriberto Marín

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Escrito por Fundación Oscar Collazo López      

La Fundación Oscar Collazo López conmemorará los 102 años del natalicio del héroe nacionalista en un acto en el cual participarán diversos representantes de la lucha por la independencia de Puerto Rico.

La actividad, que se realizará bajo el lema Unidos en la Lucha, será este sábado 23 de enero 2016 en el Colegio de Abogados de Puerto Rico. La oradora será la exprisionera política Lucy Rodríguez, compañera de militancia de Oscar López Rivera en la comunidad de Chicago.

Lucy y su hermana Alicia Rodríguez fueron la inspiración para el hermoso poema Boricua en la Luna, de Juan Antonio Corretjer, musicalizado por Roy Brown.

Lucy Rodríguez hablará sobre la importancia de la figura de Oscar Collazo López para los prisioneros políticos puertorriqueños, en particular, y la lucha por la independencia patria en general.

En la actividad se otorgará la Medalla del Centenario de Oscar Collazo López a dos luchadores independentistas que participaron en la Revolución Nacionalista del 30 de octubre de 1950 y en el ataque al Congreso en 1954: Heriberto Marín Torres, uno de los protagonistas de la gesta para proclamar la Segunda República de Puerto Rico junto a Blanca Canales, y Rafael Cancel Miranda.

Marín Torres, original de Jayuya, fue uno de los revolucionarios más jóvenes que participó, con solo 20 años de edad, en la insurrección en el pueblo de Jayuya. Por su acción en la Revolución de Octubre estuvo encarcelado 10 años.
La semblanza de don Heriberto Marín estará a cargo del Presidente del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), Rubén Berrios Martínez.

El héroe nacionalista Cancel Miranda, nacido en Mayagüez, recibirá la Medalla del Centenario. Cancel Miranda participó en el ataque al Congreso de Estados Unidos el 1ro.  de marzo de 1954, junto a Lolita Lebrón, Andrés Figueroa Cordero e Irving Flores Rodríguez. Por este acto estuvo encarcelado por 25 años en prisiones de máxima seguridad en Estados Unidos.

El motivo para el ataque fue precisamente denunciar  el engaño que Estados Unidos había cometido contra la comunidad internacional al decir en la ONU, por un lado que Puerto Rico había alcanzado la soberanía y el gobierno propio mientras por otro lado seguían sosteniendo poderes plenarios sobre el territorio. Con esa falsa representación Estados Unidos logró ser relevado de someter informes anuales ante la ONU sobre sus gestiones para llevar a Puerto Rico al pleno ejercicio de autodeterminación.

Hoy tras la posición asumida por el ejecutivo de Estados Unidos, a través del Procurador General federal, en el caso Pueblo vs Sánchez Valle, no cabe duda de que la denuncia del comando nacionalista era inexpugnablemente cierta.

Cancel Miranda fue excarcelado en 1979 junto a sus compañeros de acción tras el otorgamiento de un indulto incondicional por parte del entonces Presidente de Estados Unidos Jimmy Carter como parte del reclamo del pueblo puertorriqueño y la comunidad internacional.

La semblanza de Rafael Cancel Miranda estará a cargo de Julio Muriente, uno de los tres copresidentes del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH).

El intermedio musical del tributo, que comenzará a las 7:00 de la noche en el Colegio de Abogados en Miramar, corresponderá al joven cantautor nueva trova Gabriel Puig.
 

MINH respalda propuesta del PIP

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(San Juan, 16 de enero 2016). El presidente del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), Rubén Berríos Martínez, propuso en días recientes una acción conjunta de los tres partidos políticos que representan posiciones de estatus, para atender la especial situación que se nos presenta como pueblo ante la admisión de Estados Unidos de que Puerto Rico es un territorio sujeto a los dictámenes del Congreso de Estados Unidos y que lo ocurrido en el 1952 con la aprobación de una Constitución no se puede interpretar como una sesión de poderes soberanos al pueblo de Puerto Rico.

Hace más de un siglo Eugenio María de Hostos propuso, ante la invasión y ocupación militar de Puerto Rico por Estados Unidos, un mecanismo similar para lidiar como pueblo, no como tribus separadas en partidos, con la grave situación que se nos presentó con dicha ocupación. El la llamo la Liga de Patriotas.

En el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH), reconocemos que la propuesta de Rubén Berríos contiene los aspectos básicos del esfuerzo que realizó Hostos en dicho entonces. Como punto de partida, la propuesta plantea que la Asamblea Constitucional de Estatus es el mecanismo idóneo para lidiar con la solución a nuestro problema colonial. Pero que ante la inacción del PPD y la negativa del PNP, hay otros caminos que se deben explorar.

Como primer paso, el PIP propone una reunión entre los presidentes del PNP, del PPD y del PIP para buscar puntos de consenso que se puedan utilizar como agenda común en una reunión que se le solicitaría al presidente de Estados Unidos. Hay un asunto que debería ser el punto de partida: Puerto Rico no desea ser colonia de Estados Unidos.

Reconocido por el gobierno de Estados Unidos que Puerto Rico es un territorio bajo los poderes plenarios del Congreso de ese país, y constituyendo esa relación colonial un delito de acuerdo al Derecho Internacional, le corresponde a Estados Unidos adoptar una política de descolonización con relación a Puerto Rico. Ese seria el planteamiento que se le haría a Barak Obama en esa reunión, que constituiría el segundo paso de la propuesta.

El tercer paso de dicha propuesta es acudir en junio al Comité de Descolonización de la ONU para plantearle a dicho organismo, como representantes del pueblo de Puerto Rico, que ejerza sus buenos oficios para el proceso de descolonización que debe ponerse en marcha a la mayor brevedad.

La propuesta del PIP debe ser respaldada por todo el independentismo y más aun, por todo el pueblo puertorriqueño. La propuesta del PNP es celebrar una consulta Estadidad Si o No. El problema con esta consulta es que si gana el No, nos quedamos como estamos. La contrapropuesta del PIP es una consulta entre Estadidad y Soberanía. En esta última se incluirían independentistas y libre asociacionistas. Esto no le gusta a Pierluisi, pero el dialogo todo lo puede. Esa propuesta de la unidad entre soberanistas e independentistas ha sido la posición histórica del MINH. Nos complace el reconocimiento del PIP de que es necesaria la unidad de las fuerzas patrióticas, que solos no llegaremos muy lejos.

La Copresidencia del MINH respalda con entusiasmo la propuesta del PIP. Si algo adelanta, buena fue. Si se queda en la primera reunión sin posibilidades de acuerdos, seguiremos denunciando, educando y movilizando al pueblo y a la comunidad internacional a favor del proyecto de libertad nacional que no tiene marcha atrás.


Wilma Reverón Collazo
Julio Muriente Pérez
Héctor L. Pesquera Sevillano

¿Quién traza la ruta?

Escrito por José E. Rivera Santana / MINH      

Conviene comenzar confrontando una idea que desde hace unos años viene pululando, repitiéndose y encontrando eco en algunos, sobre todo después de la salida de la marina de guerra de Estados Unidos de Vieques y la clausura de la base naval Roosevelt Roads en Ceiba. Se alega que Puerto Rico ya no es del interés del gobierno estadounidense, que perdió su valor estratégico militar y que, además, es una carga económica para el imperio.

La idea parece tener lógica. Efectivamente, la entidad que dominó y ejerció mayor peso en el dominio colonial sobre Puerto Rico, cerró sus instalaciones principales como resultado de la movilización masiva y unánime del pueblo puertorriqueño. De no haber ocurrido aquella explosión de patriotismo, que se cuajó alrededor de la consigna “Paz para Vieques”, todavía tendríamos la presencia de la Armada y sus actividades militares contaminantes y dañinas a la salud de la población y de los ecosistemas. Cierto es que coincidió con cambios en la tecnología militar y otros adelantos que le restaron prioridad al tipo de ejercicios y prácticas militares, pero de lo que no quedó duda, fue el interés de la Marina por mantener sus instalaciones. Nadie debe olvidar los diversos ofrecimientos económicos millonarios lanzados por el gobierno estadounidense para chantajear a los viequenses y a todos los puertorriqueños como carnada que nos llevara a desistir del reclamo justo del cese de las actividades militares en la Isla Nena. No lo lograron y el entonces presidente de Estados Unidos George Bush tuvo que reconocer que“…esos vecinos no nos quieren allí”…

Ahora bien, los cambios en las tecnologías militares no le restan ni un ápice de valor a la posición geográfica de Puerto Rico y su contexto político regional y continental. Es decir, la posición geopolítica, no ha variado. Lo dispuso así, por un lado, la naturaleza y la evolución geológica del Caribe y, por otro, los procesos políticos de intensa efervescencia que se están produciendo en nuestro entorno caribeño y latinoamericano. Borinquen sigue ubicada en una de las áreas del planeta de mayor tráfico comercial, ubicada estratégicamente cerca de la principal vía interoceánica del continente y en donde, además, se desatan las principales confrontaciones políticas e ideológicas entre el neoliberalismo y las propuestas alternativas a este.

Sobre el argumento de la “carga económica” que representa Puerto Rico para las finanzas yanquis, los datos oficiales no lo sostienen. El país importa (le compra) de Estados Unidos sobre $22 mil millones al año y exporta (le vende) sobre $51 mil millones, por lo que sigue siendo su mercado principal en el Caribe1, el segundo en América Latina y el tercero en todo el hemisferio2, amén de que ese intercambio comercial tiene que hacerse en los barcos chatarras de la marina mercante más costosa, por imposición de la Ley Jones de 1920.

Las ganancias de sus corporaciones manufactureras ascienden a $36 mil millones anuales. Y las ganancias de los acreedores de la deuda del país siguen siendo muy lucrativas. La deuda se le está pagando y todo indica que se le seguirá pagando. Nada lo va a impedir, aunque implique el cese de servicios públicos esenciales. Mientras tengamos el presente estatus colonial: los pagos se emitirán, ya sea por voluntad de los administradores peleles de la colonia o por imposición del tribunal federal.

En cuanto a las llamadas “ayudas federales” ‒cuando se despeja lo que son derechos adquiridos y pagados por las personas‒ tales “ayudas” podrían cifrarse en el orden de $4 mil millones, por lo que languidecen ante el monto total de los beneficios que salen del país hacia la metrópoli. O sea, la colonia sigue siendo un negocio muy lucrativo para el imperio. Precisamente, para eso son las colonias. De ahí, la importancia en insistir que el régimen colonial es el principal instrumento de las empresas y acreedores estadounidenses para mantener su control económico y multiplicar sus ganancias multimillonarias. Reconocer esto es importantísimo, porque es la médula del desafío que enfrentamos y no hay forma (responsable y seria) de proponer soluciones y transformaciones a la debacle económica que padece el País si no nos liberamos del estatus colonial.

Lo anterior tiene que llevarnos a descartar (y lo lamento por aquellos que piensan distinto y se mecen en la hamaca) que la independencia y la descolonización de nuestra Patria ocurrirá por default. Los imperios no “sueltan” sus colonias. La idea baladí que Muñoz Marín vendió (y todavía muchos le compran) del imperialismo bobo o bueno, fue una de sus tantas ofensas a la inteligencia de nuestro pueblo. Y si algo lo confirma, es la posición asumida “recientemente” por el Congreso y el Ejecutivo estadounidense. No cabe la menor duda que la política, la visión y el interés de los gobernantes gringos ha sido y es mantener el territorio, la colonia, el régimen de subordinación, si posible disfrazado pero también de forma cruda, de ser necesario.

En esa dirección soplan los vientos, esta vez con fuerza huracanada. La Junta Federal de Control Fiscal, propuesta recientemente por el congresista republicano Sean Duffy y sugerida también por Casa Blanca, va dirigida a eliminar o hacer inoperante los menguados y míseros espacios de gestión autonómica. Es otro chantaje de los gobernantes estadounidenses en su mejor tradición imperial: Capítulo 9 a cambio de Junta Fiscal.

Así las cosas, el panorama se nos presenta con bastante claridad. Las pantallas, el maquillaje y los distintos embelecos para disfrazar la imposición colonial se han esfumado. La hora que vivimos es única y decisiva. Nuestra historia demuestra que ha sido en los momentos críticos, difíciles y borrascosos cuando las fuerzas comprometidas con la dignidad y el futuro para nuestro pueblo sacan energía y voluntad para trazar la ruta a seguir. Ese profundo amor y compromiso patriótico yace en nuestra gente, particularmente en los que creemos y queremos la independencia, y la plena libertad política y económica para nuestro País.

Con sus fortalezas y debilidades, con sus altas y bajas, nadie puede negar que el movimiento independentista ha sido la principal fuerza política que ha confrontado a los imperios que han ocupado nuestra Patria. A lo largo de los más de cien años del colonialismo estadounidense, las batallas más importantes de nuestro pueblo han sido trazadas por el independentismo. Basta mencionar algunas: la imposición del inglés como principal idioma en las escuelas; la gesta épica de Don Pedro Albizu Campos y los nacionalistas de enfrentar sin vacilación el régimen colonial en su fase más despótica y denunciar la farsa del estado libre asociado; el freno a la explotación minera a finales de la década del sesenta y principio del setenta; la oposición al militarismo y al servicio militar obligatorio; el rescate de las playas del afán privatizador y la protección de los sistemas naturales y ecológicos; la lucha contra la presencia de la marina de guerra de Estados Unidos en Culebra y Vieques con sus consecuentes victorias; la denuncia de la condición colonial de Puerto Rico en foros internacionales (ONU, Países No-Alineados, CELAC, entre otros), y las propuestas de otro modelo económico basado en la satisfacción de los derechos y necesidades humanas fundamentales.

No menos importante que lo anterior, es innegable que el independentismo ha sido la fuerza política dispuesta a los más altos sacrificios. A quienes las agencias yanquis han perseguido, encarcelado y asesinado ha sido a los y las luchadoras por la independencia. También, ha sido el independentismo el que ha estado dispuesto al uso de distintas formas de lucha. Ciertamente es el que ha trazado la senda.

Entonces, nos enfrentamos nuevamente a uno de esos momentos cruciales de nuestra historia. Corresponde darle continuidad a lo que ha caracterizado al patriotismo puertorriqueño y convertirnos esta vez, no solo en la fuerza principal sino en la mayoritaria. Las condiciones están propicias, es la hora de actuar unidos, forjando las alianzas necesarias y convenientes con otros sectores.
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1. Junta de Planificación, Indicadores Económicos de Puerto Rico, Año Fiscal 2015.
2. Según datos del Banco Mundial, 2014.


Fuente: 80grados

Análisis del último mensaje del presidente Obama

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Escrito por Alejandro Torres Rivera / MINH     

El pasado 12 de enero, Barack Obama, en su calidad de presidente de Estados Unidos de América, presentó su Informe sobre el estado de la Unión al pueblo estadounidense. De acuerdo con la Constitución de su país, el Artículo II, Sección 3, dispone que el presidente de Estados Unidos, ¨de tiempo en tiempo dará al Congreso información del Estado de la Unión y recomendará para su consideración medidas que juzgue necesarias y convenientes.¨

Esta tradición, iniciada bajo la presidencia de George Washington el 8 de enero de 1790, se ha venido desarrollando en Estados Unidos, pesar de que no todo el tiempo haya sido mediante una comparecencia oral del Presidente ante el Congreso. De hecho, entre el 1801, cuando Thomas Jefferson optó por someter su Informe por escrito y hasta la presidencia de Woodrow Wilson en 1913, los presidentes no solían comparecer a dar su discurso ante el Congreso. La práctica reiniciada por parte de Wilson, sin embargo, se ha mantenido por los pasados 93 años.

Quienes han tenido la oportunidad de observar el proceso que precede la lectura de un discurso por parte del Presidente, habrán notado que éste no se encuentra presente en el salón interior del Congreso hasta tanto no es invitado a comparecer por el Presidente(a) de dicho cuerpo. Igual ocurre en Puerto Rico con el Mensaje sobre el Estado del país que ofrece el gobernador anualmente. Se trata, en ambos casos de un discurso en el cual el funcionario al frente del Poder Ejecutivo debe hacer alguna descripción de los asuntos más urgentes del país, a la vez que poner en conocimiento a las Ramas Legislativa y Judicial, así como al pueblo, de las medidas o pasos que se propone tomar durante el año.

El discurso presentado por Obama este año, si bien constituyó una reiteración o prolongación de algunos temas y propuestas presentadas en sus anteriores discursos sobre el estado de la Unión, también presentó propuestas en alguna medida noveles o innovadoras.

En un discurso en el cual el presidente lucía muy relajado y confiado en sí mismo, lanzó de entrada el reto a los republicanos a trabajar en conjunto en varias ¨prioridades bipartidistas¨, las cuales identificó como ¨la reforma de la justicia penal y ayudar a la gente que está luchando contra la adicción a fármacos de prescripción.¨ Este señalamiento se produce en un contexto en su país donde cada vez son más las voces que se levantan reclamando la despenalización del uso de ciertas sustancias controladas consideradas hoy su consumo como ilegales. Tal es, por ejemplo, el caso del consumo con propósitos personales, medicinales o recreativos de la marihuana.

Otras propuestas que el presidente puso sobre la mesa fueron la prestación de ayuda a los estudiantes para programar un código informático y personalizar los tratamientos médicos para la población estadounidense. Si bien había sido una promesa de campaña de Barack Obama al acceder a la presidencia durante su primer cuatrienio, una vez más habló de la necesidad de una reforma al sistema de inmigración. A pesar de que hoy Obama pueda levantar como excusa el control republicano de la Cámara de Representantes y el Senado para justificar el fracaso de su promesa para una nueva ley de inmigración, lo cierto es que cuando tuvo el control del Congreso no lo hizo. Más aún, si bajo algún presidente se han incrementado las deportaciones de ciudadanos extranjeros en Estados Unidos, ha sido precisamente bajo su Administración.

En el tema de los derechos laborales, Obama abogó por mejoras en el salario mínimo, la igual paga por igual trabajo, y las licencias con paga. Estos, sin embargo, son asuntos sobre los cuales hoy Estados Unidos se encuentra muy rezagado con relación a otros países primermundistas.

En un discurso dirigido a dejar sentado para la historia lo que él considera es su legado al pueblo de Estados Unidos, Obama indicó que concentraría sus propuestas en medidas que tengan pertinencia para los ¨próximos cinco años, diez años y en adelante.¨ Destacó cómo su país había logrado bajo su administración recuperarse de ¨la mayor crisis económica en varias generaciones¨; reformado su sistema de salud, reinventado el sector de la energía, aumentado los beneficios del personal militar activo y para los veteranos; y apropiándose parcialmente de lo que es una determinación del poder judicial y no de la Rama Ejecutiva, logrado que ¨en cada estado¨ las personas pudieran casarse con la persona que aman.

En cuanto a los aspectos sustantivos de su discurso, Obama concentró en cuatro áreas esenciales: (a) la posibilidad de oportunidades y seguridad económica: (b) el uso de la tecnología a favor del ciudadano y no en contra de éste; (c) que Estados Unidos garantice la seguridad de Estados Unidos sin convertirse en el policía del mundo, algo que por primera vez que sepamos, Estados Unidos admite en un mensaje del presidente sobre el estado de la Unión; y (d) cómo Estados Unidos lograr proyectar su mejor cara en cuanto a sus virtudes en lugar de sus defectos.

Sobre el primer punto, el mensaje destaca cómo Estados Unidos ha logrado recuperar su estabilidad económica, criticando con la frase ¨vendiendo humo¨, a aquellos que insisten en su declive económico. Ello a pesar de que reconoce lo difícil que es para una familia estadounidense ¨salir de la pobreza¨; para los jóvenes ¨mucho más difícil comenzar sus carreras¨, y para los trabajadores, la posibilidad de ¨jubilarse cuando lo desean.¨ En el mensaje propuso mejor acceso a la educación universitaria y a las tecnologías; educación gratuita durante los primeros dos años de colegio para lo que denominó estudiantes ¨responsables¨ y reducciones en los costos de los estudios universitarios.

Para los sectores en Estados Unidos que trabajan, prometió el fortalecimiento del Seguro Social; la ampliación de la cobertura médica a bajo precio; un sistema de ¨seguro salarial en la transición de un empleo a otro; la transferencia de los derechos de jubilación de un empleo a otro y la ampliación de las ofertas de empleo. Interesantemente, sobre todo viniendo de Obama en un mensaje de esta naturaleza, admitió que ¨la crisis financiera no la causaron las personas que reciben cupones de alimentos; la provocó la imprudencia de Wall Street.¨

En el área de la investigación científica, formuló una especie de compromiso con la búsqueda y encuentro de la cura para el cáncer y el desarrollo de ¨fuentes de energía limpia¨. Señaló de paso su disposición a ¨presionar para cambiar la forma en que gestionamos nuestros recursos de petróleo y carbón.¨ Lo cínico en ello, sin embargo, es que tal ¨presión¨ proviene de quien durante su administración ha conferido permisos de exploración y extracción de petróleo en el Polo Norte y Alaska; ha ampliado los procesos de extracción de petróleo y gas natural utilizando la tecnología rechazada por grupos ambientalistas conocida como ¨fracking¨, todo ello para favorecer intereses económicos y no precisamente intereses vinculados a la protección del medio ambiente. Finalmente, Obama en este renglón abogó por el establecimiento de un ¨sistema de transporte del Siglo XXI¨, esto sin identificar a qué se refiere el uso del término.

La mitad de su discurso, sin embargo, está dedicado esencialmente al tema de la seguridad de Estados Unidos frente a sus amenazas. Reconociendo el alto costo que representa para dicho país el complejo militar-industrial, (el cual indica Estados Unidos gasta más en aspectos militares ¨que las siguientes ocho naciones juntas¨), señala que ninguna nación se atreve a atacar a Estados Unidos ni a sus aliados. Indica que el ¨sistema internacional¨ creado por su país tras la Segunda Guerra Mundial, le está ¨costando seguir el ritmo¨ de las nuevas realidades.

Para Obama, la prioridad número uno de Estados Unidos es ¨la protección del pueblo estadounidense y la persecución de las redes terroristas.¨ Pero de ahí a afirmar que el involucramiento de Estados Unidos en la multiplicidad de conflictos de los cuales participa forman parte de una ¨Tercera Guerra Mundial¨ es asumir el discurso de los enemigos de Estados Unidos. Refiriéndose a Al Qaeda o al ISIS, indica que ¨no son una amenaza¨ para la existencia nacional de Estados Unidos. De hecho, asumiendo un discurso de barricada, es decir, para las gradas, este ¨Premio Nobel de la Paz¨ lanza un reto al Congreso: ¨Si este Congreso se toma en serio el ganar esta guerra y quiere enviar un mensaje a nuestras tropas y al mundo, debería autorizar de una vez el uso de las fuerzas militares contra ISIL¨, también conocido como ISIS o EIIL. Si el Congreso recoge el guante del suelo y aprobara la apuesta hecha por Obama en su discurso, antes de concluir su mandato se habría desarrollado la tercera operación militar con fuerzas estadounidenses en tierra, mar y aire que este Premio Nobel de la Paz impulsaría en ocho años de administración.

Cual si fuera el Oráculo de Delfos en la Antigua Grecia, en su discurso Obama indica que aún sin la presencia del ISIS en Medio Oriente o en otras regiones, ¨la inestabilidad continuará durante décadas en muchas partes del mundo: en Oriente Medio, en Afganistán y Pakistán, en partes de Centroamérica, África y Asia.¨ Lo que no dice el presidente Obama es que si hoy tales situaciones existen y si hoy organizaciones como ISIS y Al Qaeda existen, es porque son las criaturas y los engendros de Estados Unidos y algunos de sus principales aliados. A pesar de la responsabilidad de Estados Unidos como país en el desarrollo de estos conflictos, Obama evade cualquier tipo de responsabilidad indicando que Estados Unidos no puede hacerse cargo y reconstruir cada nación o Estado que entre en crisis.

El mensaje reivindica para Estados Unidos, una vez más, la doctrina de la guerra preventiva. A tales efectos, Obama proclama que su país. ¨siempre entrará en acción, de ser necesario por su propia cuenta, para proteger nuestro pueblo y a nuestros aliados; pero con respecto a los temas de interés global, movilizaremos al mundo para que trabaje con nosotros, y nos aseguraremos de que otros países pongan su parte.¨

Sobre algunos temas de carácter global, señala como éxitos de su Administración y claro está de su legado (sin reconocer méritos a nadie más), el Tratado sobre uso de la energía atómica por parte de la República Islámica de Irán y la detención de la epidemia del ébola en África. Al así hacerlo, deja de reconocer los esfuerzos de otros Estados como la Federación Rusa en los esfuerzos para el Tratado sobre uso de la energía nuclear por parte de Irán; como también la extraordinarias aportaciones hechas por la República de Cuba en el combate contra el ébola en África.

En el caso de la Alianza Transpacífica señala con gran entusiasmo cómo gracias ese Tratado, Estados Unidos logra reducir en los países que lo integran los impuestos que antes imponían éstos en la protección de sus propias economías a 18 mil productos provenientes de Estados Unidos. De esta manera, igualmente en su discurso, Obama se vanagloria de que ahora, ya no es la República Popular China quien ¨determina las reglas en esa región si no nosotros.¨

Otro aspecto que destaca como un logro por parte de su Administración es el restablecimiento de relaciones con Cuba, urgiendo al Congreso a que termine de una vez el Bloqueo impuesto por Estados Unidos. En realidad, si algo indica el restablecimiento de relaciones entre estos dos países es el gran triunfo del pueblo cubano, que en la defensa de su soberanía y su Revolución, aún al precio que ha habido que pagar en más de medio siglo de Bloqueo, ha logrado imponer a Estados Unidos una rectificación histórica a decisiones adoptadas por administraciones demócratas y republicanas.

Con relación a situaciones de compromiso de Estados Unidos con países como Colombia o Ucrania, se mantiene por Obama la misma postura de los pasados años. En su discurso insiste en cumplir la promesa hecha cuando era candidato a la presidencia hace siete años: el cierre de la prisión de Guantánamo. Esta vez sin embargo, el fundamento de derechos humanos desaparece siendo sustituido por meras consideraciones económicas y políticas: es muy costoso para Estados Unidos el mantenimiento de la prisión; y su permanencia, sirve a manera de ¨panfleto de reclutamiento¨ para los enemigos de Estados Unidos.

Sin hacer una referencia directa al pre candidato republicano Donald Trump al referirse a que se prohíba la entrada de musulmanes a Estados Unidos, hizo un llamado a ¨rechazar cualquier política que apunta a determinadas personas por motivos de raza o religión.¨ Por ello señala, que cuando ¨los políticos insultan a los musulmanes, cuando se destroza una mezquita, o un chico es víctima del bulling, eso no nos hace más seguro.¨ Estas palabras, sin embargo provienen dentro del marco de uno de los cuatrienios más violentos contra ciudadanos negros y otras minorías, sean raciales en Estados Unidos, incluyendo minorías religiosas no cristianas, como es la religión musulmana.

Como otros presidentes en el pasado y como él mismo ha dicho en mensajes anteriores, se recurre al discurso de lo que significa la democracia en Estados Unidos como si ese fuera el parámetro de lo que debe ser la democracia para el resto del mundo. Se pierde de perspectiva el hecho de que es precisamente en Estados Unidos donde precisamente esa democracia cada vez se encuentra más reducida para sus minorías; cuando los derechos que ofrece su Constitución cada vez desde el punto de vista práctico, se reducen más para la generalidad de sus ciudadanos; cuando cada día las minorías en Estados Unidos son más cercadas por un Estado que les oprime y reprime; y cuando cada vez más, el carácter guerrerista de ese país se hace más crudo destruyendo Estados que hasta ahora, con sus virtudes y deficiencias, eran estados funcionales sustituyéndolos por ¨Estados fallidos¨.

Mientras esto ocurre, aquí en Puerto Rico se reclama ante Obama y Obama hace el sordo, que se excarcele a Oscar López Rivera mediante la conmutación de su sentencia; que Estados Unidos asuma su responsabilidad con la crisis fiscal que vive su colonia; que Estados Unidos asuma su deber y responsabilidad en viabilizar el ejercicio del derecho a la libre determinación del pueblo puertorriqueño; que Estados Unidos descontamine los terrenos de Vieques, Culebra y Desecheo; y que Estados Unidos cese la conculcación de los derechos soberanos del pueblo puertorriqueño. Sobre esto y mucho más Obama guarda silencio limitándose a indicarle ante el requerimiento hecho sobre la crisis económica en Puerto Rico por parte del Comisionado Residente, la frase: ¨we are working on that¨ (estamos trabajando en eso).

Más allá de su presidencia y lo que Obama como presidente considere ha sido su legado, Puerto Rico y el mundo sigue en espera de que algún día, algún presidente de ese país, reconozca para el resto de la humanidad lo que es el derecho que Estados Unidos reclama para sí mismo: el derecho de cada pueblo a su libre determinación y el derecho a escoger por ellos mismos el tipo de sociedad que entiendan les corresponde, ello sin injerencia extranjera de clase alguna.


Estatuas pintadas

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Escrito por Julio A. Muriente Pérez / Copresidente del MINH      

Expresamos nuestra comprensión y simpatía con la iniciativa de un grupo de jóvenes, de lanzar pintura sobre varias estatuas de presidentes de Estados Unidos ubicadas en ala sur del Capitolio, en San Juan.

Esas estatuas fueron plantadas en aquel lugar por la administración del PNP, a un costo de cientos de miles de dólares. Su intención declarada fue expresar su incondicionalidad y sometimiento al gobierno de Estados Unidos.

Las mismas constituyen, además, un gran fraude. La realidad histórica es que la mayoría de esos presidentes simplemente hicieron escalas técnicas en Puerto Rico para echarle gasolina a sus aviones, en ruta a otros países; o que vinieron en visita privada a jugar golf y divertirse; o que usaron nuestra Patria como escenario incidental para reunirse con mandatarios de otros países; o que simplemente vinieron a comerse un emparedado con algún líder político de turno; o que vinieron a llevarse cientos de miles de dólares para sus campañas electorales.

Vinieron a Puerto Rico de la misma manera que el hacendado visita su hacienda privada, para disponer y disfrutar de ella a su antojo, sin importarle la vida y situación de los habitantes.

Esas estatuas resultan particularmente ofensivas, en momentos en que recibimos muestras del mayor desprecio y humillación por parte del gobierno de Estados Unidos.

No debemos conformarnos con lanzarles pintura. Hay que sacarlas de allí, como un acto de dignidad colectiva; fundirlas y en su lugar colocar un monumento al respeto que reclama este Pueblo y a la libertad de que es merecedor.
 

Poder territorial simplemente ilegal

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Escrito por Wilma E. Reverón Collazo / Copresidenta del MINH

Habló el yanqui y lo dijo con la boca de comer: Solo tres opciones son reconocidas bajo la Constitución de EUA para que su Congreso disponga de su poder territorial sobre Puerto Rico: (1) darle la independencia (2) ceder el territorio a otra nación (3) admitirlo como estado. (Citando los Informes Interagenciales de 2005, reafirmados en los del 2007 y 2011) (Commonwealth of Puerto Rico v. Luis Sánchez Valle et al, a la pág. 33).


En un alegato demoledor desde el punto de vista del constitucionalismo de EUA que destruye las teorías del compacto irrevocable, la soberanía del ELA y el ejercicio de autodeterminación del Pueblo de Puerto Rico, el Procurador General de EUA Donald B. Verrilli, sin compasión y con una meticulosa disección del alegato presentado por el Gobierno de Puerto Rico ante el Tribunal Supremo de EUA, refuta la posición del Gobierno de Puerto Rico. Claro, si nos quedamos analizando la discusión dentro del limitado contexto del constitucionalismo de EUA.

EUA expone su caso desde su óptica imperial como poder colonizador del territorio puertorriqueño. Expresa con mucha candidez que su interés en este caso parte de su preocupación de cómo lo que decida en su día el Tribunal Supremo de EUA puede afectar la defensa por parte del gobierno federal de legislación y políticas federales relativas a Puerto Rico en un amplio espectro de áreas sustantivas, incluyendo representación congresional, beneficios federales, impuestos federales, quiebra y defensa. Por lo tanto, Estados Unidos tiene un interés sustancial en este caso. (Traducción de la autora)

Con lo que me imagino entiende el Procurador General que debe ser una alivio para los puertorriqueños, asegura que  no es que el Congreso haya manifestado intención alguna de revocar la autonomía local que le ha conferido al gobierno de Puerto Rico, pero como asunto constitucional Puerto Rico continúa siendo un territorio sujeto a la autoridad del Congreso bajo la Cláusula Territorial. (Pág. 4)

Aclara entonces que dentro de la Constitución de EUA solo hay tres soberanos reconocidos: “El gobierno federal, los estados y la Tribus Indígenas son todos soberanos independientes para efectos de la cláusula sobre doble exposición.” Para humillar al Gobierno de Puerto Rico un poquito más y recordarnos su superioridad como nación nos dice que “Estados Unidos adquirió su soberanía al ganar la guerra de independencia y al adoptar la Constitución, que confirió al gobierno nacional ciertos poderes soberanos, mientras reservaba otros para los estados soberanos preexistentes.” (pág. 6) EUA tiene su independencia porque se la ganaron luchando por ella, cosa la cual según el Procurador General parece que los puertorriqueños no nos merecemos la nuestra porque no nos la hemos ganado luchando.

Que los eventos del 1950-52 no transformaron a Puerto Rico en un soberano. (Pág. 7) no nos sorprende a los independentistas. Pregúntenle a Rafael Cancel Miranda que todavía tenemos el privilegio de que esté vivo para contar cómo el ataque al Congreso fue ese grito de denuncia del engaño que se perpetró contra nuestro pueblo y la comunidad internacional con el establecimiento del ELA y la consecuente adopción de la Resolución 748 (VIII). De hecho la propia resolución de la ONU utiliza un lenguaje “diplomático” que revela la intención de engañifa que contenía: en su párrafos 5to. que dispone del asunto de por que se nos sacó de la lista de Territorios No Autónomos lee:

`5. Reconoce que en la esfera de su Constitución y el acuerdo concertado con los Estados Unidos de América, el pueblo del Estado Libre Asociado de Puerto Rico ha sido investido de atributos de soberanía política que identifican claramente el status de gobierno propio alcanzado por el  pueblo de Puerto Rico como entidad política autónoma.”

Atributos de soberanía política no es soberanía plena. El PG Verrilli compara la relación de Puerto Rico con EUA como una igual a la que tienen los estados con los municipios. O sea, que somos como un municipio de los EUA. Ese es el ámbito del poder político que nos “cedió” o más bien nos permitió el gobierno de EUA al crearse el ELA.

Remachando su alegato jurídico el PG reitera que el Congreso no puede ceder la soberanía a Puerto Rico mientras permanezca como un territorio de Puerto Rico. (Pág. 25) y como indiqué al comienzo reconoce que hay solo tres opciones para que el Congreso de EUA disponga de su poder territorial: (1) darle la independencia (2) ceder el territorio a otra nación (3) admitirlo como estado. (Informe Interagencial 2005, reafirmado en el de 2007 y 2011) (Pág. 33)

El problema fundamental con todo este análisis es que parte del poder de EUA para adquirir territorios. Es como si no hubiera pasado nada desde el 1898 en términos del poder que tiene un país para adquirir por guerra, conquista o cesión territorios pertenecientes a otros pueblos. Es como si en el 1960 la ONU no hubiera adoptado por unanimidad, EUA incluido, la Resolución 1514 (XV) donde dice en su párrafo dispositivo primero:

“1.La sujeción de pueblos al dominio extranjero, su dominación y explotación constituye la negación de derechos humanos fundamentales, es contrario a la Carta de la ONU y constituye un impedimento a la promoción de la paz y la cooperación internacional.”

No obstante, el Gobierno de Puerto Rico se atasca en la discusión sobre si en el 1952 Puerto Rico adquirió un estatus soberano o no y el Gobierno de EUA se aferra a su poder territorial sobre Puerto Rico. Este es un debate entre un sordo que dice escuchar algo distinto de lo que se le dice y un ciego que no ve su posición indefendible bajo el derecho internacional actual.

Es bien sencillo, el Gobierno de EUA se atribuye un poder territorial ilegal, violatorio de los derechos humanos del Pueblo de Puerto Rico que es el único y verdadero soberano de Puerto Rico. No hay alegatos de jurista que pueda dar al traste con esa sencilla verdad.